
El nuevo primer ministro del Estado francés, Sébastian Lecornu, ha asumido este miércoles su cargo prometiendo que acometerá «rupturas en el fondo» y «no solo en la forma» para sacar al país de la crisis política y social en la que permanece sumergido desde hace meses.
«Debemos lograr poner fin a esta doble fractura; la fractura entre la situación política y la fractura con lo que nuestros conciudadanos legítimamente esperan en su vida cotidiana», ha manifestado Lecornu en un breve discurso tras la ceremonia de traspaso de poderes de su antecesor François Bayrou, en una jornada marcada por las protestas en las calles.
Antes de dejar Matignon, la sede del Gobierno, Bayrou se ha ofrecido para «ayudar al Gobierno» que formará Lecornu en este «momento tan difícil, muy exigente y peligroso».
Tras aplaudir la «valentía» de Bayrou en defender hasta el «último minuto» la necesidad de hacer recortes presupuestarios, Lecornu ha explicado que «tendremos que cambiar» para evitar que «continúe la brecha entre la vida política nacional y la geopolítica global».
A su juicio, será necesario «sin duda ser más creativos, a veces más técnicos, más serios, en la forma en que trabajamos con la oposición. Tendremos que hacer cambios, no solo en la forma y en el método. Cambios también en el fondo», ha insistido.
Reuniones con otros partidos
Ha anunciado que esta misma tarde se reunirá «con las primeras fuerzas políticas y, en los próximos días, con las demás fuerzas políticas y sindicales; y tendré la oportunidad de dirigirme próximamente al pueblo francés».
Para las reuniones con los líderes de la oposición aún no hay fecha, pero Matignon ya ha contactado con el Partido Socialista y Los Verdes, mientras que no ha trascendido aún si ha habido alguna aproximación a la ultrederchista Agrupación Nacional de Marine Le Pen y a la izquierda de La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, que ya ha anunciado que presentará otra moción de censura salvo que el nuevo primer ministro se someta a una moción de confianza en la Asamblea Nacional.
A su 39 años, el más discreto, leal y longevo de los ministros de los siete gobiernos que se han sucedido desde que el presidente francés, Emmanuel Macron, llegó al Elíseo, asume las riendas del Ejecutivo en un momento de crisis política y social que pretende afrontar con «humildad y sobriedad».
El único superviviente
Lecournu es el único que ha ejercido como ministro de varias carteras de forma ininterrumpida desde 2017 –la última ha sido la de Defensa–, lo que dio cierta notoriedad a este antiguo miembro del centroderechista Los Republicanos (LR).
Este normando, que debutó precozmente en la política con apenas 20 años como asistente parlamentario, recibió ayer el encargo de Macron de construir «acuerdos esenciales» que conduzcan a la aprobación del Presupuesto de 2026, algo que no logró hacer Bayrou debido a la oposición de la ultraderecha de Marine Le Pen y de la izquierda, lo que le abocó a dimitir ayer tras perder la víspera una moción de confianza.
El cuarto primer ministro que Macron designa en menos de dos años, tras Gabriel Attal (2024), Michel Barnier (2024) y Bayrou (2024-2025), asume las funciones del cargo en una jornada marcada por las protestas promovidas por el movimiento social ‘Bloqueemos todo’ y a nueve días de otro día de huelgas y paros, organizado por los sindicatos y apoyado por los partidos de izquierdas.

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