El Rayo corta la racha de Anoeta
La Real jugó su peor partido en Anoeta en mucho tiempo y encajó su segunda derrota como local de la temporada ante un equipo vallecano que fue mejor y justo ganador. La clave de la derrota, los pocos minutos que duraron a los blanquiazules sus ventajas.

REAL SOCIEDAD 2
RAYO VALLECANO 3
El Rayo acabó ayer con su racha de Anoeta y con la de la Real en el peor partido de los blanquiazules en su estadio en mucho tiempo. Los de Paco Jémez, que vivió el único triunfo del equipo vallecano en Donostia en 1992 en Atotxa, fueron mejores y justos ganadores del partido ante una Real que no se pareció ni de lejos al equipo que había resuelto con solvencia sus anteriores partidos de Anoeta.
Y eso que se adelantó en dos ocasiones sin necesidad de hacer méritos para ello, pero los realistas tuvieron un partido totalmente negado y se dejaron empatar en errores importantes de José Ángel, aunque el penalti fue más que riguroso, y de Zubikarai, que además tuvo la mala suerte de que su despeje rebotó en Larrivey y quedó muerto para que Bueno empatara por segunda vez.
Esas dos jugadas fueron el reflejo de la negación de un equipo realista desconocido. Se ve en las últimas jornadas que el instinto de supervivencia de los equipos que están en la zona baja aflora y que empiezan a ganar partidos que los de arriba antes resolvían con facilidad, pero ayer la Real hizo bueno al Rayo.
Y eso que los vallecanos fueron fieles a su estilo y jugaron con valentía, que es lo que siempre favorece a los blanquiazules, que agradecen los intercambios de golpes para imponer su mayor calidad. Pero ayer no fueron capaces de crear más ocasiones claras que las de los dos goles y el Rayo, además de los tres suyos, consiguió uno bien anulado y tuvo un par de remates más claros en una segunda mitad en la que muy superior.
Maldito penalti
Y eso que el partido no pudo comenzar mejor para la Real, que para el primer minuto ya se adelantaba en una falta muy bien botada por Rubén Pardo que Iñigo Martínez tocó lo justo para superar a Rubén.
No se podía pedir un mejor inicio, pero entonces llegó la jugada clave del encuentro en un penalti más que riguroso pitado a José Ángel sobre Larrivey. Es verdad que el asturiano estuvo mal al tocar con el brazo al delantero del Rayo, pero ese contacto no es suficiente para pitar un penalti y mucho menos para justificar que se fuera al suelo.
Es la novena pena máxima pitada a favor del Rayo mientras que a la Real no le han señalado ninguna. Algo difícil de explicar porque el blanquiazul es uno de los equipos que más pisa el área rival, pero ayer tampoco se puede culpar al árbitro de la derrota, aunque sí es verdad que esa jugada metió en el partido al Rayo sin dar tiempo para ver cómo reaccionaba tras el golpe.
A partir de ahí el primer tiempo fue bastante nivelado, con un par de disparos de Vela con cierto peligro y poco más por parte de la Real y uno de Rochina por la del Rayo. El empate era un justo resultado cuando Pardo acertó con la ayuda de la fortuna a volver a adelantar a su equipo cuando ya se había superado el minuto 45 de partido.
Era un gol en un momento psicológico que podía acusar el Rayo, pero nada más salir llegó la jugada desafortunada del empate y a partir de ahí la Real estuvo sencillamente de horror y los de Jémez jugaron a una velocidad muy superior.
Así llegó la jugada del tercer gol vallecano tras un mal despeje de Mikel González y la Real no fue capaz de reaccionar. Tampoco le ayudó una mala dirección de Jagoba Arrasate.
Griezmann en el banquillo
El técnico realista se equivocó al cambiar demasiado su once. Algunos discutirán la entrada de Elustondo, que es un pivote defensivo diferente a Markel, pero lo peor fue el mensaje que trasmitió al dejar en el banquillo a Griezmann. Un equipo como la Real no puede salir sin su mejor jugador porque haya jugado 62 minutos en un partido internacional cinco días antes.
Chory Castro fue uno de los jugadores que más lo intentó, quiso aprovechar la oportunidad, pero no hay nada peor para un jugador que afrontar un partido como si fuera in casting. Pero lo peor no es eso, sino que es un jugador totalmente diferente a Griezmann, que no es conductor sino finalizador, una referencia que faltó al equipo.
Si a eso se suma que Vela estuvo especialmente desafortunado se entiende los problemas de un equipo que en ataque depende de sus dos cracks. Pardo tuvo dos detalles que valieron los dos goles, pero el juego ofensivo de la Real fue paupérrimo, sobre todo tras el 2-3.
Arrasate arriesgó al dar entrada a Canales en lugar de Mikel González, pero no por jugar con más jugadores ofensivos se ataca mejor. Además la Real se precipitó constantemente, parecía un equipo desquiciado, desconocido. Los blanquiazules siempre tomaban la decisión equivocada y no fueron capaces de crear una sola ocasión de peligro en todo el segundo tiempo.
Así la Real rompió su racha de 22 puntos en los últimos ocho partidos como local y en la fase que debía aprovechar para acercarse a la cuarta plaza ha cedido un punto más con el Athletic y no le queda otra que reaccionar el próximo domingo ante el Valencia en Anoeta en un partido clave para distanciar al equipo que ahora ocupa la octava plaza a siete puntos.
Es la conclusión del partido. Primero habrá que asegurar la Europa League y a partir de ahí intentar quedar lo más arriba posible y para ello será necesario que la Real recupere su eficacia en Anoeta, que es donde volverá a jugar dos de sus tres próximos partidos. Y para ello será necesario que Arrasate ponga a los que él crea que son los once mejores jugadores porque con un partido a la semana no se puede pretender dejar contentos a todos.

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