«Una plataforma de streaming es un camión de patatas que descarga cine»
Miquel Martí Freixas (Barcelona, 1978) es programador de cine, docente, gestor cultural y crítico; también se estrena como director artístico del festival Punto de Vista durante los próximos cuatro años. La edición número veinte de este certamen dedicado al cine documental se inaugura este lunes.

El sexto director artístico en la historia del festival Punto de Vista de Iruñea es programador en el Festival Internacional de Cine de Róterdam, cofundador de la barcelonesa muestra de cine La Inesperada –«es un festival muy pequeño», apostilla–, ha ejercido como programador en festivales como DocumentaMadrid o instituciones como la Filmoteca de Catalunya, y fue cofundador de la cooperativa Zumzeig Cinema, que recuperó la sala de cine del mismo nombre.
Miquel Martí Freixas se estrena ahora al frente del festival navarro, que llega a su edición número 20 (20-25 de abril) con 90 películas y 66 sesiones programadas.
¿Cómo llega uno a ser programador de cine?
Yo empecé haciendo crítica online en una revista que tenía que se llamaba ‘Blog & Docs’ [2006 - 2013]. Era una crítica muy investigadora y de búsqueda, no de estrenos comerciales. De ahí, al cabo de poco, ya empecé a hacer programaciones, a buscar piezas nuevas y caminos nuevos para ponerlos en una sala.
¿Y qué es un programador? Bueno, para mí, depende de dónde programes y de qué programes, porque tú te diriges a una institución, no programas en el salón de tu casa. Pero yo intento hacer programaciones que sean inquietantes, divertidas, amenas, sorprendentes, que te transformen, que veas algo que te deje sorprendido y que no esperabas. Que salgas de la sala, y que te haya gustado más o menos, pero que te haya sorprendido mucho.
¿Cuántas películas ve de promedio al año?
No lo sé. Sí que voy apuntando todo lo que veo, porque si no se me olvida. Pero no tengo cifras. Suena muy romántico a veces eso de ser programador y tal, pero hacemos una cantidad de trabajo ingente que no es visionar: encontrar copias, encontrar los subtítulos, convencer a fulano para que venga, hacer un presupuesto... No todo es visionar y decir ‘esto me gusta y esto no me gusta’. Tú quieres programar unas películas muy extrañas que están, yo que sé, en Nueva Zelanda, y saber encontrarlas también es parte de tu trabajo, y buscar las copias y ver qué puedes hacer con ellas.
«Hay artistas y cineastas que son exploradores de la contemporaneidad»
Esto del cine y de los festivales ha cambiado mucho durante los últimos años, con las crisis de las salas y la entrada de las plataformas, ¿verdad?
Es que lo de las plataformas es como un camión de patatas que descarga varios kilos y tú eres tu programador desde casa: tienes que hacer tu selección, decidir cuándo la ves...
A veces no te da la vida para verlo todo.
Exacto.
Ser programador del festival de Róterdam (se celebró entre enero y febrero) y dirigir Punto de Vista supongo que le habrá permitido tomar la temperatura a lo que se cuece este año en el cine documental o de no ficción.
Respecto a la calidad, en lo que es el cine contemporáneo, en las búsquedas donde nosotros estamos, ya que intentamos programar artistas y cineastas que hagan realmente una indagación, una búsqueda y una exploración en la contemporaneidad, siempre es un territorio apasionante, porque van desbrozando caminos. Son como exploradores que van intentando encontrar formas innovadoras, con lo cual es apasionante y vas descubriendo nuevas maneras de hacer cine y nuevas perspectivas.

