Muere Shirley Temple, niña prodigio de Hollywood y diplomática de EEUU

Cantaba, bailaba, lucía unos tirabuzones perfectos y atrajo enormes audiencias para la Fox en los EEUU de después de la Gran Depresión. Shirley Temple, fallecida ayer a los 85 años, fue una de las primeras niñas prodigio del cine y una mina de oro para Hollywood. Sus maneras de adulta, su sonrisa ideal y también esa forma de fruncir el ceño conquistaron a legiones de admiradores -recibía una media de 16.000 cartas al mes- y salvaron al estudio de la bancarrota, llegando a hacer una caja de 1.250 dólares a la semana.
Pero los logros de Temple fueron más allá de lo cinematográfico, ya que se retiró cumplidos los 20 para reinventarse una nueva vida como diplomática. Fue primera mujer jefa de protocolo de la Casa Blanca.
En el cine debutó con poco más de tres años. Protagonizó más de 40 títulos hechos a su medida como «Poor little rich girl» (1936) o «The little princess» (1939).
Su éxito fue tal que hasta Salvador Dalí la transformó en bestia surrealista en uno de sus cuadros, y con solo seis años le concedieron un Óscar especial por sus «dotes extraordinarias».

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