Rojillos y albiazules se caracterizan por un juego de continuos altibajos
Ninguna de las dos escuadras vascas ha conseguido hasta ahora solidez en su estilo, lo que les ha llevado a rondar los puestos de descenso. Ambas deberán mejorar sus prestaciones en el segundo tramo del campeonato si no quieren verse inmersas en problemas.

Osasuna y Alavés han coincidido en protagonizar una irregular trayectoria deportiva durante esta primera vuelta en la categoría de plata. Ni rojillos ni babazorros, aunque ahora inmersos en dinámicas contrapuestas, han sabido ofrecer una imagen sólida y solvente de su juego. Todo ello les ha llevado a coquetear más con los puestos de descenso que con la parte noble de la tabla.
Los navarros se han visto seriamente afectados por su tumultuosa situación institucional y por todo lo que de traumá- tico rodea a un descenso de categoría, amén de las continuas bajas por internacionales y lesiones. A la plantilla le ha costado mentalizarse de la bien diferente coyuntura en la que se encuentra respecto a la campaña pasada. El deseo incumplido de algunos de sus componentes de salir en el pasado mercado veraniego no ha ayudado precisamente a un buen rendimiento deportivo.
En medio de esa convulsa tesitura, Osasuna se ha venido manteniendo a flote a base de acelerones y frenazos sin sentido. De las locas remontadas caseras frente a Mallorca, Tenerife y Betis -falsos espejismos de un equipo que no estaba bien- se pasó a los sonoros fracasos en salidas frente a equipos a priori de menor nivel, caso de Lugo, Albacete o Mirandés, donde definitivamente los de Jan Urban acabaron tocando fondo, al estar dos jornadas en las posiciones de la quema.
No fueron solo los resultados, sino la falta de intensidad y lucha, lo que desató las críticas de un entorno habitualmente a muerte con su equipo. La idea de vestuario de toque y poca brega que se quiso lanzar desde el vestuario para justificar la mala imagen quedó en entredicho cuando definitivamente la plantilla decidió ponerse las pilas, como demostró ante el Valladolid, aguantando un triunfo durante la última media hora en inferioridad numérica, o consiguiendo lo que no había hecho nadie, ganarle a domicilio al líder Las Palmas.
Ese cambio de actitud ha derivado en una racha de cinco encuentros seguidos sin perder -11 puntos de 15 posibles-, con la participación cada vez más importante de los jóvenes valores de la cantera, lo que ha devuelto la ilusión a la hinchada.
De más a menos
Tras salvarse in extremis en Jaén, el Alavés parecía haber aprendido la lección para no repetir semejante experiencia, configurando una plantilla con la entrada de hombres experimentados en la categoría que aportasen el suficiente poso como para no tener que revivir episodios similares. La pretemporada dio la razón a las decisiones adoptadas con un buen número de resultados positivos, algunos de ellos frente a rivales en teoría de superior nivel.
El inicio de la competición de verdad no fue tan benévolo. A los de Alberto López les costó arrancar, aunque se comenzaron a notar sensibles mejorías que hacían presagiar tiempos más favorables, como era el caso del bagaje defensivo. Pese a realizar partidos más que notables, ello no se reflejó en el casillero de puntos, entre otras razones por la carencia de mordiente en los metros finales, echándose mucho de menos la efectividad de Viguera, traspasado al Athletic.
Esa situación de no terminar de despegar ha acabado derivando en una falta de confianza que se ha reflejado en la pérdida de la seguridad atrás, lo que ha llevado a los babazorros a mirar a los puestos de abajo, a la espera de una necesaria reacción.
El Alavés ultima flecos para la llegada de Lanzarote
A falta de resolver los últimos flecos, y a no ser que haya un giro en las negociaciones, Manuel Lanzarote será incorporado en cuestión de horas a la disciplina babazorra. El futbolista catalán llegará en calidad de cedido desde el Espanyol -donde apenas ha dispuesto de oportunidades- hasta el final de temporada y el Alavés se hará cargo de parte de su ficha.
El técnico albiazul, Alberto López, ya reconoció a finales de la pasada semana que Lanzarote era una de las opciones que se barajaban desde el staff técnico para reforzar la plantilla arabarra. Finalmente, el jugador barcelonés parece haberse inclinado por la oferta del Alavés, dado que barajaba otras de conjuntos de la misma categoría.
Lanzarote, jugador ofensivo zurdo de 30 años, es un auténtico trotamundos del fútbol, ya que, después de militar en las categorías inferiores del Barcelona, llegando hasta el B, pasó a defender los colores del Lleida, Oviedo, Sant Andreu y Girona. En la temporada 2010-11 jugó en el Eibar, donde llegó a disputar el play-off de ascenso, enfrentándose en primera ronda al Sabadell, equipo por el que ficharía en la campaña siguiente.
Tras permanecer dos ejercicios con la escuadra arlequinada, en el verano de 2013 pasa a formar parte de la disciplina del Espanyol, con quien firma un contrato por tres temporadas. El 24 de agosto de ese mismo año debutó en Primera frente al Valencia y su primer gol -de falta- en la máxima categoría lo obtuvo a domicilio contra el Granada. N.M.

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