«¿Qué sería de la vida sin el apoyo de los nuestros? El futuro está en la cooperación»
La vida artística de Juantxo Skalari se remonta a la Iruñea de 1994, cuando junto a su hermano Peio funda Skalariak, algunos miembros hoy en Vendetta. Veinte años después Juantxo y Peio -sin colaborar desde hace años- unen fuerzas para componer «Rude Station», el nuevo álbum del inquieto y perseverante Juantxo Skalari junto a la sobria y solvente Rude Band.

En 1994 nace en Iruñea Skalariak, una formación muy activa hasta su disolución en 2008, aunque Peio lo dejaría en 2002, para continuar un tiempo más solo como compositor. Juantxo Skalari parte hacia Barcelona (ahora Girona) en busca de nuevas vías de expresión y comunicación, sin olvidar sus raíces. Los hermanos adaptan el apellido skalari como reflejo de una actitud y un espíritu.
Tras veinte años de hechos y recuerdos, la pareja retoma la composición conjunta, Peio desde Urbizu, donde tiene un pequeño estudio (más que nada por inquietud) que ha servido para dar forma a algunas partes del disco. La masterización, el último toque para no destrozar lo trabajado anteriormente, se cierra en Garate con la sabiduria de Kaki Arkarazo.
«Rude Station» es un excelente disco de ska, espíritu punk, y canciones muy bien cerradas. No hay despistes en las composiciones: el objetivo está claro, por lo que los hermanos se desenvuelven con facilidad y soltura, de tal forma que los diez cortes resultan contagiosos, coherentes y muy quedones. La Rude Band se muestra como una banda experimentada, con facilidad para aplicar sus conocimientos al estudio. El resultado es vigoroso, comprometido y colorista sin verbena.
¿Cuál es el concepto de «estación internacional de resistencia, un lugar de comunicación en la ska-republik»?
«Klub», «kalle», «ghetto» son conceptos que he utilizado a lo largo de los discos, conceptos a los que se les añadió una luz-filosofia (Luz Rebelde) que fue la que logró que funcionara toda la maquinaria. Se trataba de hacer saltar la chispa para salir del klub («Klub ska»), permanecer en la kalle («En la kalle») y comunicar los ghettos («Radio Ghetto»). A partir de aquí nació la Ska-Republik y dentro de esta surge una estación de resistencia: «Rude Station» [Entrecomillados que apuntan a sus diferentes proyectos-discos]. «Rude station» es un punto de partida para la comunicación en toda la ska-republik. También es un lugar de encuentro de las diferentes gentes procedentes de otras republiks, de conexión, intercambio e incluso debate... Y, por supuesto, también es un guiño a la parada actual (La Rude Band), una nueva formación para continuar la vía Skalari.
El disco retoma buena parte del espíritu Skalari. La vida en ocasiones es cíclica, ¿se ha notado forzado en esta mirada hacia atrás, sin dolor?
Al contrario, nunca haría nada de forma forzada. Siempre he seguido adelante pero también es bueno de vez en cuando mirar hacia atrás para ver lo recorrido y darte cuenta, de esta manera, de quién eres. Precisamente si Peio y yo hemos vuelto a trabajar juntos después de 7 años, ha sido porque teníamos ganas de ello, nuestro cuerpo y mente nos lo pedían, y creo que esto se nota en el resultado. Después de aquel último trabajo de estudio juntos del año 2005 («Luz rebelde»), si hubiéramos seguido trabajando juntos no habríamos sacado un trabajo con la energía de «Rude Station». No era el momento, ahora sí y siempre hay que dejarse llevar por el instinto para crear, sin forzar.
Su formación musical va más encaminada a los sonidos ska/rocksteady jamaicanos que la versión británica tipo 2Tone.
Mi formación musical abarca muchísimos estilos de música y bandas de las que me he ido empapando a lo largo de estos años y los diversos países que he ido visitando. Pero bueno, siempre me ha gustado tomar como referencia importante a la música jamaicana en sus inicios, finales años 50, principio de los años 60, y todas sus influencias que hicieron que el ska fuera ska, y no pachanga o una simple guitarra haciendo síncopas. Me gusta además mantener el espíritu que mantiene la autenticidad de esta música, y que marca la diferencia, porque quien lo ha mamado desde su adolescencia, lo ha mamado. Eso sí, toda esta influencia musical siempre pasa por un filtro, el filtro Skalari, ese filtro del que Peio y yo hemos vuelto a ser los artífices, pero en el que en este caso una gran formación como la de La Rude Band le dio la pincelada final,
Los textos continúan siendo una llamada al despertar de la mente, al sentido crítico, mejorar el mundo desde nosotros mismos: ¿no es decepcionante el pasote de tantos y tantos jóvenes?
