Dabid Lazkanoiturburu

Los malos presagios se van cumpliendo

En puertas del invierno, el éxodo de refugiados no cesa y Alemania – del resto de la UE mejor no hablar– da muestras de flaqueza ante una avalancha que está generando graves problemas a Merkel.

Dabid Lazkanoiturburu (Gorka RUBIO/ARGAZKI PRESS)
Dabid Lazkanoiturburu (Gorka RUBIO/ARGAZKI PRESS)

Tras haber popularizado el axioma refugiado igual a sirio, es la hora del descarte. Los gobiernos africanos acusan a la UE de aprovechar la crisis para cerrarse cual fortaleza a los refugiados y/o emigrantes del Continente Negro. Y eso que, en proporción a su población, Eritrea es el país que más refugiados aporta a la actual avalancha. Por cierto, los primeros tres refugiados acogidos por la CEAR en la CAPV no son sirios negros.

La UE tampoco quiere a los que huyen de Europa Oriental, preferentemente de los Balcanes, que, según fuentes, suponen hasta un tercio de los solicitantes de asilo.

Cierto es que los Balcanes no están hoy en guerra. Sí lo está Afganistán, de donde han huido –mayormente de los talibanes– unos 150.000 refugiados, el segundo contingente tras los sirios. Pero la UE tampoco los quiere. ¿Roma no paga traidores?

Los altercados entre los refugiados de primera, los sirios, y el resto, aumentan. Pero a este paso hasta los sirios perderán finalmente su posición de «privilegio». Por de pronto, el Gobierno alemán ha decidido –aseguran que sin habérselo comunicado a Merkel– aplicarles igualmente el criterio de expulsarles al país de la UE por el que entraron que rige en el Convenio de Dublín. Tiempo al tiempo.