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La primera visita a Sri Lanka de un primer ministro indio desplaza la influencia china

Narendra Modi comenzó ayer una visita oficial en Sri Lanka, la primera de un primer ministro indio en 28 años, con el objetivo de consolidar la influencia india en la isla frente a la creciente potencia china.

El dirigente indio también pidió al nuevo gobierno srilanqués una mayor autonomía para la minoría tamil. «Los tamiles deben poder tener una vida de igualdad, justicia, paz y dignidad en un Sri Lanka unido», afirmó Modi en un encuentro con el nuevo presidente del país, Maithripala Sirisena.

Los tamiles, cuya cultura y religión está vinculada a la de los habitantes de Tamil Nadu en India, fueron víctimas de una brutal represión en la ofensiva militar de 2009 contra la guerrilla de los Tigres tamiles, en la que murieron decenas de miles de personas y que ha sido calificada como genocidio.

Sirisena, que llegó a la jefatura del Estado el pasado mes de enero, ha prometido trabajar por la reconciliacion entre tamiles y la mayoría cingalesa, pese a la persistencia de la discriminación de la población tamil.

El primer ministro indio visitará hoy la región de Jaffna, en el norte, donde se produjeron gran parte de las matanzas en 2009.

Modi quiere reforzar la cooperación con Sri Lanka que, bajo al presidencia de Mahinda Rajapakse se había aproximado sobre todo a China. Anunció que India ayudará a Sri Lanka a desarrollar un centro petrolero en el puerto de Trincomalee y ha propuesto una línea de crédito de 318 millones de dólares para la inversión en ferrocarriles. Bajo el mandato del anterior presidente, Pekín había multiplicado sus proyectos de infraestructura, pero Sirisena quiere cambiar esta orientación y renegociar los términos de los préstamos acordados por su predecesor. Las elecciones enfrentaron a las dos modelos de relaciones exteriores, el que mira hacia India y EEUU o el que lo hace hacia China. Y perdió este último.

El mes pasado, Sri Lanka suspendió la mayor inversión china, un complejo inmobiliario de 1.400 millones de dólares previsto al lado del principal puerto de Colombo.

Modi, cuya gira por el Océano Índico incluye las Seychelles y Mauricio, no se refirió explícitamente al aumento de la influencia china en la región, pero acordó con Sirisena establecer un grupo de trabajo sobre «economía del océano» que podría satisfacer los objetivos de los dos países. «Así es como debemos proceder con los vecinos. Tenemos que vernos con regularidad», dijo el líder indio.

India, que considera a Sri Lanka como parte de su «zona de influencia», expresó su irritación el año pasado cuando Rajapakse permitió a dos submarinos chinos estacionar en Colombo.

Por su parte, Sirisena dijo ayer querer «abrir una nueva pagina en las relaciones» con India. «Es un gran honor para mí y mi país que nos visite», añadió.

El anterior primer ministro indio que visitó oficialmente Sri Lanka, Rajiv Gandhi, fue agredido en 1987 con la culata de un rifle durante la inspección de la guardia de srilanquesa.

Llegó a Colombo par afirmar un acuerdo que pusiera fin a la guerrilla tamil, pero el principal grupo insurgente, los Tigres tamiles, lo rechazaron e India se involucró en la guerra contra estos, en la que murieron 1.400 soldados en 32 meses de despliegue en la isla. Un atentado de los Tigres mató a Gandhi en Tamil Nadu en 1991.