
Los duelos entre la madurez y la juventud actorales siempre funcionan en el cine cuando el casting está bien hecho, como suceden en ‘Haute couture’ (2021), donde se ha escogido a lo mejor del mercado francófono en los respectivos registros, emparejando a la veterana Nathalie Baye con la emergente Lyna Khoudri. Esto facilita la dirección de Sylvie Chayon en su segundo largometraje, tras debutar con ‘Papa Was Not a Rolling Stone’ (2014).
La cineasta también ha intervenido en la escritura del guion, con una historia de amistad femenina intergeneracional ambientada en el mundo de la moda, dentro del cual la mujer siempre se ha sentido segura. La vertiente social del tema lleva la película hacia la ruptura de las barreras de clase, con una nueva escenificación de las diferencias entre el París burgués y la periferia marginal.
La jefa de taller de Dior conoce a la joven de origen árabe cuando ésta le roba el bolso en el metro, aunque se sentirá arrepentida y se lo devolverá. En lugar de denunciarla, la modista la acoge en su equipo al ver que posee unos dedos ágiles. Y así es cómo le transmitirá el culto al oficio.

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