MIKEL INSAUSTI
CRíTICA: «Monuments Men»

La brigada contra el expolio artístico de los nazis (I)

Antes de entrar a juzgar esta incursión de George Clooney en el género bélico, me gustaría resaltar el don de la oportunidad que tiene el cine de Hollywood, gracias a que así se lo permite su maquinaria industrial. El tema histórico estaba ahí, pero nadie había podido poner en escena hasta la fecha ninguno de los libros que se han escrito sobre la lucha aliada contra el expolio artístico de los nazis durante la II Guerra Mundial. A raíz del estreno de la película no ha habido revista o suplemento dominical que no se haya interesado por el asunto, con lo que nadie le podrá negar a la productora independiente Smoke House, fundada por Clooney y su socio Grant Heslov, la enorme labor divulgativa que está promoviendo desde la gran pantalla.

Lo siento por el cine francófono, pero ha perdido la oportunidad única de recuperar la memoria de su heroína Rose Valland, que debería haber sido la verdadera protagonista del relato. Clooney, por contra, prefiere apostar por el colectivo masculino dentro de la tradición de las cintas bélicas. Y convierte a Rose Valland en una tal Claire Simon, que se adecúa a los rasgos de la oscarizada actriz australiana Cate Blanchett. Ha hecho bien en cambiarle el nombre al personaje, porque no se parece en nada a la verdadera mujer que, desde el Museo Jeu de Paume en París, saboteó a las autoridades culturales nazis en su megalómana operación para crear el Fhürermuseum en Linz, con todas las obras de arte robadas.

Lo que sí retiene de aquella espía de la Resistencia es su increíble memoria, ya que guardaba en su cabeza todos los archivos del enemigo. Dicha capacidad retentiva sirve de valiosa colaboración para la Brigada de los Monumentos, cuyo objetivo es dar con los escondites de los tesoros artísticos antes de que Hitler ponga en marcha el llamado Decreto de Nerón, consistente en destruir el patrimonio cultural europeo, llegado el momento de la derrota militar. Y antes también del avance de las Brigadas de Trofeos soviéticas, presentadas como sus rivales a la hora de recuperar lo almacenado en las minas de Merkers y Altausee, o en el castillo de Neuschwanstein.