Creo que en general son textos optimistas, algo muy importante en estos tiempos que corren donde el estado depresivo estaba tomando el poder, sobre todo en la vieja y puta Europa. Pero pienso que en general el despertar esta llegando y la gente esta tomando conciencia de donde estamos ubicados, que la situación puede cambiar y que solo depende de nosotros mismos. Yo tengo todas estas sensaciones y eso se ha transmitido en este disco. Para el que esté deprimido y con pocas ganas de construir y proponerse cambiar nuestro destino, este disco disco le será de ayuda.
Quizá Latinoamérica (donde tiene bastante repercusión y ha girado en numerosas ocasiones) es diferente, un mensaje que cala más o que llega mejor.
En general sí que actualmente en Latinoamérica veo más energía que en Europa, pero por aquí también vemos que están sucediendo cosas interesantes. Mira Catalunya, con el movimiento independentista donde la gente ha ido por delante de los políticos y ha tomado las calles mostrando el camino, mira el movimiento popular tan interesante como el15M... Quizá ahora mismo sea a Euskal Herria a quien le falte ese despertar popular definitivo, pero después de tantos años de sufrimiento en todas direcciones, es normal que se encuentre en un momento de aletargamiento. Veremos los próximos años si la gente se deja guiar por los políticos o les toma la delantera para cambiar desde abajo las cosas. Hay que romper cadenas y efectuar comunicación con otros lugares que ya lo están haciendo.
El disco lo ha financiado vía crowfounding. ¿Resulta estresante esperar unos meses para ver si se alcanzan los mínimos? Consiguió alrededor de 7.000 euros, nada mal para un momento económico tan crítico.
Un crowfounding como el que se planteó no cabía ene l capítulo de inversión, esto no está en la bolsa de valores. Con el Verkami de «Rude station» se dio la posibilidad a la gente de participar por anticipado y fueron los 150 mecenas que participaron los que decidieron el destino de este álbum. Gracias a su aportación salió adelante el proyecto y todos los mecenas recibieron por anticipado su recompensa por haber participado (cedé «Rude station», camiseta, etc...). Es una buena manera de hacer las cosas, empezando desde abajo y contando con el apoyo de la gente ¿qué sería de la vida sin el apoyo de los nuestros?. El futuro está en la cooperación.
«Contigo estaré bien» luce una buena dosis de rock, además de ska. Debe funcionar muy bien en directo.
Es una canción que tiene buena dosis de rock callejero, más cercano al Oi! que al ska, y sí, funciona bien en directo, pero no por ser la canción más rítmica del disco precisamente. Es una de las más coreables, con una letra que explica bien mis sensaciones durante el Rude Rock Train, el bestial viaje en tren por Europa que desenboco en la Rude Station, mi nueva parada.
«Aquella noche» es sabrosona, «Romperé cadenas» más clásica y perezosa en ritmo, «Laster naiz», festiva aunque quizá menos que el jolgorio de «La Rude Band», «Nuestra liberación» como muy jamaicana... ¿Muchos palos y más divertido?
Así es. Son diferentes palos dentro del espectro jamaicano, aunque siempre con matices punk e intentando aportar detalles nuevos, que no es fácil teniendo en cuenta todo el bagaje compositivo de estos 20 años como Skalari. Pero de todas, «Aquella Noche» es la destacada, sobretodo por ritmo, aunque también por la antiletra que se adecua perfectamente a la canción, con una buena dosis de humor, aspecto importante en un disco como este, con grandes dosis de baile y movimiento.
«Levanta» es una de las mejores canciones, por texto y música, y la más próxima al reggae.
Para mí es una de las favoritas, sí, sobre todo en el aspecto lírico. Creo que la letra resume perfectamente las diferentes luchas a las que un ciudadano del sur de Europa debe enfrentarse hoy en día. Rítmicamente es la canción más lenta del álbum, pero tiene un hilo conductor que engancha de principio a fin, y con contundencia en la base rítmica. Es la más cercana al reggae, sí, esa ralentización del ska que se produjo en Jamaica tras un caluroso verano (o por lo menos eso cuenta la historia rude).
Y le ha dedicado una canción a Iruñea. ¿Añoranza?
Puede ser añoranza o también ansias de justicia ante una ciudad que ha sido mangoneada y prostituida en los últimos años. Quizá la distancia me haya hecho verlo más claro aún. Cuando vuelves después de un tiempo y te encuentras lo que te encuentras, te da que pensar.
Al periodo de The Kluba lo ha definido como «burbuja de aire», ¿para respirar mejor?
Creo que era un buen momento para experimentar aportando un nuevo concepto dentro del abanico de música jamaicana: el skabilly. Quizá para mucha gente alejarme de la marca de identidad de Skalariak les pareció una locura, pero creo que fueron unos buenos años para mirar con distancia, experimentar, enriquecerse musicalmente hablando y no dejarse anquilosar por el paso del tiempo. Siempre hay que buscar la chispa, siempre hay que seguir el camino, nunca quedarse estático.

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