Soledad GALIANA

Las promesas de los liberales, ignoradas por un electorado que les da la espalda

El líder del Partido Liberal Demócrata, Nick Clegg, inicia la campaña electoral durante la Conferencia de su partido mientras las encuestas de opinión muestran que los votantes británicos castigaran a la formación liberal por su participación en el gobierno conservador.

Este será casi seguro el último congreso de Nick Clegg como líder de los Liberales Demócratas en Gran Bretaña, ya que el partido que a punto estuvo de poner el punto final al bipartidismo británico en las elecciones de 2010, con un 23% de los votos, se ha derrumbado en las encuestas de opinión a un 7% del voto. Con estas cifras, los liberales perderían al menos la mitad de sus 56 escaños, pero podrían acabar en una nueva coalición si laboristas o conservadores no consiguen una mayoría en Westminster. La decisión de Clegg de formar una alianza antinatural con los Conservadores se ha demostrado un error. Durante los veinte años de los liberales en la oposición, el partido prometía una alternativa al defenestrado Nuevo Laborismo y a la progresiva postura reaccionaria del conservadurismo de los Tories. Pero desde su ascenso a partido minoritario en la coalición de gobierno, los votantes les han abandonado.

En mayo del pasado año, las elecciones europeas pronosticaron sus resultados en las generales. De los doce eurodiputados liberales, solo uno volvió a Bruselas. En las locales, solo 300 concejales elegidos frente a los 700 electos anteriormente.

Las promesas de Clegg durante la conferencia de partido, dirigidas a las clases medias, como las facilidades para la compra de vivienda social, suenan vacías contra los hechos de políticas de austeridad que no solo han sido impuestas, sino defendidas por los liberales. Sus críticas contra los conservadores enmudecen ante la realidad de que comparten gobierno, y su posición como tercer partido en el panorama político británico se desdibuja ante el empuje de los nacionalistas escoceses del SNP y el xenófobo UKIP.