Natxo MATXIN
IRUÑEA

Cuatro décadas después, las calles de Iruñea volvieron a gritar «No a la OTAN»

Cuatro décadas después de que Euskal Herria se pronunciase en contra del ingreso en la OTAN, las calles de Iruñea volvieron a gritar en contra de dicha organización militar.

Cabecera de la manifestación internacionalista y antiimperialista.
Cabecera de la manifestación internacionalista y antiimperialista. (Andoni CANELLADA | FOKU)

El 12 de marzo de 1984, Euskal Herria votó no de manera mayoritaria al ingreso en la OTAN. Cuatro décadas más tarde, las calles de Iruñea reafirmaron esa misma decisión, con una movilización a convocatoria de varias asociaciones internacionalistas y antimilitaristas en la que participaron medio millar de personas.

Pese a la pertinaz lluvia y el frío, los manifestantes marcharon por un recorrido con inicio y final en la Plaza del Baluarte, discurriendo por diversas calles de Alde Zaharra y coreando eslóganes como «Imperialismoa suntsitu», «En Bardenas entrenan, en Irán bombardean», «Borroka da bide bakarra» o «Gora Palestina erresistentzia».

Finalizada la marcha, y después del sonido de la txalaparta y la actuación del bertsolari Eneko Lazkoz, las organizaciones convocantes leyeron un comunicado en euskara y castellano, en el que denunciaron que la OTAN «es una de las garantías del capitalismo y el imperialismo, un soporte esencial del sistema que ahoga a los pueblos trabajadores del mundo. El capitalismo se encuentra en una crisis sistémica general, y, en ella, la guerra se presenta como una de las principales vías de inversión».

EL «BRAZO ARMADO»

Así, pusieron de manifiesto los diferentes conflictos en los que «el capital estadounidense, junto con sus aliados de la Unión Europea y su brazo armado de la OTAN» se encuentra inmerso ahora mismo. «Recurren a la guerra, la agresión y la explotación, por un lado, contra todos los países que no se les someten y, por otro, contra los sectores populares de sus propios países», señalaron.

Abundaron en «la agresión imperialista de la OTAN a Rusia a través del Donbass y Ucrania, el acoso económico y militar a China, la cooperación con la entidad sionista en el genocidio contra el pueblo palestino y los ataques a Irán, Libano y otros pueblos de la región y actores que forman el eje de la resistencia antisionista, o la intervención y sanciones contra Venezuela o Cuba, además de las amenazas a otros países de la región».

En clave más cercana, criticaron que «mientras se sigue sin desmantelar el polígono militar de las Bardenas, se multiplican las empresas vinculadas al sector armamentístico y, las que, como Sidenor, CAF y Dassault Aviation hacen negocio del genocidio y la ocupación del pueblo palestino».