Arnaitz GORRITI
Victoria en la cancha del Maccabi de Tel Aviv

El orgullo verde toma el Nokia Arena

El dominio en el rebote, sobre todo en ataque, decantó el duelo hacia los gasteiztarras. Entre los exteriores brilló la muñeca de Jelinek.

VALLADOLID 65 - LABORAL KUTXA BASKONIA 70

Anoche jugaba de verde y con el emblema One Team a la espalda, pero fue el Laboral Kutxa Baskonia más identificable. Y, vaya, que le está tomando gusto a esto de sacar una victoria del Nokia Arena -La Mano de Elías-. El carácter emergió en su mejor expresión en unos «orgullosos verdes» que dieron buena cuenta de un Maccabi que no querrá ver nunca más ni en pintura al conjunto gasteiztarra.

Y sin Nocioni. Y con uno de los partidos más grises de San Emeterio. Con Kaukenas jugando poco y mal. Fueron jugadores como Tibor Pleiss, Milko Bjelica y David Jelinek los que dinamitaron el partido de Tel Aviv, sin olvidar los buenos detalles de la pareja de bases, así como de un Lamont Hamilton que aportó puntos, rebotes e intimidación en los escasos minutos en los que le duró el fuelle.

Hasta la defensa zonal 2-3 experimentó una mejora sustancial, provocando multitud de errores -no solo en el 4 de 19 en triples- en la escuadra macabea, que sufrió más de la cuenta -se notó la ausencia del base Ohayon- en cuanto no pudo correr.

Obviamente, hubo momentos de sufrimiento, sobre todo en el segundo cuarto y en el inicio del tercero. Tras un gran arranque que adelantó a los de Scariolo por 4-12, el Maccabi consiguió voltear el resultado hasta llegar al descanso con una mínima ventaja: 35-34. La escuadra gasteiztarra no fue capaz de forzar faltas en la reducidísima rotación israelí en parte por un permisivo arbitraje, y en parte por cierta falta de coraje a la hora de forzar las penetraciones. Además, los macabeos sí resolvían a la carrera lo que no podían a media pista, con jugadores como Landesberg, Hickman o Blu aportando lo que no aportaban Joe Ingles o Devin Smith.

Las piezas adecuadas

Pero las alarmas saltaron con el 8-0 de parcial al inicio del tercer período: un 43-34 que encendía a la hinchada local y empequeñecía a los gasteiztarras. Hasta que el arma secreta de ayer, David Jelinek, reenganchó al Laboral Kutxa Baskonia con cinco puntos seguidos.

A las canastas del checo le siguieron grandes minutos de Hamilton y Bjelica. El de Brooklyn aportó intimidación y varias canastas, incluido un triple, mientras que otro tiro desde más allá de 6,75 metros del montenegrino adelantaba a los baskonistas, 49-51, al final del tercer cuarto.

Pleiss entró en lugar de un cansado Hamilton para jugar los últimos minutos, y fue un acierto total. El alemán impuso sus 2,16 metros bajo los aros, por mucho que Sean James le causara problemas puntuales. Entre Bjelica y Pleiss no solo agarraron 9 de los 15 rebotes en ataque que capturó el Laboral Kutxa Baskonia -el Maccabi agarró solo 5 rechaces bajo el aro gasteiztarra-, sino que además añadieron puntos importantísimos en el contexto de un marcador muy igualado, ya que los macabeos aguantaban en la brecha a base de penetraciones y tiros libres -el señor Lamonica es un gran árbitro, pero le regaló dos tiros libres a Devin Smith en vez de tres tiros a Bjelica, al entender que el montenegrino dejó la pierna «suelta» para provocar la personal. En fin...-.

En los últimos minutos, el Maccabi se atragantaba con la zona 2-3 baskonista y Pleiss elevaba la renta a tres puntos al anotar el 62-65 a poco más de un minuto. Una nueva buena defensa gasteiztarra daba a los de Scariolo la opción de certificar el triunfo, algo que conseguiría Jelinek. El orgullo verde sacó tajada del Nokia Arena.

Scariolo: «Esta victoria refuerza nuestra confianza y crecimiento»

Quería ser cauto, pero al mismo tiempo era feliz Sergio Scariolo tras el puñetazo sobre la mesa en el Nokia Arena. El de Brescia recalcaba que «esta victoria ha sido un punto de crecimiento que refuerza nuestra confianza».

«Salvo algunas ingenuidades normales en un equipo tan joven y algún momento en el que dejamos de pasarnos el balón, jugamos bien», reflexionaba. «Hemos aguantado bien los tirones del rival, e incluso un par de decisiones arbitrales «raras» y la presión final en una cancha tan difícil que ha apretado mucho. Esto refuerza nuestra confianza», añadía Scariolo.

«Hay que ser realistas», subrayó. «Hemos pasado por un «tsunami» de lesiones y, aun así, estamos compitiendo. Salvo los partidos de Sevilla y Estrella Roja, el resto está siendo un trabajo muy serio». A. G.