Arnaitz GORRITI
Laboral Kutxa Baskonia, en caída libre

La «refundación» baskonista se queda sin margen de error

Los gasteiztarras han perdido nueve de sus diez últimos partidos, recibiendo los mayores correctivos en casa. El malestar ha calado hasta en Sergio Scariolo.

Sergio Scariolo dejaba su habitual diplomacia tras el partido del jueves ante Unicaja, saldada con derrota del Laboral Kutxa Baskonia por 71-81. «No hay mucho que decir. Solo pedir disculpas a la afición». Quien no siguiera el partido en vivo se lamentaría quizá por el resultado. Quien lo vivió por televisión, o en el pabellón -ni qué decir tiene en el parqué-, sintió impotencia, rabia y hasta vergüenza.

«La segunda mitad ha sido mucho mejor, pero la primera no ha tenido disculpa. Puedes tener todas las limitaciones, pero lo de la primera parte ha sido lamentable y no hay justificación», insistía el propio Sergio Scariolo, al que se vio completamente perdido en la cancha, abroncando públicamente como nunca a sus hombres -Jelinek, por ejemplo-, y tan desesperado como la afición.

Y es que Laboral Kutxa Baskonia ha perdido nueve de sus diez últimos partidos, siendo la excepción el partido frente a un Baloncesto Valladolid prácticamente descendido. En esta mala racha, que empezó el 24 de enero sufriendo un 70-89 ante Olympiacos, los gasteiztarras han perdido cinco partidos en casa -Olympiacos, 70-89; Anadolu Efes, 66-72; Barcelona, 68-80; Real Madrid, 74-90; y el 71-81 de Unicaja-, dos ajustadas derrotas de ACB fuera -74-73 ante Fuenlabrada y 84-81 ante Gran Canaria-, una polémica de Copa -74-73 contra Valencia Basket- y la paliza de Fenerbahçe, 98-64.

«Debiera ser al revés, pero fuera de casa estamos mucho mejor», reflexionaba Sergio Scariolo. La última buena noticia que llegaba a Gasteiz, amén del «obligado» triunfo sobre el Valladolid, ha sido el fichaje de Lamar Odom, una sorpresa que tuvo eco a nivel mundial y que Josean Kerejeta presentaba como «una contratación trabajada para romper esta situación de tristeza colectiva que nos había invadido los últimos tiempos». Con la derrota del jueves, Laboral Kutxa Baskonia se pone 1-7 en el Top 16, virtualmente eliminado a falta de seis jornadas, y con una asistencia aún firme -10.350 ante Unicaja-, pero que decaerá si el nivel no sube.

La última oportunidad

Odom llegaba como «una primera medida que nos va a llevar a una refundación del club que se va a posicionar otra vez a alto nivel competitivo», según Kerejeta, que el jueves debió capear una singular bronca contra todo su club, mientras que un parche como Poeta se debe quedar hasta acabar el año, a falta de otro segundo base.

«No me resigno a la derrota», elevaba la voz Scariolo pese a todo. «Hay que poner los recursos para, al menos, competir».

Laboral Kutxa Baskonia ocupa la séptima plaza liguera, y a Nocioni, San Emeterio o al propio Odom se les ve dispuestos a hacer piña y avanzar. Pero el Baskonia empata con el octavo y el duodécimo está a un triunfo. No hay margen para tropezar más.