
Hay que prepararse espiritualmente para el momento histórico del eclipse de este miércoles, 12 de agosto. Euskal Herria estará además en primera fila para este fenómeno astronómico, tan mágico que el cine ha intentado aprovecharlo desde siempre. Hay muchas películas en las que un eclipse ha sido protagonista. Veamos cinco de ellas y su sentido:
La transformación de un mundo: ‘Fantasía’
Empecemos por una de las obras maestras de Disney, mezcla de dibujos animados y música clásica. Hay varios episodios en este carrusel de colores y de imágenes; el más conocido de todos, probablemente el de Mickey Mouse haciendo danzar a las escobas.
Uno de los capítulos más largos de la peli tiene como tema el origen del mundo, con ‘La consagración de la primavera’ de Igor Stravinski acompañando la secuencia. Son veinte minutos en que, a través de unas imágenes coloridas, se repasa el desarrollo del planeta, desde la nada a los peces, desde otros animales hasta los dinosaurios. Los hay de todo tipo, tranquilos y agresivos, se mueven casi al ritmo de la música, y la llegada del T-Rex representa un punto de inflexión.
A pesar de ser una peli en principio para niños, a través de esta ‘Fantasía’ Disney no tiene escrúpulos en representar a la muerte. Los dinosaurios, tan poderosos, están predestinados a la extinción, y esta ocurre, se intuye, por el calentamiento global de la Tierra. De estos animales solo quedan finalmente los huesos, en el contexto de un desierto abrumador, rojo y amarillo.
Y de repente, a la manera de un telón, anticipando el siguiente episodio de la película, vemos un sol que poco a poco desaparece. Es la anticipación de un espeluznante terremoto, un maremoto y unas cuantas tempestades, el signo de una nueva era representado finalmente por un eclipse. Algo que no ocurrirá este día 12, por supuesto.
La metáfora del silencio: ‘El eclipse’
Si el eclipse es un fenómeno de la naturaleza, existe también el verbo «eclipsarse», que significa más o menos «desaparecer» de manera discreta, sin hacer ruido.
En esta peli de Michelangelo Antonioni, ganadora del Premio del Jurado en el Festival de Cannes en 1962, como siempre ocurre en los trabajos del director de Ferrara, se habla muy poco. Los dos protagonistas, interpretados por Monica Vitti y Alain Delon, son una pareja destinada al fracaso y lo aceptan casi con normalidad en un contexto de total incomunicación. Ella, sobre todo, vive esta nueva relación como por inercia.
En el film, a pesar de llevar ‘Eclipse’ en el título, no se ve nada de este tipo, se trata más bien de una referencia al estado mental o existencial de toda la gente que aparece en la película, incluso los que no tienen nada que ver con la historia principal.
Se trata de una peli sobre la nada, la vacuidad de la vida, en una Roma recién transformada en la bacanal de ‘La Dolce Vita’ de Fellini, pero que en realidad se parece más a un conglomerado de átomos solitarios, con el barrio del Eur, renovado para los Juegos Olímpicos de 1960, convertido en un teatro triste. Los rayos de sol se confunden con las luces artificiales de las farolas, entre las nubes. Todo se eclipsa.
El inicio de todo: ‘2001 - Odisea en el espacio’
Un film de más de dos horas que es resumible en sus primeros segundos. La música aquí también es muy llamativa, la de Johann Strauss, ‘Also sprach Zarathustra’, solemne. De esta peli se ha escrito –y especulado– casi todo. Incluso que Kubrick, el director, fue el «responsable visual» de la llegada del hombre a la Luna, queriendo dar a entender que todo fue inventado por el Gobierno estadounidense reciclando imágenes de esta obra maestra.
No es para nada una peli simple de ver,. Es verdad que anticipa muchísimos temas de los que estamos viviendo ahora, tipo la inteligencia artificial aplicada a las nuevas tecnologías. Sin embargo, Kubrick nos quiere decir que todo empieza por una simple alineación de los astros, del Sol, de la Tierra y de la Luna. Y que de vez en cuando estos se cruzan y ocurre el eclipse.
Si en ‘Fantasía’ este era el punto de inflexión entre la era de los dinosaurios y la siguiente, para el director estadounidense nacido en Inglaterra supone el inicio de todo, y no solamente de su filme más controvertido y ambicioso. ‘El amanecer de la humanidad’ es el primer capítulo de esta ‘Odisea’, con el célebre episodio de los monos antropomorfos que empiezan a ser violentos después de la aparición, desde supuestamente la nada, de un monolito negro, hilo conductor de toda la historia.
Admiremos en cualquier caso el inicio de ‘Odisea en el espacio’, un futuro próximo en que el punto de partida es, de hecho, un eclipse.
Romper una maldición: ‘Lady Halcón’
Historia a medio camino entre el cine de aventuras y el fantástico, muy ochentera en este sentido (es de 1985); en sí es bastante estereotipada: un chico y una chica superan las dificultades y triunfan como pareja. Pero el ‘cómo’ resulta ser lo más llamativo.
Estamos en la Edad Media: el impetuoso Etienne Navarre (Rutger Hauer) y la preciosa Isabeau D’Anjou (Michelle Pfeiffer, en su máximo esplendor) se aman, pero no pueden concretar sus sentimientos. Sufren, de hecho, una maldición perpetrada por un obispo: obsesionado con ella, el cura ha determinado que el hombre y la mujer vivan «siempre juntos, pero eternamente divididos».
La manera es trágica y al mismo tiempo espectacular: del amanecer a la llegada del atardecer, Navarre lleva consigo un halcón, que es la propia Isabeau, y durante la noche, hasta la llegada del sol del día, el caballero se transforma en un lobo, cuidado por la dama.
Es imposible romper esta maldición hasta que llegue «un día sin noche y una noche sin día». Un encaje que se produce solamente durante un eclipse, que es lo que quiebra el destino y permite a la pareja volverse a ver y tocarse como seres humanos, después de haber matado al obispo en su iglesia.
Grabada en gran parte en Italia, en los montes del Abruzzo (Rocca Calascio) y en una zona en los alrededores de Parma (Torrechiara), tiene unas imágenes espectaculares, donde la luz, no por casualidad, es la verdadera protagonista.
Telón de fondo de una tragedia: ‘Eclipse total’
Más conocido como ‘Dolores Claiborne’, es uno de los libros quizás menos populares de Stephen King, sin embargo, convertido en película (taquillera como casi siempre) por parte de Taylor Hackford.
Se dice que ‘El Rey’ King tuvo la inspiración para esta obra viendo en vivo un eclipse cerca de su feudo en el Maine, pero esta historia, más que de terror, es decir, de su estilo, va de tormentos interiores, con la narración en primera persona, voluntariamente ‘mal escrita’ por parte de la protagonista, casi analfabeta.
Además, se puede considerar una especie de primera parte de una obra más amplia que comprende la novela (y peli) gemela de ‘Dolores Claiborne’, ‘El juego de Gerald’, mucho más aterradora y donde también hay un eclipse.
Kathy Bates está otra vez impecable en un film inspirado en las novelas de King, al igual que en su anterior interpretación en ‘Misery', haciendo de enfermera loca, por lo que fue galardonada con un Oscar.
Aquí interpreta a Dolores Claiborne, una ama de casa ya bastante mayor involucrada en un caso de asesinato, donde sus antepasados vuelven en forma de pruebas o de fantasmas personales. Antepasados que hablan de la muerte del marido de la mujer, ocurrida durante un eclipse total que pone a la historia un telón de fondo misterioso y oculto.

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