La primavera oval se viste de rojo y negro con las victorias de Saracens y Toulon en semifinales
Las camisetas rojinegras cam-pean a sus anchas en la Heineken Cup y se citan para la final del 24 de mayo en el Estadio del Milenio de Cardiff. Saracens afrontará su primer asalto al título frente al actual campeón, Toulon. Por el camino se han quedado Clermont y Munster.

Los Saracens barrieron a Clermont el sábado en Twickenham (46-6). Mayor diferencia en una semifinal -antes era el 30-3 de Toulouse sobre Swansea en 1996-, récord de anotación de un equipo en esta ronda -lo tenían Leicester y London Wasps con 37-, y mayor derrota de Clermont en sus 76 partidos en la Heineken.
Presenciado en directo por casi 26.000 espectadores, el choque resultó una nueva demostración de que la mera posesión del oval no es garantía de victoria. Clermont tuvo el balón durante el 68% del tiempo y dos tercios del choque se desarrollaron en terreno inglés. «Las estadísticas son como los tangas, enseñan todo menos lo más importante», dijo una vez Juanma Lillo.
Clermont realizó 56 placajes y Saracens 193. Más del triple. En ese muro destacó Jaques Burger, con 27. El tercera línea internacional con Namibia fue designado MVP sin tocar apenas el oval. A la cacería se sumaron otros como el pillier Mako Vunipola o el talonador Brits. Dos golpes anotados por Morgan Parra fue todo lo que le permitieron anotar a Clermont.
Mark McCall, entrenador de los Saracens, subrayaba el enorme mérito de Burger, de 30 años. «Estuvo fuera del rugby durante 18 meses y el año pasado, cuando regresó, no se veía bien, parecía que se podía haber terminado para él. Tiene una máquina de hielo llamada Gameready que es su mejor amiga, se hiela la rodilla unas cinco veces al día y para él supone un increíble sacrificio jugar partidos como este».
Cuando tuvo el balón, Saracens castigó hasta en seis ocasiones la marca rival, con doblete de Chris Ashton que es ya, a falta de la final, el jugador que más ensayos ha anotado en una Heineken Cup. Suma once, superando los diez de Sébastien Carrat (Brive) en la temporada 1996-97.
Presión y precisión
La emoción que faltó en Londres la hubo el domingo en Marsella, donde Munster vendió cara su piel ante esa selección mundial denominada Toulon (24-16). En un precioso Vélodrome, que acogió a 37.000 personas, los franceses se ganaron el derecho a defender su título a base de presión, obligando a sus rivales a cometer infracciones para luego plasmarlas en el marcador. Solo Leicester Tigers en 2001 y 2002 y Leinster en 2011 y 2012 han conseguido repetir título en dos campañas seguidas.
Toulon anotó todos sus puntos con el pie, con seis golpes y un drop del francotirador Jonny Wilkinson, más otro golpe muy lejano de Delon Armitage. Munster, a remolque todo el choque, nunca bajó los brazos. No es parte de su ADN y las buenas costumbres hay que mantenerlas. El 18-9 del descanso parecía abrir brecha, pero el único ensayo, anotado por Zebo en el 53, les permitió llegar con vida hasta el minuto 79, cuando la distancia retornó hasta unos insalvables y definitivos ocho puntos.
La concesión al espectáculo no fue mucho más allá de unas galopadas de Habana -que reaparecía tras una larga baja- en el arranque de la segunda mitad. El resto, una guerra de trincheras en la que fajarse hasta la extenuación.
Londinenses eliminados
Un día antes de la final de la Heineken Cup, el estadio de Arms Parks, también en Cardiff, acogerá el 23 de mayo la final de la Challenge Cup entre Northampton Saints y Bath. Segundos y terceros en la Liga a falta de dos jornadas, se verán las caras este viernes y podrían volver a enfrentarse en semifinales de la Premiership.
En el doble duelo inglés de la Challenge, los equipos de Londres, Harlequins y Wasps, llevaron las de perder. Los primeros cayeron en el campo de los Saints (18-10). Primeros 35 minutos de dominio local. Un ensayo de Collins y dos golpes de castigo pusieron el 11-0. Harlequins reaccionó para recortar antes del descanso (11-3) y volvió de vestuarios con aires de remontada, pero a los seis minutos el medio melé samoano Kahn Fotuali'i cazó un balón suelto para correr 40 metros y anotar el 18-3, una ventaja que Northampton supo defender hasta el final.
Bath jugará su cuarta final en este torneo -perdió las dos primeras y alzó el trofeo en 2008- tras doblegar a las avispas de Adams Park (18-24). El front row visitante, la primera línea, impuso su ley. El pillier Perenise anotó el primer ensayo y el mazazo definitivo llegó con el doblete del talonador Rob Webber, quien por cierto militó en los Wasps durante siete campañas. Dicen que no hay peor cuña que la del mismo árbol.

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