Daniel   Galvalizi
Periodista

Primer mes del juicio a ‘la Kitchen’: testigos claves, un PP sin memoria y un capítulo surreal

Declaraciones como la del inspector Morocho o del exjefe del CNI consolidan la tesis de la existencia de la operación contra Bárcenas para proteger a la cúpula ‘popular’, en tanto las de Sáenz de Santamaría y Cospedal parecen desmemoria fingida. El socio de Leire Díez irrumpe con un relato bizarro.

María Dolores de Cospedal, que emerge como personaje clave, a la salida de su declaración el 23 de abril.
María Dolores de Cospedal, que emerge como personaje clave, a la salida de su declaración el 23 de abril. (Gustavo Luengas | Europa Press)

Este miércoles se cumple el primer mes desde que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional es el epicentro de la vista oral de testigos e imputados que protagonizan el juicio a la llamada ‘Operación Kitchen’, con Mariano Rajoy, Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría, Juan Ignacio Zoido, Ignacio Cosidó y varios altos cargos del PP involucrados.

El juicio suele confundirse como una rama más del árbol de ‘la Gürtel’ pero tiene una peculiaridad que lo hace de mayor relevancia en cuanto a higiene democrática: se está buscando comprobar si existió o no una presunta operación de espionaje policial sin aval judicial montada contra el extesorero del PP Luis Bárcenas, en un intento de recuperar información sensible en su poder sobre la contabilidad paralela o la ‘caja B’ de esa formación, la cual ya fue probada en la sentencia de 2018.

Los principales imputados son el exministro Fernández Díaz y su número dos en Interior, Francisco Martínez, mientras que durante esta primera etapa ya han prestado declaración nada menos que Rajoy, Sáenz de Santamaría y Cospedal.

El expresidente del Gobierno se alineó directamente con las defensas (aunque en 2021 en la comisión de investigación del Congreso mencionó posibles «actuaciones ilegales»), mientras que Cospedal y la exvicepresidenta han asegurado una y otra vez no recordar nada y que todo lo conocido al respecto fue a través de la prensa.

Sin embargo, la expresidenta de Castilla-la Mancha y exsecretaria general del PP ha protagonizado el proceso al atravesar su nombre buena parte de las sesiones por su relación con el excomisario José Manuel Villarejo, a raíz de los audios que han quedado fuera de la vista oral y por algunos de los testigos que la han colocado en el centro político del caso. 

Cabe recordar que personas especializadas en esta trama suelen citar a Cospedal (y también en alguna medida a Rajoy) como una de las personas que resulta inverosímil que acudan como testigos y no al banquillo de los acusados, y señalan al juez de instrucción García Castellón como una suerte de protector de la cúpula de Génova de aquellos tiempos.

«La clave del juicio es que todo cambia desde el momento en que Bárcenas decide colaborar con la Justicia», resume la periodista Loreto Ochando, que sigue este juicio

 

Este mes ha tenido también momentos que bien pueden tacharse de insólitos o surreales, como ha sido la declaración del empresario Javier Pérez Dolset, quien ha declarado este lunes que «un señor absolutamente disfrazado» le entregó las grabaciones de Villarejo que después aportó a la Audiencia Nacional, en un encuentro a solas en la que no quiso contar su identidad ni procedencia.

Pérez Dolset conlleva también la peculiaridad de haber sido socio de Leire Díez, conocida como ‘fontanera’ de un sector de la dirigencia del PSOE estatal e investigada por otra causa que afecta a Santos Cerdán. En su testimonio del lunes, ante el asombro de los presentes, también ha esgrimido una especie de teoría de la conspiración, asegurando la existencia de un grupo de chat con varios fiscales confabulados para perjudicar al PP.

«Una vergüenza»

«Básicamente el primer mes ha demostrado que ‘la Kitchen’ existió. Hay dos declaraciones fundamentales; la de Gonzalo Fraga, que fue jefe de investigación del ‘caso Villarejo’, y luego la del inspector jefe [Manuel] Morocho, que apuntalan la acusación de lo que sucedió. Escucharlos a ambos ha sido un placer porque tienen el sumario entero en la cabeza. Fraga, de hecho, no llevaba ni papeles en mano», comenta a NAIZ la jefa de Tribunales del periódico digital El Plural, Loreto Ochando, quien viene estando presente en la sala los últimos 30 días.

El comisario de la UDEF Manuel Morocho, cuyo testimonio es clave para la acusación. (Gustavo Luengas | Europa Press)

También recalca que tanto Bárcenas padre como su hijo han dejado en claro «que tenían grabaciones que implicaban a Arenas y a Rajoy y que cuando sale el extesorero de prisión no estaban los pendrive físicos ni en su nube». 

«La clave del juicio es que todo cambia desde el momento en que Bárcenas decide colaborar con la justicia. Mientras no colaboraba, no había problemas, pero cuando eso se modifica le cambian el régimen penitenciario, recibe amenazas, le roban las pruebas, y por parte de la Policía comentan lo mismo. El punto de inflexión para organizar todo esto es el hecho que él decide colaborar con el juez Ruz», recalca la periodista.

En cuanto a la declaración de Pérez Dolset, opina que él «es como [Víctor] Aldama, credibilidad hay que darle poca»: «Puedo creer su audio si se perita y se ve que no es manipulado. Él que cuente lo que quiera, la experiencia me dice que vale lo dicho que se pueda demostrar, lo demás es tirar con pólvoras. Y cuando se piden muchos años de cárcel, un juez no puede dar credibilidad a algo sin pruebas. Mucha de esta gente se viene arriba cuando va a a testificar a los juicios».

Otro testimonio importante ha sido el de Félix Sanz Roldán, exdirector del CNI en tiempos en que todos los hechos investigados ocurrían. En su declaración asegura que la organización no colaboró en nada de ello, que no tuvieron información sobre la presunta operación, y ha confirmado que la misma, si se llevó efectivamente a cabo, era claramente «ilegal».

«Desde el punto de vista de ciudadana espero que sea mentira lo que dijo de no haber tenido nunca conocimiento, porque los espías están para saber lo que sucede. Él negó la mayor, y estoy convencida de que el CNI no ayudó a la trama porque Villarejo y Roldán se odian y de hecho Roldán lo denunció. Para entender este juicio hay que recordar los conflictos de aquellos años tanto en la dirección del PP como en la Policía», señala Ochando.

Sobre la sorpresiva desmemoria de los máximos otrora dirigentes del PP en sus declaraciones, que imposible no hagan pensar en fingir una demencia, la periodista dice no estar sorprendida pero valora que ha sido «una vergüenza». «Es que los del PP fueron a hacer lo que tenían que hacer. Me chocó que dijeran el PP no estaba preocupado por los papeles de Bárcenas porque eso es inverosímil, es un insulto a la inteligencia de los españoles que tenemos una edad y vivimos esa época. Hablaron como si hubieran pillado al tesorero robando una farmacia y no una financiación irregular de un partido».

La vista oral se prolongará probablemente hasta la segunda quincena de junio, y que acabe antes o después dependerá de lo que duren las declaraciones o de si se renuncia a convocar a algún testigo. Se estima que la sentencia se conozca para después del verano. «A día de hoy, aunque las cosas pueden siempre cambiar, puedo decir que de momento está más que acreditado que ‘la Kitchen’ existió y que se creó para robarle los papeles a Bárcenas y evitar problemas al PP», concluye Ochando.