Gloria LATASA
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AZKEN PUNTUA

La mitad de cinco

El riesgo de avalancha «del día» es una información que todo montañero, escalador, esquiador... que se precie necesita conocer antes de aventurarse en la montaña invernal. Una estimación del nivel de peligro, en una escala de uno a cinco, que proporcionan diferentes servicios meteorológicos (Aemet, Meteofrance, Meteocat...).

El más elevado de todos, Muy Fuerte (5), es el que ofrece menos dudas a la hora de decidir qué hacer, porque está desaconsejada cualquier tipo de actividad en la montaña. Una situación a la que se llega tras intensas nevadas y que puede desencadenar aludes espontáneos de grandes dimensiones, poniendo en peligro los fondos de los valles, las infraestructuras y los edificios.

El siguiente nivel es riesgo Fuerte (4). En este caso, el manto está en proceso de estabilización. Sin embargo, aún pueden producirse aludes naturales de grandes dimensiones y aludes provocados por pequeñas sobrecargas. Tampoco ofrece muchas dudas a la hora de salir; sólo deberían hacerlo las personas que cuenten con una gran experiencia.

El tercer nivel de riesgo es Notable (3). Aunque la nieve está más estabilizada, pueden producirse aludes de modo natural y por sobrecarga débil en zonas con pendientes. Curiosamente es en el que se producen la mayor cantidad de accidentes mortales. El problema -un fallo de cálculo- suele estar en que muchas personas creen que riesgo 3 es la mitad de riesgo por aquello de que este número queda a medio camino entre el 1 y el 5.

En la zona más baja nos encontramos, en primer lugar, con el riesgo Limitado (2). Aquí el manto está estabilizado pero hay que tener cuidado con los itinerarios poco frecuentados, las fuertes pendientes, las zonas expuestas... porque pueden producirse avalanchas por sobrecarga fuerte. El mayor peligro de este tipo de riesgo es que tiende a subestimarse.

En último lugar, el riesgo Débil (1), es el menos problemático para aventurarse en montaña. El manto está bien estabilizado, las avalanchas producidas de forma natural son pequeñas y las provocadas son muy excepcionales y ocasionadas por fuertes sobrecargas.