Andoni ARABAOLAZA
Alaska | Terreno virgen y salvaje

Resuelta la gran incógnita de la cara norte del Mt. Johnson

Entre el 1 y el 4 de mayo, los estadounidenses Ryan Jennings y Kevin Cooper se hacían con la primera ascensión del murallón helado. Era su segunda visita a la montaña, y terminan creando «Stairway to heaven». Una línea de 1.200 metros de escalada mixta y grado 6 en la escala de Alaska.

Terminamos la crónica sobre actividades realizadas en la temporada de Alaska con una que creemos que ha sido muy significativa. Y lo decimos por varias razones: porque se ha desarrollado en terreno virgen, por el estilo llevado a cabo, por el duro compromiso, por las importantes dificultades ténicas... Y es que los estadounidenses Kevin Cooper y Ryan Jennings han logrado cerrar el círculo de la cara norte del Mt. Johnson.

Entre el 1 y 4 del pasado mes de mayo firmaban la primera a esa vertiente abriendo la ruta «Stairway to heaven». Por delante, cuatro días y tres noches para una línea de 1.200 metros de escalada mixta y una dificultad de grado 6 en la escalada de Alaska. En términos más concretos: A1, M6, WI4, AI5+, X. Y todo ello sin poner ningún bolt. Por esa razón, los protagonistas han calificado la escalada como «la ruta de nuestras vidas».

Dicho de otra forma, los alpinistas se han sacado una espina que tenían clavadas, y es que hace 11 años fueron en búsqueda del mismo objetivo, pero mientras aclimataban sufrieron un accidente que les obligó a volver a casa. El imponente murallón se ha intentado en más de una ocasión, sobre todo en temporada de verano con mucha más roca, pero nunca ha sido resuelta por el centro de la pared. Solo se conoce otra ruta, «The Elevator Shaft» de Jack Tackle y Doug Chabotr de 1995, pero está mucho más a la izquierda.

Como adelantábamos, el primer viaje de la cordada acabó con un accidente del que salieron ilesos de forma casi milagrosa. No pudieron ni ponerse ante la cara norte del Mt. Johnson, pero sí aseguraron que volverían: «Desde entonces, y ya han pasado 11 años, la línea nos ha perseguido en nuestros sueños. Sentíamos que si no lo intentábamos de nuevo dejaríamos algo de nuestras vidas. Y es que no pudimos ni darle un intento. Sabemos que en la zona de Ruth Gorge hay mucho tráfico y quizás íbamos en busca de mayor soledad. La verdad es que hemos estado buscando esta línea durante 19 años. Creemos que líneas tan hermosas como esta son raras de encontrar. Pero para ello tienes que estar motivado y perseguir algo tan arriesgado como este tipo de escalada que acabamos de realizar. Ambos tenemos hijos y seguimos escalando montañas con mucho compromiso, y buscar el equilibrio entre ambos aspectos es difícil. Probablemente nunca encontraremos otra montaña tan atractiva y que sea digna del riesgo que requiere».

81 horas de actividad

Ese fue el tiempo acreditado por los estadounidenses: 81 horas de campamento a campamento. Una escalada en un granito monolítico, carente en gran parte de fisuras. Pero el primer gran problema a resolver para ellos fue encontrar la vía a través de los peligrosos seracs. A partir de ahí llegó la «fiesta» ya que, según confirman los protagonistas, encontraron la pared en perfectas condiciones. O sea, casi un milagro.

La escalada comenzó el 1 de mayo a las 3:30 de la mañana. Durante muchos tramos escalaron en ensamble; eso sí, largos tramos muy sicológicos sin protecciones con dificultades de hasta AI5+. «30 metros sin poder meter nada y con ese grado nos puso los nervios de punta. Seguimos más en ensamble, todavía más exigente con largos de hasta AI5+, y otro escalado por Kevin de WI4 hasta llegar a un vivac», informa Jennings.

Al día siguiente superan una serie de chimeneas de roca y hielo muy duras hasta pillar de nuevo otro vivac en una cueva: «Nos pusimos muy contentos de encontrar este vivac, ya que era tarde y dormir era muy necesario. Llevábamos unas 40 horas de escalada casi sin parar y sin dormir», recuerdan.

Pero con las primeras horas de luz por encima empezaron a caer «proyectiles» de hielo y roca. No esperaron a que bajasen las temperaturas y empezaron a escalar un largo en mala roca, otros dos duros (uno de ellos fue de A1) hasta una sección que les iba dar acceso a la cresta. Resultó más complicado de lo que esperaban: «Finalmente superamos esa sección y llegamos a la arista cimera. Ante nosotros la mejor imagen de toda la expedición. Parecía todo sincronizado, y es que el día de cumbre coincidió con una aurora boreal. Nuestros sueños se hicieron realidad, las estrellas se habían alineado... Derramamos unas lágrimas. Hicimos cumbre a las cuatro de la mañana. Estuvimos `fabricando' este reto durante 19 años y finalmente lo hemos logrado. Y solo nos habíamos dado un 5% de posibilidades. Pero una tormenta se estaba formando en el oeste, nos dimos prisa, sacamos unas fotos y empezamos a descender».

El descenso por la sur, aunque largo, resultó sin complicaciones. Fueron 81 horas de actividad con un inusual buen tiempo. Sí, se librarron por los pelos, ya que la tormenta les atrapó en el campamento base durante los dos días siguientes.

En términos generales, Jennings ha afirmado que el éxito de la actividad no ha sido solo por un aspecto, sino por un conjunto: «Está muy pero que muy claro que las condiciones de la cara norte del Mt. Johnson han sido casi excepcionales. Esperábamos que fueran normales o malas, pero resultaron muy satisfactorias. También cabe tener en cuenta que fuimos muy preparados. Tuvimos que escalar largos de hielo duros sin poner ninguna protección. Nos vinieron muy bien los entrenamientos realizados en las regiones de Ouray y Telluride. Y la verdad es que entre ambos hay una buena simbiosis; llevamos escalando junto más de 20 años».

La verdad sea dicha, Cooper y Jennings han resuelto la gran incógnita de la cara norte del Mt. Johnson con un estilo impecable, «no pusimos ningún bolt. ¡Estamos emocionados!».

81 horas : Los alpinistas necesitaron cuatro jornadas de escalada para hacerse con «Stairway to heaven».