Mikel Zubimendi
Aktualitateko erredaktorea / redactor de actualidad
Entrevue
Guillem Balagué
Periodista, autor de la biografía autorizada de Leo Messi

«Messi es un tío de lo más normal, rosarino, leproso, y muy argentino»

Nacido en Barcelona (1968), Balagué fue corresponsal de la revista «Don Balón» en Londres y luego dio el salto a Sky Sports. Es una persona que sabe mucho de fútbol, con muy buenos contactos, que ha escrito libros sobre el FC Barcelona, Pep Guardiola y de Leo Messi, entre otros.

Guillem Balagué, periodista.
Guillem Balagué, periodista. (NAIZ)

Leo Messi es el jugador más conocido del planeta, pero también un enigma como persona. Estar ante los ojos del mundo entero obliga a adoptar medidas de protección, a comportarse como un molusco y arroparte junto a la familia bajo el caparazón. Ballagué ha trabajado y estudiado bien a la persona, desde que era chiquito en Rosario y hasta su marcha a París. Ha escrito "Messi" (ed. Libros Cúpula), una biografía revisada y actualizada que vio la luz antes del Mundial de Qatar que, paradójicamente, ha confirmado muchas de las tesis e ideas que se expresan en el mismo, y que comparte gustosamente con los lectores de NAIZ.

¿Cómo escribir sobre Messi cuando las palabras para describirlo parecen ortopédicas? ¿Cómo describir lo indescriptible? Los superlativos se agotan, se necesita un nuevo lenguaje que desafíe la lógica.

Un lenguaje nuevo te puede ayudar a explicar el montón de cosas inexplicables que hace sobre el campo, pero todo tiene un origen y un contexto. Hay un capítulo donde intento explicar las razones que hacen que exista un Messi, la suerte, la familia, el contexto deportivo, el haber nacido en Argentina... porque podría haber nacido en Australia, literalmente. Y si hubiera nacido en Australia igual en este Mundial de Qatar hubiéramos visto un chaval bajito, que es bueno, saliendo del banquillo, y haciendo algún regate y tal.

Me pone un poco nervioso cuando oigo a comentaristas decir que ya no se puede decir nada más de Messi. Siempre se pueden decir cosas, si lo estudias, si lo trabajas, siempre se puede explicar de dónde viene su pasión, de por qué triunfar en el fútbol es una cosa que tenía metida en la cabeza desde el principio, y por qué es una cosa familiar; por qué la roca que baja por la montaña cómo es que por el camino no se haya desviado porque estuvo en el club ideal, todo se puede explicar.

Lo tiene todo: aceleración, fuerza, visión; es muy listo, rápido, virtuoso, encarna belleza e  inspira fantasia. Le han llamado de todo: marciano, Clark Kent, jugador de Play Station, Mozart del fútbol, orgasmo, mago...

Claramente tiene algo que no tiene nadie. A mis ojos, y al de muchos otros, ha sido el mejor jugador de la historia. Ha ganado el Mundial, se ha acabado el debate. Porque, por ejemplo, en el Reino Unido, donde he pasado 30 años, hay una frase muy famosa que repiten mucho y han repetido muchos para dudar de Messi. Fue un desastre de comentarista inglés que dijo esa frase que caló: «Habría que ver si Messi puede jugar bien un miércoles por la noche con el frío y la lluvia en el campo del Stoke». Equipo físico, el público encima… En Inglaterra sirvió para dudar de lo que venía de fuera, como hacen muy a menudo, y no estaba dentro, y al no haber fichado por el Chelsea y el Arsenal, aunque tuvo ocasiones, pues se usó para dudar de él.

Además, sirvió también para un debate que nos ha venido a todos muy bien, que lo hemos disfrutado mucho, que es el Messi-Cristiano. Creo que Cristiano ha tenido la suerte de estar en la misma frase que Messi. ¿Cristiano mejor delantero de la historia? No digo que no, pero a nivel de juego, de entendimiento del juego, de inteligencia, que para mi es lo más importante que tiene Leo, vamos, es que no hay debate. Messi lleva algo así como 30 goles en las 30 finales que ha jugado, algo bárbaro, que no ha hecho nadie en la historia del fútbol. Pero la idea que Messi es el gran triunfador no nos la han comprado siempre; ahora sí, es fácil, pero no siempre ha sido así.

«Hasta la última victoria de Argentina en la Copa América había gente que vivía de ser anti Messi, que también es un negocio, evidentemente»

Le he leído una reflexión que se la oí al exjugador Juan Román Riquelme: Messi juega a la pelota, como dicen los argentinos, que no es lo mismo que jugar al fútbol.

Tú no naces con esa pasión por la pelota. Pero él, con cuatro años, con lo pequeñín que era, se pone en un rondo con sus primos, sus hermanos y su padre, ven que cuando hace un par de cosas bien con el balón todo el mundo le admira, y como lo que queremos todos es que nos quieran y nos admiren, él entiende, inconscientemente, que por ahí es por donde pasa la felicidad.

Ese es el primer paso para ser profesional, todos han pasado por ahí: tocar el balón, pedirlo, tenerlo, manosearlo... En el caso de Roberto Carlos, me dijo una vez que le hablaba al balón. Para llegar a lo siguiente, a que puedas jugar hasta los 37 o 38 años, ahí ya se requiere otra cosa: el entendimiento del juego, mirarlo con atención, no estar pendiente solo de tu jugada, de que te den el balón o de que el equipo juegue para ti. Esto se ha entendido muy mal en la historia de Messi. Hubo una época en la que se decía, más con Argentina que con el Barça, que mandaba en el vestuario, que tenías que pasar por lo que él decía, casi que era un dictador.

