Arnaitz GORRITI
Laboral Kutxa Baskonia cae frente al Barça ante la presencia de Odom

Nueva figura, pero más de lo mismo

Odom vio a un Laboral Kutxa Baskonia impotente ante un Barça que, pese a que no rompió el partido, siempre lo tuvo bajo control.

LABORAL KUTXA BASKONIA 68

BARCELONA 80

Fueron dos partidos en uno. Por un lado, la alegría y el recibimiento de la afición baskonista de todo un doble campeón de la NBA como Lamar Odom, dispuesto a acercarse en Gasteiz a su mejor versión. Por otro, un partido del Top 16 de la Euroliga: 68-80. Novedad que terminaba con más de lo mismo.

«Necesito paz, tranquilidad y baloncesto», declaraba el jugador de Queens mientras pasaba el pertinente reconocimiento médico, en el que se pudo constatar que llega en buen estado físico -apenas 110 kilos para 208 centímetros indica que su trabajo después de haber sido cortado por los Clippers no ha de- caído-. Luego, en los prolegómenos del duelo, el Buesa Arena recibía a su Mr. Marshall particular entre aplausos y en pie para dar paso el partido, mientras que su rueda de prensa de presentación tendrá lugar este mediodía en Zurbano.

Porque además hubo partido, mientras Odom observaba a sus nuevos compañeros departiendo con Lamont Hamilton. Pero se decantó con demasiada facilidad, sobre todo a partir de la segunda falta de Pleiss. Tomic sumó puntos y rebotes, bien servido por sus exteriores ante una defensa baskonista blanda. San Emeterio, con la colaboración de Diop, lideró la escasa resistencia de este primer cuarto, acabada 17-27 tras un palmeo de Tomic sobre la bocina.

El segundo cuarto fue bien distinto. El Barcelona se obcecó en rotar sin cabeza y perdió la referencia -sorprende la irregularidad de Navarro y Lorbek-, quedándose en 6 puntos ante un Laboral Kutxa Baskonia que se metió en el partido gracias a sendos triples de Hanga y San Emeterio. Con todo, demasiados tiros fáciles errados por Pleiss cerca del aro impidieron a los gasteiztarras remontar en tiempo de descanso: 31-33.

Fragilidad

La ilusión por optar al partido volvió a diluirse en el tercer cuarto. Lorbek dio un clínic jugando por la línea de fondo, mientras Navarro despertaba un poquito. Además, Huertas se encargaba de anotar los triples que su equipo necesitaba para volver a abrir brecha. La fragilidad defensiva de los gasteiztarras impedían verse con opciones de ir en cabeza.

Pero Tibor Pleiss, aprovechando que Tomic bajó un poco el pistón, despertó, y con la ayuda de un activo San Emeterio, el conjunto baskonista lograba guardar una distancia medianamente salvable: 49-59.

Los de Scariolo lo intentaron todo, incluso echar al público encima -San Emeterio se afanó en ello- tras una antideportiva señalada a Hodge. Pero sendos triples de Oleson y Navarro pusieron punto final al asunto. Los baskonistas lo dieron todo, pero jamás tuvieron opciones reales de ganar. A ver si la llegada de Odom corrige su rumbo.

«El equipo necesita una victoria»

«No ha habido ni falta de actitud ni de esfuerzo, pero el equipo juega pesado. La racha de derrotas le supone una mochila y necesita la victoria». Los numerosos tiros abiertos errados, y la ventaja entre los 8 y los 10 puntos que tan rápidamente abrió el cuadro culé tras la segunda falta de Pleiss centraron los comentarios técnicos del de Brescia, aunque subrayó la losa anímica.

«El equipo ha competido, pero se ha encontrado con canastas de clase de Huertas y Navarro. Hay que seguir luchando y sobre todo hay que ganar un partido. Esta mochila que arrastramos hace que el equipo se esfuerce y luche, pero juega bajo de moral», declaraba.

Se le preguntó sobre la aportación de Odom para romper una racha de ocho derrotas seguidas, pero anunció que el de Queens «no jugará el sábado. Necesita unos días para estar en una forma aceptable; un mes para llegar al nivel óptimo».

Ante la cuestión sobre los pitos hacia él en la presentación, recordó que «antes se pitaba a Dusko o a Tabak; ahora a mí. El entrenador es el pararrayos. No me angustia; es más importante proteger el equipo», terminaba. A. G.