MIKEL INSAUSTI
Zinema Kritikaria
CRíTICA: «Stella cadente»

El rey que quiso ser republicano y no pudo reinar

La historia de Amadeo de Saboya se presta al esperpento valleinclanesco, y así lo ha entendido Lluis Miñarro en su primer largometraje de ficción como realizador, que presentó en el Festival de Rotterdam, uno de los tantos a los que acostumbra a acudir en calidad de productor y valedor del cine de autor más arriesgado. La historia que se repite como farsa, que decía Marx, es el pensamiento que lleva al cineasta catalán a establecer no pocos paralelismos entre lo ocurrido durante aquel breve simulacro de reinado que duró poco más de dos años ente 1871 y 1873 y la situación actual de crisis y desgobierno.

El Amadeo de Miñarro es un poco como la Maria Antonieta de Sofía Coppola, porque se trata de iconos que admiten una lectura deliberadamente anacrónica, hasta el punto de que el catalán incluye en la banda sonora pop francófono de los años 60 con Les Surfs, Françoise Hardy y Alain Barrière. Tampoco se respeta el rigor historicista en la cuestión idiomática, ya que el director ha dejado que cada intérprete se exprese en su lengua materna, y no en la del personaje representado. Todo forma parte de una teatralidad buscada para la escenificación de juego de salón que es el poder, conjugada con una simbología surrealista que bebe de Buñuel, pero también de Segundo de Chomón; junto con una iluminación pictórica del director de fotografía Jimmy Gimferrer que parte de los cuadros de Gustave Coubert.

El delirio de Amadeo fue intentar ser un rey republicano en un estado monárquico y apostólico a la antigua, de ahí que se parezca tanto al viscontiano Luis II de Baviera. Se refugia en palacio y es aislado del exterior, a la vez que la presión interna de sus enemigos políticos le obliga a desistir de su proyecto modernizador. Miñarro aprovecha la situación para hablar del caos permanente, de la corrupción que nace del abandono y de la desidia institucionalizados.

Alex Brendemühl ha entendido muy bien la fugacidad a encarnar, con la ayuda de los sarcásticos diálogos de Sergi Belbel sobre la España de zarzuela.