Iñaki  Soto
GARAko Zuzendaria / Director de GARA

Los nacionalistas somos todos unos desubicados

María Chivite y Maider Etxebarria, con la camiseta de la selección española.
María Chivite y Maider Etxebarria, con la camiseta de la selección española. (@mavichina | GASTEIZKO UDALA)

Una de mis palabras favoritas del lenguaje común de los argentinos es «desubicado». No está en nuestro diccionario cotidiano, y no siempre me sale a la primera. Pero cuando el cerebro me la lanza, suele ser certero y riguroso: la persona a la que me refiero es, en mi opinión, una auténtica desubicada. Es alguien que dice o hace cosas inoportunas, fuera de lugar, impropias de su cargo o posición.

Considero que Maider Etxeberria y María Chivite, alcaldesa de Gasteiz y lehendakari de Nafarroa, respectivamente, han sido unas desubicadas. Los vídeos que han hecho las representantes vascas del PSOE con la camiseta de la selección española para animar el ambiente de cara a la final del Mundial contra Argentina me parecen inoportunos. Aunque saben que es falso, actúan como si todos sus gobernados apoyasen a la selección española, como si no pudiera ser de otra manera. ¿Gasteiztarra? Con España. ¿Navarro? Con La Roja.

Sin embargo, saben que muchos vascos y vascas, ni qué decir argentinos que son nuestros vecinos hoy vamos con Argentina. Y el mundo está cambiando; también hay jóvenes que adulan a Messi, latinoamericanos que, aunque «odian» a los argentinos, no quieren ir con la metrópoli –en Nafarroa son casi 70.000 latinos–, nostálgicos de Maradona, gente que va a clases de tango…

A veces lo más sencillo para explicar algo es poner un contraejemplo. Si Joseba Asiron, al anunciar que se pondrán las pantallas en la plaza del Castillo, aparece con una camiseta de Messi y anima a la ciudadanía a apoyar al campeón, las personas que defienden el derecho de Chivite y Etxeberria lo habrían considerado una provocación, cuando no un insulto. Si el alcalde de Iruñea, para justificar su apoyo a la albiceleste, diese una explicación sobre la diáspora vasco-navarra en Argentina, sobre la genealogía del apellido Otamendi, sobre cuánto le gustaba el juego del Chimy Ávila… hubieran dicho que es un hipócrita, que en realidad apoya a Argentina para fastidiar a España.

Y seguramente tendrían razón. Como la tenemos quienes decimos que no pueden hacernos comulgar con ruedas de molino. Que no apoyamos a España porque no nos sentimos españoles, ponga lo que ponga en nuestro DNI. Que no queremos que gane la selección española, no por joder, sino para que no nos jodan. Porque es injusto e imposible de justificar que los deportistas no puedan elegir qué camiseta quieren defender y bajo qué bandera desfilar.

Para terminar, la pregunta del millón: ¿somos todos los desubicados unos nacionalistas? Diría simplemente que en nuestro tiempo todo el mundo es, a su manera, nacionalista. Puedes no ser un sectario y un hipócrita, la pertenencia nacional puede no estar entre tus prioridades, puedes abjurar de tus orígenes o abominar el país que te ha tocado, puede no interesarte para nada el fútbol o el patinaje sobre hielo… pero es casi imposible que no seas nacionalista. Y luego están los «boludos»: los cosmopolitas en realidad son pijos, los multiculturalistas en realidad son colonialistas de salón, los apátridas son gente intentando hacerse la interesante… Y los nacionalistas somos todos y de todo, desde malnacidos hasta seres de luz. ¿Desubicados? Sin lugar a dudas, todos y todas.

Como para no. Solo hay que imaginar que, entre la furia hispana y la fiereza argentina, miles de vascos y vascas, que no nos jugamos nada en este partido, estaremos animando a Argentina como si fuéramos el ‘Tano’ Pasman. Y si perdemos, los argentinos de veras y los «truchos», no pasa nada, lo llevaremos con deportividad, como ha llevado Asiron tener que poner las pantallas porque así lo ha decidido la mayoría del pleno municipal. Porque, parafraseando a Messi, fuimos aprendiendo y entendiendo que se pierde más de lo que se gana, y eso nos hizo mejor pueblo.