
La organización conservacionista Terraferida ha denunciado este lunes la construcción masiva de piscinas en Mallorca, con 10.680 nuevas entre 2015 y 2024, de las que un 30 % se han construido en suelo rústico, y ha pedido que se prohíba por completo la concesión de licencias para construir más.
La cifra supone una media de 1.186 al año, 23 a la semana o 3 al día, ha advertido la portavoz de la entidad Tona Fuster, en una rueda de prensa.
Terraferida ha elaborado el estudio con fotografías aéreas, por lo que el recuento es solo de piscinas descubiertas y excluye las cubiertas y desmontables. Del total de piscinas, 3.239 se han construido en suelo rústico y 7.441 en urbano. Las situadas fuera de núcleos urbanos suponen un tercio y suelen ir acompañadas de solariums, césped y edificios anejos en terrenos que se sustraen del uso agrario y forestal, denuncian.
Fuster ha manifestado que las de suelo rústico son las más preocupantes porque «van acompañadas de césped, con un consumo de agua brutal, de 8.000 metros cúbicos cada año».
Y es que la proliferación de piscinas se produce además en un contexto de creciente presión sobre los recursos hídricos de Mallorca. Terraferida ha llamado la atención sobre el hecho de que este año 47 municipios estaban en situación de alerta o prealerta por sequía antes de comenzar el verano. «Y seguimos haciendo piscinas...».
La situación de los acuíferos refleja también esa presión. Según los datos del Plan Hidrológico vigente recogidos por el Portal del Agua del Govern balear, 44 de las 87 masas de agua subterránea de Baleares, el 50,6 %, se encuentran en mal estado global, bien por problemas de cantidad o de calidad.
En Mallorca, además, un análisis reciente señala que se extrae un 8,5% más de agua de la asignada por el Plan Hidrológico y que las reservas hídricas medias durante el verano rondan el 39%.
«Alquiler turístico y especulación inmobiliaria»
Este 'boom' de las piscinas «está relacionado con el alquiler turístico, la construcción en rustico y con la especulación inmobiliaria, porque tener piscina aumenta el valor de la propiedad y es más atractivo para el alquiler turístico», ha señalado Fuster.
La proliferación de piscinas se da sobre todo en el campo, en nuevas urbanizaciones de chalets y en casas de pueblo, con lo que implica «la desposesión de la tierra para la población local y deriva en una cuestión social», ha alertado.
El geógrafo autor del estudio, Mateu Vic, ha denunciado que «el proceso se acelera» y ha insistido en que además del consumo de agua, las piscinas «hacen que suban los precios de las viviendas y las pone en el mercado del alquiler turístico de manera que lo impulsa y contribuye a la masificación y las consecuencias sociales».
Piden tomar medidas
«Hay que dejar de dar licencias de piscinas», ha reivindicado. Así, Terraferida reclama que se prohíba la construcción de piscinas en Mallorca salvo las públicas o comunitarias y la protección definitiva del suelo rústico con la prohibición de nuevas edificaciones dispersas salvo para actividad agraria, natural y recreativa.
Piden además la reclasificación de los suelos urbanizables para impedir nuevos desarrollos, porque constituyen «focos potenciales de nuevas piscinas», que sea obligatorio cubrir las piscinas existentes cuando no se usan para evitar la evaporación, la implantación de tarifas progresivas en el precio del agua que graven los consumos abusivos y un tope a los pozos en rústico.

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