INFO

HBO pone en marcha una nueva versión de ‘Secretos de un matrimonio’ de Bergman

HBO ha revelado su intención de rodar una nueva adaptación de la miniserie que Ingmar Bergman filmó en los setenta, ‘Secretos de un matrimonio’. Oscar Isaac y Michelle Williams retomarán los roles originales interpretados por Liv Ullmann y Erland Josephson en esta descarnada radiografía de la mecánica cotidiana y sentimental.

Bergman dirige a Ullmann y Josephson en 'Secretos de un matrimonio'. (NAIZ)

HBO ha confirmado que llevará a cabo una adaptación de la miniserie que el maestro Ingmar Bergman rodó en los setenta, ‘Secretos de un matrimonio’.

Hagai Levi (‘The Affair’) será el encargado de escribir el guión y dirigir esta nueva versión que pretende respetar al máximo la descarnada crudeza de un relato emocional e íntimo en el que Bergman abordó la representación del amor, el odio, el deseo, la monogamia, el matrimonio y el divorcio. 

Oscar Isaac (‘A propósito de Llewyn Davis’, ‘Star Wars: El ascenso de Skywalker’) y Michelle Williams (‘Manchester frente al mar’, ‘Mi semana con Marilyn’) retomarán los roles originales de Liv Ullmann y Erland Josephson.

Con este proyecto, Williams regresa a la pequeña pantalla después de su aclamada participación en la miniserie ‘Fosse/Verdon’ con la que ganó un Globo de Oro y un Emmy. La actriz ha estado nominada en cuatro ocasiones a los Óscar por sus trabajos en ‘Brokeback Mountain’, ‘Blue Valentine’, ‘Mi semana con Marilyn’ y ‘Manchester junto al mar’.

La serie original constaba de seis capítulos y profundizaba en la relación del matrimonio formado por Johan, un profesor de psicología, y Marianne, una abogada. Dos años más tarde de su estreno, en 1975, el propio Bergman realizó una versión cinematográfica que se llevó el Globo de Oro a la mejor película extranjera.

Bergman, dios y otras obsesiones

En su empeño por no quedarse en lo evidente, Bergman apostó por explorar lo imposible. La lucha constante entre la vida y la muerte, su obsesiva duda acerca de la existencia de dios y la desesperación que provoca en el ser humano el silencio por respuesta a esta cuestión, marcaron las pautas de una propuesta creativa inteligente y profunda.

A lo largo de una filmografía plagada de obras maestras, el firmante de obras tan imperecederas como ‘Fresas salvajes’ (1957), ‘El séptimo sello’ (1957) y ‘Sonrisas de una noche de verano’ (1955) se obsesionó con captar el sentido de la vida desde una óptica a veces desconcertante y, en ocasiones, no exenta de un humor que quedaba completamente eclipsado por una angustia existencial muy dolorosa.

‘Secretos de un matrimonio’ (1973) representa una de las cumbres de esta obsesión. En ella, un matrimonio encarnado por Erland Josephson y Liv Ullmann ponen al descubierto la otra cara de una aparente feliz vida conyugal.

Según reconoció el propio Bergman, «he escrito este filme en tres meses, lo he rodado en cuatro, pero he necesitado una vida entera de experiencias. A cambio, os pido que le consagréis una sola noche de vuestra».

Liv Ullmann: «Fue muy importante en nuestras vidas, pero no era dios»

Liv Ullmann siempre estuvo presente en la vida y obra de Bergman. No fue unicamente su compañera sentimental; fue su musa, su cómplice y fue también quien sufrió directamente los accesos furiosos de un genio creador.

En el año 2007, durante su estancia en el Zinemaldia, tuvimos la oportunidad de compartir con ella recuerdos, sonrisas evocadoras y varias lágrimas mientras rememoraba los todavía muy recientes capítulos vividos en compañía de Ingmar Bergman.

«Él confiaba mucho en mí –reveló a Zazpika–, podría decirse que siempre  estábamos de acuerdo. Escribió el guión de ‘Infiel’ para mí y recuerdo que discutimos mucho durante el proceso previo a la filmacion. Cuando le dije que el personaje del anciano se llamaría Bergman, él mostró su negativa, no le gustó esta idea pero, finalmente, entendió el porqué».

Una cuestión inevitable en esta entrevista fue la relación que ambos compartieron. Según dijo Ullmann, «con su muerte yo no me he quedado huérfana, en ningún sentido. Ese dolor profundo solo les pertenece a sus hijos. Yo lo extraño como mujer y como amiga. Bergman fue muy importante en nuestras vidas, pero no era dios. Logró que un grupo de personas, un grupo de mujeres y amigos, nos sintiéramos fuertes a su lado. Él nos hacía pensar que todo lo que hacíamos tenía un sentido, y eso era algo maravilloso que no podía quitarnos nadie. Todos necesitamos un maestro, pero un maestro que no nos trate como niños. Y él era de ese tipo. A estas alturas, no puedo separar a la persona del artista, aunque durante muchos años lo intenté. Pero ahora solo soy yo, como puedo. Recuerdo que Ingmar me decía que estamos hechos de una sola pieza y que yo solía responderle que eso no era verdad... pero me temo que tenía razón».