Martxelo Diaz
Aktualitateko erredaktorea / Redactor de actualidad

A María Elena Escudero le han obligado finalmente a trabajar en silla de ruedas

Pese a que el miércoles parecía vislumbrarse un rayo de luz en la situación de María Elena Escudero, fue un espejismo. Este jueves le han obligado a presentarse a su puesto de trabajo para realizar tareas de limpiadora, pese a que está en una silla de ruedas.

María Elena Escudero, junto a miembros de LAB, a las puertas del colegio Mendigoiti de Mendillorri.
María Elena Escudero, junto a miembros de LAB, a las puertas del colegio Mendigoiti de Mendillorri. (Iñigo URIZ | FOKU)

A pesar de que el miércoles parecía que la situación de María Elena Escudero, la trabajadora de la limpieza que está en silla de ruedas, evolucionaba favorablemente y la empresa le eximía de acudir al centro de trabajo, este jueves por la mañana ha recibido un mensaje en el que se le instaba a acudir esta tarde al colegio Mendigoiti de Mendillorri, en Iruñea.

El miércoles estaba convocada una movilización ante el colegio para denunciar esta situación y María Elena tiene la sospecha de que han jugado con ella para evitar que se difundiera la protesta. No lo han conseguido, ya que esta tarde ha estado arropada por integrantes del sindicato LAB, que han defendido el derecho a la salud.

Imanol Karrera, portavoz de LAB-Nafarroa, ha subrayado la «indignación que ha despertado este caso, que ha provocado una ola de solidaridad en las redes sociales».

«Lo que parecía imposible el martes, se dio el miércoles, cuando la empresa cedió y señaló que no era necesario que se presentase, pero el jueves volvemos a la situación inicial y le obligan a presentarse al trabajo», ha añadido.

Escudero ha explicado que padece fibromialgia y síndrome de fatiga crónica y que su vida se reduce a ir de la cama al sofá y del sofá a la cama, saliendo únicamente en la silla de ruedas, acompañada de su marido, para pasear a sus perros.

Pese a le evidencia de que no puede desarrollar una labor como limpiadora que exige un esfuerzo físico, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) no le reconoce la incapacidad y le obliga a presentarse a trabajar. Desde LAB, que reconoce ver con «resignación» esta situación, denuncian que hay órdenes para rechazar incapacidades con el objetivo de ahorrarse prestaciones.

Escudero se ha incorporado a las cuatro de la tarde a su centro de trabajo, acompañada de miembros de LAB, para reunirse con el área de salud laboral. En teoría, deben adecuarle el puesto a sus condiciones, pero es algo que consideran imposible. «No puedo trabajar», insistía a las puertas del centro.

«Estás en silla de ruedas porque quieres»

La reunión con representantes de la empresa Zaintzen, concesionaria de la limpieza del colegio Mendigoiti, ha sido tensa. Según ha explicado Escudero a la salida, le han cuestionado la veracidad de su dolencia, llegándole a señalar que está en silla de ruedas «porque quiere».

Le han planteado que trabaje dos horas y que descanse cinco minutos en la silla de ruedas, lo que es irrealizable. Escudero ha acudido hoy al colegio Mendigoiti en un coche que conducía su marido. Ha aparcado junto al centro, su marido ha sacado la silla de ruedas del maletero y se la ha acercado al asiento del copiloto. La mujer se ha subido a la silla y se ha dirigido al centro. Pensar que se puede realizar una jornada de trabajo de limpieza en esas condiciones es irreal.

A Escudero le han entregado su uniforme de trabajo y el calzado correspondiente. Desde la empresa le han indicado que no podía acompañarle nadie en el desempeño de sus tareas, que debía quedarse sola en el centro. Necesita ayuda de otra persona para mover la silla, por lo que ha optado por abandonar el colegio. Esta situación puede provocar que se le despida sin indemnización, pero la realidad de que no podía trabajar se ha impuesto a cualquier estrategia de mantener el puesto.

A partir de ahora, desde LAB van a plantear que se le conceda una excedencia voluntaria, por lo que no tendría que acudir al puesto de trabajo, pero tampoco cobraría sueldo ni prestación alguna. El objetivo de esta figura es que transcurran los seis meses que tienen que pasar hasta que pueda solicitar una nueva baja por enfermedad.

A partir de ahí, empezaría de nuevo todo el laberinto burocrático. La baja la tramitaría Osasunbidea y si se prolonga entraría de nuevo el INSS a valorar la discapacidad de la trabajadora que actualmente ha rechazado. Una huida hacia adelante provocada por la cerrazón de la Seguridad Social. 

«Tengo claro que mañana no vendré. Es que no puedo trabajar», insistía María Elena Escudero.

Respuesta a Elma Saiz

Karrera ha respondido a la ministra española de Seguridad Social, Elma Saiz, que hoy ha defendido que se debe aumentar la flexibilidad en las bajas laborales. «Traduciendo sus palabras, quiere decir que los trabajadores y trabajadores tendremos que ser flexibles y aceptar ir a trabajar en sillas de ruedas. Este es un caso práctico», ha señalado.

«Nuestra respuesta es que no vamos a permitir retrocesos en salud laboral y que la salud tiene que estar en el centro. Es inadmisible que se atiendan las exigencias de los empresarios y se manipulen los datos del absentismo», ha añadido Karrera.

Solidaridad con María Ángeles

El equipo directivo del colegio Patxi Larrainzar de Arrotxapea, donde María Ángeles está realizando tareas de limpieza pese a necesitar un andador para desplazarse, ha mostrado, en una comunicación interna, su solidaridad con la trabajadora.

Junto a ello, señala que ha pedido al Ayuntamiento de Iruñea, que es quien realiza las subcontratas de limpieza, que «realice las gestiones oportunas para ayudar a solucionar cuanto antes este problema».