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Isabel Allende: «El realismo mágico es vivir en una realidad múltiple»

Fiel a su cita anual con sus lectores, Isabel Allende ha presentado esta semana su nuevo libro, ‘La palabra mágica. Una vida escrita’, una obra de no ficción donde la autora chilena evoca el viaje emocional que para ella supone el oficio de escritora y donde repasa su propia trayectoria

La escritora chilena Isabel Allende. (Loli BARRA)

A sus 84 años, Isabel Allende desprende un aura mítica. La mayoría de periodistas que concurren a la rueda de prensa on line que sus editores convocaron esta semana para presentar su último libro, ‘La palabra mágica. Una vida escrita’, más allá de ceñir sus preguntas a la actualidad, confrontan a la escritora con su condición de figura de referencia dentro de la literatura en castellano del último medio siglo, algo que ella asume sin problemas.

De hecho, la propia naturaleza de su última obra incide un poco en esa idea ya que ‘La palabra mágica. Una vida escrita’, puede verse, en cierto modo, como un ejercicio de memoria en el que la autora de ‘La casa de los espíritus’ desgrana su relación con el oficio de escribir: «Este libro surgió después de que me contactaran desde la BBC para una serie de clases que ellos denominan ‘Magical Story Telling’. Me estuvieron grabando durante varios días mientras yo hablaba sobre mi labor como escritora, mi metodología de trabajo, etc. Al acabar pensé ‘acabo de regalar a esta gente todo mi material’, y eso fue lo que me hizo plantearme la idea de escribir un libro que fuera como una suerte de lección sobre el oficio de escribir. Pero enseguida deseché esa idea porque, hablar de la técnica que una emplea, aparte de resultar muy aburrido, no tiene mucho sentido. En cualquier escuela te pueden enseñar técnicas narrativas. Así que me planteé un libro que hablara de ese proceso interno que se da en todo escritor, del instinto, de las emociones, de esos intangibles que orientan mi labor».

En este sentido, Isabel Allende reconoce que la clave de todo es la disciplina: «Se puede tener talento, se puede tener inspiración, pero si no tienes disciplina de trabajo es muy difícil que llegues a triunfar como escritor. Eso es algo que me enseñó mi abuelo y es un poco lo que trato de explicar en este libro». Esa disciplina de trabajo, en el caso de Isabel Allende resulta muy metódica. Cada 8 de enero, ella se pone delante de un folio en blanco y a partir de ahí comienza a trabajar en un nuevo libro: «Nunca he partido de un guion ni de un bosquejo. Una novela se construye día a día, página a página, son los personajes los que te van dictando todo el proceso. Se escribe, como se vive. Hay que perder el miedo a escribir, del mismo modo que hay que perder el miedo a leer. Un miedo que yo veo muy acentuado en las nuevas generaciones: ellos viven en la pantalla, lo quieren todo resumido e inmediato, por eso les da miedo confrontarse con la página escrita». 

Portada del libro ‘La palabra mágica’, de Isabel Allende.

Esa pérdida de miedo, dice Allende, es un arma contra ese bloqueo creativo que atenaza a muchos escritores y del que ella se ha ido desprendiendo con los años: «Tú no puedes empezar a escribir pensando en hacer ‘la gran novela americana’. Eso bloquea a cualquiera. Tienes que pensar que lo primordial es contar una historia y, a partir de ahí, dejarte llevar». En su última obra hay una frase reveladora en este sentido: ‘El miedo no debe mandar’: «Cuando digo eso, me estoy refiriendo no tanto al bloqueo creativo como a esa autocensura que muchos escritores nos imponemos a la hora de tomar referencias de la realidad más inmediata. No podemos estar pensando ‘si escribo sobre esto o sobre esta persona, igual fulano se siente molesto’. A veces uno se asusta más de lo que vale la pena asustarse».

Contraria a las etiquetas, Isabel Allende, no puede, sin embargo, dejar de asumir la que le confiere a ella ser una de las voces más singulares de eso que ha venido en llamarse ‘realismo mágico’: «Yo me crié en una casa donde mi abuela, junto con otras tres señoras, organizaba sesiones de espiritismo. Eso me llevó a la idea de que realmente conocemos muy pocas dimensiones de la realidad. Yo vivo rodeada de presencias de seres queridos que ya no están. Supongo que al final todo tiene que ver con la memoria. El realismo mágico al final es una mezcla de memoria, instinto e intuición, es vivir en una realidad múltiple». 

Esa capacidad para abordar la realidad desde una perspectiva que trasciende lo racional, no le da, sin embargo, a la escritora, para explicar el escenario político actual, singularmente el de EEUU, país en el que reside hace años: «Para empezar, Trump es una figura que no me resulta para nada inspiradora, pero es que además yo no podría escribir sobre el escenario político actual porque, como escritora, necesito poner tiempo de por medio. ‘La casa de los espíritus’ es una novela que nació de la memoria de la dictadura chilena pero que empecé a escribir cuando ya habían pasado diez años del golpe. Yo ahora mismo podría escribir de cosas particulares, como de esa niña migrante ciega a la que separaron de su mamá en la frontera. Eso sí me inspira, pero no podría escribir sobre un huracán desde el ojo del mismo». Con eso y con todo, Isabel Allende reconoce que vive con preocupación el momento político y, singularmente, todo lo que atañe a la cultura: «En EEUU se están censurando libros, en bibliotecas y universidades. Muchos de mis libros están censurados, ‘La casa de los espíritus’, en concreto, está prohibido en tres estados. Pero lejos de vivirlo como una afrenta, casi me lo tomo como un orgullo».

Aquella primera novela, escrita cuando su autora pasaba el umbral de los 40, le sigue procurando reconocimientos a Isabel Allende. El último es la adaptación que Prime Video ha hecho de ‘La casa de los espíritus’ y que estrenará en breve, un proyecto que tiene muy ilusionada a Isabel Allende: «En 1995 ya la adaptaron al cine y resultó una buena película, pero en aquella época la gente no estaba acostumbrada a leer subtítulos y la rodaron en inglés, íntegramente en Europa y con un reparto donde, salvo Antonio Banderas, no había latinos. Esta nueva adaptación se ha hecho íntegramente en castellano y además siento que el formato serie permite profundizar más en la historia al ser ocho capítulos de una hora». La propia Isabel Allende reconoce que muchas cosas han cambiado para bien desde que ella publicó aquella novela: «Ahora a las mujeres escritoras se las respeta más. Antes debíamos mostrar un plus de talento para destacar sobre escritores hombres a los que no les hacía falta demasiada brillantez para que el mercado editorial les abriera las puertas».