Las redadas antiyihadistas se generalizan en los estados europeos
Los estados europeos han emprendido una ofensiva tras los ataques yihadistas de París, con la muerte el jueves de dos sospechosos en Bélgica y la detención ayer de decenas más en ese país, en el Estado francés y en Alemania. El Gobierno belga se plantea poder utilizar al Ejército para misiones «específicas de vigilancia», entre varias medidas de lucha contra el yihadismo similares a las que plantean otros países europeos.

A la vez que preparan sus legislaciones para endurecer la persecución de sospechosos y ampliar los sistemas de vigilancia, los estados europeos han comenzado una ofensiva de redadas y detenciones.
En la región de París, la Policía detuvo a doce personas en la noche del jueves al viernes en el marco de la investigación por los ataques de la semana pasada. «Estas detenciones muestran la determinación del Estado. El Estado quiere actuar de manera implacable para dar con todos los que pueden ser cómplices de esos atentados bárbaros», declaró el primer ministro francés, Manuel Valls. Bélgica pedirá la extradición de dos de los detenidos cuando supuestamente intentaban pasar a Italia, indicó el portavoz de la fiscalía Thierry Werts.
Precisamente, la redada se produjo a las pocas horas de que en Bélgica, que se encuentra en estado de alerta, las autoridades hicieran 12 registros y detuvieran a 13 personas para, según señaló ayer la Fiscalía federal, «desmantelar una célula terrorista y su apoyo logístico», que se preparaba a «matar policías en la vía pública» de forma inminente.
En esa operación murieron dos de los buscados por la Policía y otro más resultó herido. La mayoría de los registros tuvieron lugar en Bruselas y en Molenbeek, un barrio popular de la capital belga. Una de las operaciones se llevó a cabo en Verviers, una ciudad del este de Bélgica, donde la Policía halló fusiles kalashnikov, explosivos, armas cortas, municiones, celulares y material de radiocomunicación así como uniformes de policía. Werts precisó que los sospechosos iban a actuar «en unos días».
El magistrado Eric Van der Sijpt señaló que algunos de ellos habían vuelto de Siria. «La operación permitió asestar un golpe importante al terrorismo en Bélgica», agregó.
De los trece detenidos, cinco fueron inculpados por «participación en un grupo terrorista» -dos en libertad condicional- . Aunque las autoridades no desvelaron la identidad de los muertos en la operación del jueves, cuentas yihadistas en internet apuntaba que se trataría de Radwan Haqawi y Tareq Jadoun, mientras la prensa belga los identificaba como dos jóvenes de Verviers que habían regresado de Siria.
Uno de los acusados, que se encontraba en el mismo aparamento, negó haber estado en Siria ni implicado en un proyecto de atentado, según su abogado, Didier de Quévy, que explicó su presencia en el lugar por actividades en tráfico de drogas.
El abogado añadió que los documentos de los que se incautó la Policía liga a los supuestos yihadistas con amenazas de represalias contra las librerías que distribuyeran el último número de «Charlie Hebdo».
En algunas ciudades belgas, los policías fueron autorizados a regresar a sus domicilios con sus armas de servicio, y todos los agentes desplegados en la calle tienen la obligación de patrullar armados y con chalecos antibalas. La seguridad se reforzó en las instituciones públicas, como la sede de la Comisión Europea, y las principales escuelas judías de Amberes y de Bruselas cancelaron sus cursos ayer.
Bélgica recurre al Ejército
El gobierno del primer ministro, Charles Michel, elevó el nivel de alerta a 3 de una escala de 4 y pedirá el despliegue de unidades del Ejército, una medida inédita desde hace tres décadas. El ministro de Interior explicó que una compañía de 150 hombres está lista para desplegarse en los sitios que indiquen las autoridades.
El Gobierno belga prevé además ampliar los supuestos en los que realizar escuchas telefónicas y retirar la documentación a sospechosos para evitar que viajen.
También habrá cambios para poder retirarles la nacionalidad, se preparará una lista negra de yihadistas para congelar sus bienes y se crearán sectores especiales en las prisiones para aislar a los presos a los que se considera yihadistas.
A la vez, en Alemania, la policía lanzó una redada contra el «movimiento islamista berlinés», con 11 registros y la detención de dos ciudadanos turcos, aunque no tenían información de que estuvieran preparando atentados en Alemania.
Según las autoridades alemanas, uno de los detenidos dirige «un grupo de extremistas islamistas» que incluiría a ciudadanos turcos, rusos de origen checheno o del Daguestán y planificaba «un acto violento grave en Siria».
