Muere el guitarrista Jim Hall, ilustre acompañante de Ella Fitzgerald y Sonny Rollins

El guitarrista de jazz Jim Hall (Bufalo; Nueva York, 1930), sideman de monstruos del jazz como Ella Fitzgerald o Sonny Rollins, murió el martes, 10 de diciembre, en su hogar de Manhattan.
Poseedor de una técnica impecable y una sonoridad lírica, la figura de Hall ha sido clave en la búsqueda de nuevos caminos para su instrumento dentro del jazz. De hecho, su influencia es apreciable en guitarristas como Pat Metheny o Bill Frisell (presente en Gasteiz este año).
Hall perteneció a la escena jazzística de la costa Oeste estadounidense durante la década de los cincuenta. Así, no faltaron las colaboraciones con el músico más famoso de aquel grupo, el cantante y trompetista Chet Baker. Así, una de las dos versiones del Concierto de Aranjuez que Hall grabó, «Concierto» (1975), contó con la presencia de Chet Baker, Paul Desmond y Ron Carter, entre otros.
Hall empezó a estudiar música, a la edad de 10 años, en Cleveland, ciudad a dónde se había mudado su familia y que abandonaría para emigrar a Los Angeles.
Hall, que lideró su propio trío desde mediados de los 60 (con Ron Carter y Tommy Flanagan), estuvo en activo hasta el día de su muerte. El mes pasado, su trio actuó en el Lincoln Center, acompañado por los guitarristas y discípulos John Abercrombie y Peter Bernstein. En enero tenía previsto ir de gira a Japón en compañía de Ron Carter.

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