
Construcciones Murias ha entrado en la fase de liquidación, una vez dada por finalizada la fase común del concurso de acreedores de la compañía, que se declara disuelta.
En un auto de la plaza número 1 de la sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Donostia se recoge esta resolución sobre esta constructora.
Construcciones Murias, perteneciente al grupo Urbas, entró en concurso de acreedores en marzo de 2024 y previamente había comenzado a negociar con sus acreedores una reestructuración de su deuda.
El juzgado, en su auto, declara finalizada la fase común del concurso de acreedores, y se abre la fase de liquidación de la empresa, que, entre otros proyectos, era la constructora encargada de construir el edificio que el Obispado de Bilbo proyecta en el barrio de Abando para unificar todos los servicios de la diócesis y cuyas obras están paradas desde la quiebra de Murias.
En enero de 2025, la plataforma vecinal Abando Habitable desveló que el administrador concursal en su informe definitivo apuntó a que la deuda de la constructora era de 50,7 millones de euros y no los 31,7 que se fijó en una primera estimación.
Además, el colectivo ciudadano denunció lo que definió como «pelotazo urbanístico» impulsado por el Obispado, que se habría embolsado 11,5 millones de euros tras vender a Mutualia la mitad del edificio que planea construir en la antigua parcela que ocupaba la escuela diocesana de magisterio Begoñako Andra Mari (BAM).
Por lo tanto, ahora se declara disuelta la compañía y se acuerda el cese de sus administradores sociales, que serán sustituidos por la administración concursal.

El Aquavox que Barcina impuso para cargarse el gaztetxe acaba en fiasco millonario

La torre de Disney en Gaubea que ha molestado a los escaladores

Testimonios de agresiones en Mitika confirman la inacción oficial previa a la muerte de Kerman

«Gure hizkuntzak ez du amore ematen»: Etxezarretaren aldarria Gasteizko jaietako pregoian
