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Donostia

El fiscal del caso de Lukas Agirre insta al jurado a «hacer justicia» con una condena de cárcel

El Ministerio Público considera que hay «elementos testificales, periciales y evidenciales» sufucientes y subraya que al joven hernaniarra «le arrebataron todo lo que era y lo que podía llegar a ser en un futuro». El acusado principal asevera que se autoinculpó porque se lo aconsejó un ertzaina.

Sesión de este jueves del juicio por la muerte de Lukas Agirre.
Sesión de este jueves del juicio por la muerte de Lukas Agirre. (EUROPA PRESS)

El principal acusado de matar al joven Lukas Agirre en Donostia el 25 de diciembre de 2022 ha asegurado este jueves que había consumido una gran cantidad de alcohol y cocaína en las horas previas a los hechos, por lo que apenas tiene recuerdos y que si se autoinculpó fue por consejo de un ertzaina creyendo que le iba a beneficiar.

En una nueva jornada del juicio que se sigue por esta causa en la Audiencia de Gipuzkoa, han declarado en primer lugar el presunto autor material del apuñalamiento que acabó con la vida del hernaniarra en el transcurso de una pelea que tuvo lugar en la plaza Okendo de la capital guipuzcoana tras salir de una discoteca.

Este joven, que ahora tiene 27 años, ha explicado que consumía droga desde que era adolescente y que, cuando salió de trabajar la tarde del 24 de diciembre, comenzó a beber, lo que le despertó las ganas de consumir droga y le llevó a comprar 10 gramos de cocaína y uno de ketamina para pasar la Nochebuena.

Ha relatado que, después la cena familiar y unas copas por la Parte Vieja, acabó en la discoteca de la plaza de Okendo, que abandonó hacia las seis de la mañana del día 25 tras haber ingerido una importante cantidad de alcohol y consumido un gran número de rayas de coca junto al otro procesado, considerado cooperador necesario del crimen.

El acusado principal ha afirmado que para preparar las rayas de cocaína utilizaron la navaja del amigo, que es el arma supuestamente utilizada para matar a Lukas Agirre, quien recibió una puñalada en el cuello y otra en el tórax.

El segundo varón ha negado este extremo y ha recalcado que esa navaja no era suya. «Yo no toqué la navaja, no es mía. Pude haber dicho (a un ertzaina) donde se encontraba la navaja, pero no era mía», ha manifestado este joven, quien también ha dicho no recordar nada de lo sucedido ese día.

Tampoco si prestó una de sus zapatillas al principal acusado después de que este perdiera la suya, que fue hallada en la zona con sangre de la víctima durante la inspección ocular que realizó la Erzaintza tras el homicidio.

El presunto autor material ha dicho que apenas recuerda nada de la trifulca que se produjo en el exterior de la discoteca, aunque sí que cayó en varias ocasiones al suelo por los golpes que recibió y que lo único que quería era huir del lugar porque tenía miedo.

Una vez que llegó a casa, su madre le dijo lo que había ocurrido porque ya le estaba buscando la Ertzaintza. En compañía de su madre fue a comisaría y allí le atendió un agente que le enseñó la foto de una cazadora y una sudadera que reconoció como suyas. Posteriormente, llegó una letrada de oficio y él se negó a declarar. 

El acusado ha relatado que ese agente –un ertzaina, actualmente inhabilitado y condenado por llegar a un trato con un detenido a cambio de droga– le instó a que dijera a su madre que llevara a comisaría la droga que guardaba en casa y se la diera a él.

Según ha indicado, el policía le aconsejó, además, que confesara porque había un vídeo en el que se le veía cómo, al caer al suelo y «tirar al aire» con la navaja, hería a la víctima, lo que ratificó la abogada de oficio, que le recomendó también autoinculparse.

«Yo no me acordaba de nada, pero si me dice un ertzaina y una abogada que si callaba iba a ser peor... Después de declarar se desentendieron de mí y me enteré de que no era verdad lo del vídeo», ha contado el procesado, que ha dicho que estaba convencido de que el policía le iba a ayudar también a quitarse el «marrón» de la droga, ya que se había «ganado» su «confianza» porque había salido con él a fumar fuera de la comisaría varias veces.

«No hay un día que no pase que no intente recordar lo que pasó esa noche. Lo siento de corazón, lo siento de verdad. Siento muchísimo los hechos que haya podido cometer», han sido las palabras que el acusado ha dirigido a la familia de Lukas Agirre al término de su declaración.

La tercera acusada, una joven pareja de un amigo del principal acusado a la que se acusa de encubridora, ha asegurado que ella no presenció los hechos porque en ese momento estaba ya abandonando la plaza, pero que cuando vio cómo corrían los otros dos procesados, comenzó también a correr por miedo.

El fiscal vuelve a pedir prisión para «hacer justicia por Lukas»

En la sesión vespertina, el fiscal Jorge Bermúdez ha pedido al jurado popular condenar a prisión a los acusados de la muerte de Agirre. En su alegato final, ha defendido que en este caso hay «elementos testificales, periciales y evidenciales» para que se llegue a «la única conclusión que pueden aportar, un veredicto de culpabilidad», porque aunque no han tenido «una visión lineal y continuada» de lo que ocurrió, sí hay «viñetas, momentos puntuales» para que en su mente puedan «construir el relato probatorio».

Bermúdez ha pedido que se haga «justicia por Lukas», al que «arrebataron todo lo que era y lo que podía llegar a ser en un futuro», y también por una familia que ha quedado «destrozada de por vida». Mostrando la navaja presuntamente usada para cometer el crimen, se ha preguntado «quién sale con esto en una noche de paz y de amor» como Nochebuena.

El fiscal del caso ha repasado la versión de los hechos que a su juicio ha quedado acreditada, hasta que el principal acusado asesta un primer navajazo a la víctima en la garganta y luego una segunda en el costado izquierdo del tronco, lo que le causó la muerte en poco minutos. En ese momento los acusados «se dan a la fuga, sabiendo que han causado un resultado mortal», hasta que fueron detenidos posteriormente. 

Este viernes tendrá lugar la última sesión del juicio con los informes finales del resto de partes y el derecho a la última palabra de los acusados.