
Siete puntos de nueve posibles. Es el bagaje notabilísimo de Osasuna en estas tres primeras jornadas ligueras, tras lograr su primer triunfo casero a base de un enorme sacrificio y no una menor efectividad en ataque. Lo ha conseguido ante un adversario que es profesor en esas lides, un Getafe que lo ha intentado, pero no ha podido.
La escuadra navarra se coloca en la parte alta de la tabla gracias a su imbatibilidad y comienza a mostrar las que parecen van a ser las señas de su identidad en la presente campaña: férrea defensa y aprovechamiento máximo de las ocasiones ofensivas. De momento, el plan funciona.
Prometedor inicio de los anfitriones, mucho mejor con el balón que ante el Levante, llevando la iniciativa y tratando de hilar de medio campo hacia adelante, lo que ha despertado los primeros aplausos del respetable, a la vista de una diferente actitud de los suyos, buscando la meta contraria, aunque guardando las correspondientes cautelas.
Sin embargo, los visitantes le han ido cogiendo el tono al partido y haciéndose más con el esférico, además de no perder demasiado el tiempo en toques, con envíos largos a sus dos torres –Satriano y Ünal–, que les han dado mucho trabajo a los centrales rojillos, hasta el punto de arrancarle la primera amarilla a Herrando apenas cumplido el primer cuarto de hora.
Así las cosas, el duelo ha entrado en una fase muy equilibrada, con ritmo, pero escasa precisión. Un todocampismo un tanto insulso, en el que las precauciones y el buen posicionamiento han primado sobre cualquier tipo de magia individual, faceta en la que Aimar ha tratado de fajarse con alguna que otra pincelada que no ha acabado fructificando.
Lo realmente importante para bien y para mal ha sucedido en el último tramo del choque. En la parte negativa, el amonestado Herrando ha forzado lo suyo para llegar a obstaculizar la carrera de un Ünal que ha recibido una pelota con ventaja, lo que le ha provocado al de Campanas una lesión muscular que le ha obligado a abandonar el terreno de juego en el 37.
Muy poco después, ha llegado el lance que ha desequilibrado la contienda. En un saque de esquina, un agarrón grosero y continuado de Djené sobre Budimir en el área azulona ha traído consigo primero las protestas airadas de los locales y tras la intervención del VAR, todo sea dicho bastante tardía, la señalización de una pena máxima que ha transformado con solvencia el propio ariete croata engañando por completo a todo un especialista como David Soria pasados dos minutos del tiempo reglamentario de la primera parte.
Rubén García, 300 encuentros
Rubén García, que ha cumplido 300 encuentros defendiendo la camiseta osasunista, se ha quedado en vestuarios al descanso, dejando su sitio a un Dubasin que ha tenido en sus botas un par de ocasiones para cerrar el envite y que además ha tenido que emplearse a fondo para taponar al exrojillo Mojica que se ha ganado a pulso los pitos de la grada, lanzando un par de balones al público y con unas cuantas protestas al árbitro.
A Osasuna le ha tocado ponerse el buzo y el videoarbitraje ha vuelto a ser decisivo. Los azulones han buscado y alcanzado el premio a su mejor hacer tras la reanudación, pero la alegría les ha durado poco. Un balón interior de Terrats –el mejor de los suyos–, posterior disparo de Andrés García y el toquecito a las redes en el segundo palo de Ünal lo ha anulado la tecnología por estar adelantado ligeramente el turco (m.52).
Ha sido un aviso a navegantes. Los pupilos de Ramis han cerrado mejor los huecos a partir de entonces y lo han fiado todo a esa muralla y a hacer sangre de algún error en la circulación del rival. Ha podido hacerlo en el 61 el citado Dubasin, pero Soria ha protagonizado una gran parada (m.61).
Le ha correspondido con otra de idéntico mérito Herrera pocos minutos después (m.69), al sacar con el bíceps y en la línea de gol un remate a bocajarro del inspirado Terrats. El técnico osasunista ha visto con rapidez que el equipo necesitaba oxígeno y ha sacado todavía más músculo –Torró–, filo por banda –Barja– y posicionamiento arriba –Raúl–.
Al mismo tiempo, y con la lógica de dos conjuntos que no le permiten al contrario ni media, el partido se ha ido cargando de faltas –30 en total, 16 rojillas y 14 getafenses– y también de amarillas, que han llegado hasta las ocho, con los anfitriones defendiendo hasta el último segundo en propia área. Esto es fútbol, papá.

Muere un taxista de 30 años tiroteado en Azpeitia y se busca al autor

Ester Muñoz, desde Madrid al rescate de la alicaída txosna del PP en Bilbo

Hernani y Errenteria responden con hechos a las insinuaciones de Insausti sobre el sinhogarismo

Detenidas 14 personas por desórdenes públicos en la última noche de Aste Nagusia de Bilbo


