A. I.
DONOSTIA
CRISIS HABITACIONAL

Itxaso presenta otra vez el protocolo para las 5.000 viviendas en Donostia

Denis Itxaso celebró ayer el «protocolo para impulsar más de 5.000 viviendas protegidas» en Donostia, gracias a una cesión de terrenos del Ayuntamiento. No es la primera vez. El 2 de febrero de 2025, ya hizo público el mismo protocolo, del que Jon Insausti ha mantenido fuera a las parcelas del Infierno.

El consejero Itxaso, en su comparecencia.
El consejero Itxaso, en su comparecencia. (IREKIA)

 

El Departamento de Vivienda y Agenda Urbana de Lakua y el Ayuntamiento de Donostia difundieron ayer el Protocolo General de Actuación para impulsar la promoción de más de 5.000 viviendas de protección pública y apartamentos dotacionales en la ciudad. El acuerdo al que dio luz verde el Consejo de Gobierno contempla la futura cesión de diez terrenos de titularidad municipal al Ejecutivo de Lakua para desarrollar un total estimado de 5.095 viviendas protegidas. Así lo celebró el consejero de Vivienda, Denis Itxaso, que anunció que el alcalde, Jon Insausti, firmará en próximos días.

El problema es que tal cesión ya se había anunciado públicamente por parte del propio Itxaso en febrero de 2025, cuando lo calificó como un «acuerdo histórico». Los detalles de la operación han variado poco en cuanto a los números globales, que englobla a los proyectos de Txomin Enea, Playa de Vías, Cuarteles de Loiola, Auditz Akular o Antzita, entre otros.

Pero sí que, al compararse los distintos anuncios, hace un año se hablaba de la cesión de doce terrenos, mientras que en el anuncio de ayer se reduce a diez. Fuentes del PSE aclaran que estas dos parcelas que faltan no son las del Infierno, sino dos que ya han sido cedidas: los apartamentos de Morlans y Riberas de Loiola.

La polémica del Infierno gira en torno a por qué a esa zona se le ha querido dar un tratamiento diferente a todas las demás, aun yendo en contra de la mayoría del pleno donostiarra y existiendo este acuerdo marco que facilitaba todo. EH Bildu ha registrado una interpelación para escuchar los argumentos de la exclusión, que Insausti deberá responder el lunes.

El protocolo con Vivienda pasa por la cesión gratuita de parcelas municipales al Gobierno, que asume la promoción, construcción y gestión de dichas viviendas (en el Infierno será un privado).

Los diez terrenos de titularidad municipal que pasan a manos del Ejecutivo se dividirán para desarrollar proyectos a corto-medio plazo y actuaciones a medio-largo .

En el primero de los bloques se contemplan 994 viviendas protegidas y apartamentos dotacionales en seis ámbitos. De ellas, 854 corresponderán a vivienda de protección pública -VPO y tasadas- y 140 a apartamentos dotacionales.

Se trata de Txomin Enea II, con 315 viviendas protegidas (182 VPO + 91 tasadas y 42 alojamientos); Antzita-Martutene, con 387 viviendas protegidas (294 VPO + 93 tasadas); Jolastokieta, con 169 (80 VPO + 89 tasadas); y Campos Elíseos, donde se prevén 98 alojamientos dotacionales. También se incluyen desarrollos en Apostolado y Rodil.

CHOQUE DE MODELOS

Itxaso aprovechó la comparecencia para confrontar con EH Bildu, que en estos días está haciendo pública su contrapropuesta para dar una solución a la situación de emergencia habitacional que vive el país, y que asegura ser capaz de revertir en una década vista.

El actual consejero, de hecho, llegó a responsabilizar a la formación soberanista del problema actual de la vivienda, asegurando que muchos de los municipios que gobierna EH Bildu se han opuesto hasta hace poco a ceder suelo para construir viviendas y que solo ahora «han entendido» que hay un problema.

Pello Otxandiano, en los micrófonos de Radio Euskadi, realizó un análisis bien distinto. En su opinión, Itxaso es consciente de que tiene que ir mucho más lejos del plan de Donostia o de las medidas urgentes que entraron en vigor ayer, pero que el PNV no le sigue, «porque no quiere».

Otxandiano recordó que el propio presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, señala que este es el momento de «intervenir o mirar hacia otro lado». Y, frente a ello, asegura que Lakua lleva una década mirando hacia otro lado, pues ni siquiera ha desplegado en este tiempo las medidas contempladas en la Ley Vasca de Vivienda de 2015.