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Netanyahu vuelve a ser primer ministro de Israel, esta vez con un Gobierno ultraderechista

Benjamin Netanyahu ha vuelto este jueves a ocupar el cargo de primer ministro de Israel, después de que en 2021 fuese derrocado por una coalición de partidos de todo el espectro político.

Benjamin Netanyahu después de jurar como primer ministro este jueves.
Benjamin Netanyahu después de jurar como primer ministro este jueves. (Amir COHEN | AFP)

El primer ministro más longevo de la historia de Israel ha vuelto. Benjamin Netanyahu ha vuelto a asumir este jueves el cargo de primer ministro, un año y medio después de ser sacado del poder por una coalición de partidos de todo el espectro político ensamblada a tal fin tras las elecciones de 2021.

Conocido por sus seguidores como ‘rey Bibi’, ha estado 15 años al mando de Israel, entre 1996 y 1999 y entre 2009 y 2021. Fue en aquel momento cuando, al frente del partido derechista Likud pasó a ser líder de la oposición. Muchos lo vaticinaron como el ocaso de su carrera política, pero prometió entonces retomar el poder y así ha sucedido.

Este jueves, Netanyahu ha jurado por sexta vez como primer ministro de Israel en el Gobierno más derechista de su historia, aliado con la extrema supremacista judía, que defiende posturas racistas, antiárabes y homófobas, y los ultraortodoxos. Esto ocurre tras un mes y medio de negociaciones en las que ha tenido que ceder mucho terreno a la religión sobre el Estado.

‘Bibi’ se convirtió en 2021 en la primera persona en la historia en ser imputada mientras ocupa el cargo de primer ministro de Israel. Está acusado de recibir sobornos, fraude y violación de la confianza en tres casos separados, tras las investigaciones encabezadas por el entonces fiscal general Avichai Mandelblit.

Así, está en el centro de lo que la Fiscalía describió como un «grave caso de corrupción del régimen», en el marco de tres casos. Netanyahu, muy crítico con el aparato judicial a raíz de la apertura de las investigaciones, ha tenido que distanciarse en los últimos días de unas declaraciones por parte de su hijo Yair, que insinuó que fiscales y policías implicados en el proceso deberían ser ejecutados por traición.

Giro a la ultraderecha

Entre las principales caras de este nuevo Gobierno ultraderechista figuran los líderes de Sionismo Religioso y Otzma Yehudi, Bezalel Smotrich e Itamar ben Gvir, respectivamente, que contarán con importantes puestos en el Ejecutivo tras unas duras negociaciones con el Likud. La oposición y activistas han denunciado que la inclusión de estos políticos en el Ejecutivo supone blanquear las posturas extremistas.

A pesar de que Netanyahu contaba con el camino abierto para volver al cargo a raíz de los resultados de las legislativas, las negociaciones se han visto dificultadas por las numerosas exigencias por parte de sus socios, que han visto la oportunidad de obtener importantes concesiones debido a la voluntad de ‘Bibi’ de regresar al cargo.

De hecho, los acuerdos de coalición han implicado incluso la aprobación de legislación de forma previa a la toma de posesión, incluida una controvertida enmienda a la Ley Básica para permitir que Smotrich ocupe su cargo, así como modificaciones para que el líder del ultraortodoxo Shas, Arye Deri, pueda ser ministro a pesar de haber sido condenado por fraude.

Por su parte, Ben Gvir ha logrado que salga adelante una modificación que amplía los poderes con los que contará como ministro de Seguridad Nacional, una cartera creada a tal efecto, y que le dará autoridad sobre la Policía, en medio de las críticas opositoras y de la Fiscalía, que ha alertado de posibles injerencias.

Mano dura con los palestinos

Respecto a los palestinos, se opone de forma ferviente a los Acuerdos de Paz de Oslo (1993-94) y, a lo largo de su carrera política se fue alejando cada vez más de la solución de dos estados y la creación de un Estado palestino independiente.

Está a favor de las políticas de colonización de sus territorios –es partidario de mantener el status quo en la Cisjordania ocupada frente a la presión de sus socios en favor de la anexión–, así como de mantener la identidad y superioridad judía de Israel, dos de las prioridades en los pactos de la nueva coalición.