Alvaro HILARIO
CRíTICA rock

«Pura sangre», no se toca lo que funciona

Ante una sala abarrotada -y entregada-, Burning comenzaron el bolo con la rokera «Willie Dixon» (homenaje a un boliche de Rosario -patria chica de don Marcelo- que no a la leyenda de las seis cuerdas) y continuaron interpretando el nuevo disco casi al completo, sin necesidad de intercalar éxitos... Porque la banda no lo necesita. Y no lo necesita por la credibilidad conseguida en 40 años de carrera y porque han pasado 11 desde la edición del anterior disco con canciones nuevas, «Altura»: la muchachada acudió con hambre de escucharlos en la seguridad de ser sacudidos por el r´n´r.

Habrá gente para quien los Burning no son más que un puñado de canciones, de clásicos, sin tener en cuenta que la espina dorsal de la formación actual lleva 20 años junta haciendo música y grabando discos de rock tan buenos como el que ayer escuchamos en directo, porque este combo, nacido en la Elipa, está vivo y lo demuestra en el escenario; Burning nunca ha tenido la intención de perpetuarse en base a sus hits porque no son una banda de versiones, una banda de tributos.

Dicen los entrenadores de fútbol que lo que funciona, no se toca, siendo Jhonny, -el macarra de gran corazón- y sus muchachos de la misma opinión: «Pura Sangre» tiene eso tan simple pero tan difícil de hacer bien: r´n´r... Acompañado, en ocasiones, por aires de rock sureño.

En este trabajo podemos encontrar baladas como la que da nombre al disco; temas bien rollingas, bien stonianos -«Bestia azul», «Tú te lo llevas todo»-; y temas de medio tiempo como el precioso «Corre conmigo»... «Y ahora sé que el rock and roll solo nos gusta a ti y a mí».

«Jack Gasolina» y, sobre todo, «Jim Dinamita», dieron paso a algunas de las composiciones más famosas y queridas, al descontrol, al bailoteo, los abrazos, la piel de gallina, los coros y la complicidad cariñosa del pianista de las lupas negras y maestro de ceremonias: el «Rock and Roll Mama» tronó más stoniano que nunca, con las guitarras de Pinilla y Pitu encendiendo los ánimos.

«Como un huracán», «¿Qué hace una chica como tú en un sitio como esté?», «Esto es un atraco» o «Mueve tus caderas» fueron coreadas hasta la ronquera acompañando a una banda que disfrutaba. El final, la despedida, fue -¡Cómo no!- para «Una noche sin tí». Habrá quien califique de nostálgico el final de fiesta y se equivocará: arrinconar esos grandes temas sería tan pecado como despreciar a Miles Davis o a Haydn porque no nacieron antesdeayer.