Me parece la peor comprensión posible, y en algunos casos malintencionada, de lo que pasaba. Y pasaba lo que ha pasado siempre, con once años ya, como era el que ganaba los partidos, el entrenador quitaba del medio a los que sobraban. Por ejemplo, cuando él hacía sus diagonales desde la derecha, quitas al 9, no lo  necesitas, y pones un jugador que le de el balón o le haga el trabajo defensivo. Esto pasó con Zlatan Ibrahimovic, por ejemplo. A Zlatan le decían, «chico, te tienes que mover», y él decía, «no, yo soy Zlatan». Pues entonces aquí vas a jugar mal y poco. Si hay uno que te gana los partidos, hay que cuidarle, hay que dársela a él.

Subraya su naturalidad, su normalidad sin gestos de divo, dice que es un «anticrack que solo quiere el balón».

Todo el que está en el centro de la mirada del mundo entero tiene que protegerse. Por eso es difícil entrar en el mundo Leo. Los Messi han sido emigrantes, y eso crea cierta sensación de desconfianza hacia el exterior. Pero una vez rompes ese caparazón, que a veces puede parecer distancia o frialdad, lo que hay es un tío de lo más normal, que tiene mucha finura a la hora de escoger el sentido del humor, no es el que hace la broma pero es el que hace el primer comentario de la broma. Si no fuera por Antonella, ni saldría de su casa en París, se deja llevar. En fin, es eso, es la normalidad.

El pueblo argentino siente desde sus entrañas al fútbol como parte de su patrimonio emocional. Messi es rosarino, leproso, ¿a qué se refiere cuando dice que representa la «síntesis del gen argentino»?

Eso está escrito antes del Mundial, y ahora se ha visto más claramente. En Qatar se rodea de gente de calle, con la que se siente a gusto, como en casa. Eso que lleva adentro, esa necesidad de conquistar que tienen los argentinos, el aprecio por la gambeta, todo eso que lleva dentro como que le sale con naturalidad. Cuando dice al jugador holandés, «Qué mira, Bobo», date cuenta que “bobo” es una palabra que los adultos no la usan. En ese Mundial y entre la gente con la que está, surge el Leo Messi de Rosario, el de 12 años.  

Leo Messi besa la Copa del Mundo. (Mike EGERTON/EUROPA PRESS)

Pasó de ser maldito a ser dios en su propio país. Cinco millones salieron a darle la bienvenida triunfal. Fue la mayor manifestación popular de la historia argentina, un abrazo entre el pueblo y el fútbol.

La clave es ganar, te ayuda, por supuesto. Y hasta la última victoria de Argentina en la Copa América había gente que vivía de ser anti Messi, que también es un negocio, evidentemente. Pero para explicar a Messi hay que explicar el contexto. A Argentina le dijeron en los 70 que iba a ser un país desarrollado, que se iba a poner a la altura de los más grandes. Esa sensación de esperar ser especial pero de no llegar es muy frustrante. Hay mucha corrupción, negativismo, mucha criminalidad, y solamente Maradona, Messi, esos que han conquistado el mundo son los únicos que confirman a los argentinos que son especiales.   

Lo que hizo Maradona no fue solo ganar, fue recordarle constantemente a los argentinos que había ganado, ese «yo he ganado por vosotros» le hace ídolo de masas, cosa que ya verás que Messi no hará.

«Lo que hizo Maradona no fue solo ganar, fue recordarle constantemente a los argentinos que había ganado, ese ‘yo he ganado por vosotros’ le hace ídolo de masas, cosa que ya verás que Messi no hará»

Pep Guardiola dice que Messi es del mismo calibre de Michael Jordan. Este tuvo su «Last Dance», ganó su sexto anillo de la NBA en su última temporada y salvó a la franquicia de los Chicago Bulls. ¿Veremos el «Last Dance» de Messi en el Barça?

No es sencilla la respuesta. Había muchos puentes rotos, algunos siguen así, otros se han arreglado más o menos. Laporta y Messi no han hablado, no hay oferta del Barça todavía, claramente y públicamente están haciendo, o haciendo ver que se está haciendo, un esfuerzo por él, pero los números no cuadran por ningún lado, me cuesta mucho verlo.  

Hace dos meses te hubiera dicho que «no va a pasar, imposible, va a renovar con el PSG», por cosas que sé y por sensaciones que tengo. Pero cuando Leo y Jorge Messi se dan cuenta que el PSG va a ajustar también su Fair Play financiero, lo que a lo mejor va a hacerle perder calidad a su plantilla, pues ya se verá. Le han pitado, y eso no le gusta a nadie, aunque lo de pitar es un grupo muy reducido y seguramente están teledirigidos, por intereses que saben muy bien cómo funcionan los medios; un pitido de alguién tiene más espacio que mil aplausos. Eso Leo lo tiene muy claro.

No es momento para ir a la MLS (Major League Soccer, la principal liga de EEUU y Canadá) porque creo que quiere mantenerse en la élite, y el Barça no ha ofrecido nada. ¡Claro que le hace tilín cuando Xavi le envía un mensaje y le habla de esa posibilidad! ¡Y le envía muchos! Veremos.

El «caso Negreira» y el ventilador de hostilidad activado desde Madrid contra el Barca, ¿cree que pueden influir?

Si pensaba en no volver era porque estaba Laporta, que fue quien lo echó. Todo cuenta. El prestigio del Barça está en duda, eso está clarísimo. Pero tengo la sensación de que Messi está por encima de todo eso, no le va a manchar si va a un club que está en juicios. Por Neymar también estuvo, y él ha estado ahí. Ahora mismo no hay elección perfecta para su futuro.