Un ciudadano francés detenido en Bulgaria por sus supuestos vínculos con los hermanos Chérif y Said Kuachi, responsables del ataque a la revista «Charlie Hebdo», negó formar parte de su célula y se mostró dispuesto a ser extraditado para probarlo.
Por otra parte, en París, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry intentó hacer frente a las críticas por la ausencia de representación en la manifestación del domingo, con un largo abrazo con el presidente francés y un recorrido simbólico por los lugares de los atentados de la semana pasada
Obama pide a Europa que integre mejor a los musulmanes
El presidente de EEUU, Barack Obama, pidió ayer a Europa que intente integrar mejor a su comunidad musulmana. En una rueda de prensa con el primer ministro británico, David Cameron, afirmó que «nuestra principal ventaja es que nuestra población musulmana no tiene problemas en sentirse americana. Hay ciertas partes de Europa donde eso no sucede. Es, probablemente, el riesgo más grande al que se enfrenta Europa», declaró. «Es importante que Europa no responda simplemente a estas circunstancias con un martillo, es decir, con enfoques policiales y militares», añadió. Así, sugirió que la necesidad de se reconozcan en los valores y sientan que tienen oportunidades, porque «eso va a ser igual de importante, o más, a la hora de resolver el problema». Cameron lo puso en duda al afirmar que, «trágicamente, hay gente que ha tenido todas las ventajas de la integración, que ha tenido todas las oportunidades que nuestro país puede ofrecer, y aún así se ve seducida por la narrativa venenosa y radical» de la ideología yihadista». GARA
La ira que se extiende en el mundo musulmán deja cuatro muertos en Níger
Cuatro personas murieron y 45 resultaron heridas ayer en Zinder, segunda ciudad de Níger, durante manifestaciones contra la publicación de una caricatura de Mahoma en la portada del último número del semanario satírico francés «Charlie Hebdo» y por la presencia del presidente del país el pasado domingo en la manifestación de París en repudio por los atentados yihadistas. Las cuatro víctimas son tres civiles y un gendarme, declaró el ministro del Interior Masaudu Hasumi. Otros 22 policías y 23 manifestantes resultaron heridos.
Además al menos diez iglesias y varios edificios -el Instituto francés, una escuela de misioneros y la sede del Partido Nigeriano para la Democracia y el Socialismo, formación del presidente- fueron incendiados en las protestas. Según testigos, más de 4.000 personas salieron furiosas después de que en la oración del mediodía los imanes animasen a los fieles a protestar contra la participación del presidente, Issoufou Mahamadou, en la manifestación de París, donde, según ellos, «se blasfemó al profeta». Miles de manifestantes también protestaron en Pakistán. Se produjeron enfrentamientos frente al Consulado francés en Karachi, donde los policías efectuaron disparos y utilizaron cañones de agua a presión para dispersar a los manifestantes. Un fotógrafo de la AFP resultó gravemente herido de bala.
En los últimos días una manifestación en Peshawar rindió homenaje a los hermanos Cherif y Said Kouachi, autores del ataque de París. Tras la nueva publicación de una caricatura de Mahoma, los partidos islamistas paquistaníes convocaron protestas en Islamabad, Lahore Peshawar y Multán. «El Gobierno francés tendrá que pedir disculpas a los países musulmanes», declaró el líder del partido islamista Jamaat-e-Islami (JI), Siraj ul Haq. También elogió las declaraciones del papa Francisco, para quien la libertad de expresión no autoriza a «insultar» ni bromear con la fe del prójimo. Más de 3.000 personas se manifestaron también en Nuakchot, la capital mauritana, al salir de la Gran Mezquita tras el rezo del mediodía y se dirigieron al palacio presidencial donde fueron recibidos por el jefe del Estado mauritano, Mohamed Ould Abdel Aziz. Después, los manifestantes se dirigieron a la embajada gala y quemaron varias banderas francesas.
En general el mundo musulmán reaccionó a la publicación del último número de la revista como una provocación. Las manifestaciones se extendieron también por Jordania, Palestina, Sudán, Mali, Túnez o Qatar.
El rechazo al «insulto» a la religión unió al islam con el Vaticano, que ayer matizó las palabras del papa. El portavoz oficial, Federico Lombardi, precisó que en ningún momento Francisco pretendió justificar la violencia al comentar: «Si alguien dice una palabrota sobre mi madre, puede esperarse un puñetazo», cuando habló sobre los límites en la libertad de expresión. «Evidentemente, no es que el Papa quisiera decir que justifica la violencia. Hablaba de una reacción espontánea que se puede sentir cuando es ofendido profundamente y, en este sentido, se cuestiona su derecho a ser respetado», afirmó Lombardi, que insistió en que para la iglesia católica «no es indiferente que se ofenda a la fe». GARA

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