Entra después de otros cinco directores, que han dado su estilo al festival. Quisiera preguntarle, ¿cuál va a ser el estilo que va a implantar y si cuatro años son suficientes para dirigir un festival hacia donde uno quiere?
Muy buenas preguntas. Este festival tiene la peculiaridad de que hay una rotación de la dirección artística: cada cuatro años hay un concurso público y eso hace que cambie un poco la visión, porque cada director artístico aporta su mirada. Pero digamos que, de fondo, hay una corriente que te marcan en el propio concurso público, para que se mantenga en vigor lo que se empezó desde el principio, que es una apuesta arriesgada por un cine que mira hacia el futuro, indagaciones, la relación entre el cine y las artes visuales, etcétera. Con lo cual, hay una parte que, digamos, estás obligado a trabajar; no puedes irte por otras ramas del cine comercial, por ejemplo.
19 películas en la sección oficial. ¿Hay temas en común que las atraviesan?
Uno es la preocupación por los conflictos, las desigualdades, las crisis humanitarias, las guerras, el mundo de los soldados y de matar y vivir. Otra preocupación que aparece de manera a veces secundaria en una película, pero es común en varias, es la crisis climática; ya puede ser en la relación de una persona con un árbol hasta con un volcán que explota; o sea, son cosas como muy distintas.
Y también hay muchas experiencias personales: es intentar explicar el mundo a partir de la intimidad, de la relación con tus familiares. Como, por ejemplo, una mujer que es madre y habla de la relación que tuvo con su madre. También hay cuestiones generacionales, de cómo nos relacionamos a nivel íntimo y que pueden ser muy interesantes para un público muy amplio, porque nos vemos todos reflejados.
«Intento que salgas de la sala, y que te haya gustado más o menos, pero que te haya sorprendido mucho»
Respecto a los nombres propios, ¿a quién se le dedica la retrospectiva?
Este año tenemos una cineasta de largo recorrido, una persona un poco mayor, que es Alia Syed, una señora británica de origen indio que ha vivido en el Reino Unido toda su vida, pero que nunca ha cortado sus raíces con Asia y con el mundo de la India. Tiene un cine muy íntimo, muy pequeñito, manufacturado durante años con pequeños cortometrajes acerca de cómo un migrante se va incorporando a la sociedad británica en los años 20, 30 y 40, con lo cual hay una temática colonial, con sus propias experiencias como joven que va creciendo en el Londres en los años 60, 70 y 80.
Es una cineasta muy desconocida en España; esta es la primera retrospectiva que se le dedica, y precisamente la programadora es María Palacios, que es directora de un festival de cine documental en Londres y es la que nos recupera a esta cineasta bastante desconocida.
¿Alia Syed vendrá a Iruñea?
Sí. Además de ver su trabajo, tendremos el placer de conocerla y de escucharla. Será algo irrepetible, algo que solo pasa en un festival.
Luego están Alain Berliner...
En Pamplona y en Navarra es bastante conocido, porque ha venido varias veces. En realidad, uno de los motivos de programarlo es porque cumplimos el 20º aniversario y él estuvo bastante presente en los años iniciales como invitado. Incluso antes del festival ya estuvo por aquí haciendo talleres y proyecciones, con lo cual es una persona muy querida por el festival. Justo en 2025 estrenó su última película y era el momento adecuado para invitarle y que la estrene aquí con nosotros.
Otro nombre que tenemos también es, en la clausura, Sergio Oksman, que es un cineasta brasileño-español bastante relacionado con el festival, porque hace años hizo un cortometraje sobre Hemingway en Pamplona, que se llama ‘Notes on the Other’. Es una persona también aquí conocida y muy querida, y programamos su última película, que terminó también en el 2025, que se llama ‘Una película de miedo’.
He visto que hay una sesión dedicada a Mirentxu Loyarte, una cineasta muy importante para el cine vasco, pero también muy desconocida, muy en los márgenes.
Mirentxu Loyarte falleció en 2025 tristemente y pensamos que era el momento de dedicarle una sesión, porque tiene una cinematografía muy pequeña, pero muy curiosa y una vida muy interesante. Tiene un cortometraje que se llama ‘Irrintzi’, muy moderno en su momento, y en los últimos años ha sido como redescubierta por Iratxe Fresneda, quien le dedicó un documental. Pensamos que era el momento adecuado para dedicarle esta sesión, que hacemos con Cima y Hemen, entidades que se dedican a poner el foco y la mirada en el cine de mujeres, históricamente muy olvidado.
En Ricercata, la nueva sección de este año, incluye una sesión de cine hecho en Euskal Herria.
Ricercata es un término musical de la Edad Media, que significa ‘búsqueda’ y que encaja bastante con lo que hacemos en el festival. En Ricercata tenemos las películas de Hiruki Filma, que es un colectivo de aquí formado por Marina Lameiro, Garazi Erburu e Ione Atenea, que en los últimos años han hecho dos cortometrajes en dos pueblos poco habitados de Navarra, que son Lerga y Espinal. No han ido y los han retratado, sino que les han propuesto a los habitantes hacer una película en común.
Eso tiene toda una parte de experimentación, porque es anular la idea del cineasta como autor que tiene una mirada por encima de los demás, y ofrecer, dar, regalar esta mirada a los habitantes de los pueblos y, entre todos, escribir el guion y ponerlo en marcha. Por eso se titula ‘Cine en común’, porque es una decisión comunitaria. Y tendremos a los habitantes de estos pueblos, algunos de ellos aquí en la sala, para explicarnos cómo fue la experiencia, cómo fue el rodaje y veremos el resultado.
Por cierto, ¿cine documental o cine de no ficción? ¿Hay algún matiz, alguna diferencia?
El concepto de no ficción es más amplio y encaja mejor con nosotros, porque pueden entrar muchas más cosas. El videoarte puede ser no ficción. El cine experimental puede ser no ficción. Están relacionados y, en verdad, son técnicas y estilos hermanados. Es un paraguas más amplio de conceptos.
El documental se ha quedado a veces como un nicho muy relacionado con lo real que, de hecho, no se corresponde del todo. Así que yo utilizo más no ficción, pero bueno, el festival es de documental porque se fundó así. Tampoco ahora vamos a tocarlo [risas].

Carlos Garaikoetxea hil da

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