La Champions de la Real, premio inesperado a una temporada brillante
La Real regresa a Europa cuatro años después de su debut en la Champions League. Era difícil de prever cuando arrancó el curso, con un proyecto totalmente renovado, pero el talento de Zubieta, el acierto en los fichajes y el libreto de Arturo Ruiz han llevado al éxito al equipo txuriurdin.
Artikulu hau irakurtzeko
erregistratu doan edo harpidetu
Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi
Klikik gabe gelditu zara
Faltan tres jornadas para que acabe la Liga F, pero la Real Sociedad ha firmado una temporada tan brillante que ya sabe que volverá a codearse con los mejores clubes de Europa por segunda vez en cuatro años. Era difícil imaginarlo cuando arrancó el curso, con un nuevo proyecto que incluía la llegada del tercer entrenador en tres años y un pequeño terremoto en la plantilla, con una larga lista de bajas y altas que, curiosamente, también se dio cuando Natalia Arroyo condujo a las txuriurdines a la Champions League por primera vez.
Como entonces, la campaña pasada dejó cicatrices. La efímera etapa de José Luis Sánchez Vera en el banquillo no dejó frutos reseñables a nivel deportivo, pese a que el equipo llegó a ocupar posiciones europeas en febrero, y tampoco fraguó en lo ambiental. Por algo el técnico hizo las maletas antes de lo previsto en su contrato. A eso se le unió la marcha de una decena de jugadoras. Bajas relevantes en lo futbolístico algunas, en lo sentimental otras, y en ambos aspectos varias. Titulares indiscutibles como Lete, Amaiur, Franssi o Vanegas –aunque la colombiana se perdió la segunda mitad de la temporada por una rotura de cruzado– cambiaron de aires, como Lorena Navarro y jugadoras de la casa como Etxezarreta, Izarne y Olatz Santana.
Había que reconstruir el edificio desde los cimientos y el club apostó por un técnico joven –con 29 años cumplidos en marzo, es el más joven de la Liga F– y con escasa aunque brillante trayectoria. Junto a Arturo Ruiz llegaron futbolistas contrastadas como Ainhoa Moraza, que regresaba a casa tras su largo periplo en Athletic y Atlético, y Paula Fernández, que se han convertido en dos de los pilares fundamentales del equipo. También Florentino, María Molina, Arola o la joya de la corona, una Edna Imade a la que el talento goleador había abierto las puertas del Bayern pero con la que la Real anduvo lista para conseguir su cesión.
Pero también se miró en Zubieta, de donde han subido jugadoras que en algunos casos apenas habían debutado en la categoría y que han acumulado minutos, y no precisamente regalados, para contribuir al éxito del equipo. Lo de Aiara Agirrezabala está siendo un escándalo, pero la aportación de Intza, Arrula o Estensoro, tampoco está mal.

Nadie esperaba, en cualquier caso, que los éxitos llegaran tan rápido, tratándose de una plantilla con tantas jóvenes y algo limitada en número. Y que además ha tenido que hacer frente a unas cuantas bajas de duración media y larga a lo largo de los meses. Por lesión en el caso de Lezeta, Molina, Mirari, Guridi o una Violeta Quiles que se marchó en el mercado de invierno. Por contrato la de Edna Imade, a la que el Bayern reclamaba en enero para dejar a la Real no solo sin su máxima goleadora –lo sigue siendo a día de hoy–, sino también sin la futbolista sobre la que pivotaba el juego ofensivo del equipo.
Para cuando la delantera se fue a Alemania, la maquinaria ya funcionaba a pleno rendimiento, pero aún así costaba creer que la tranquilidad de Arturo Ruiz al hablar de su marcha no fuera un tanto impostada. Algo sabía. Es cierto que su equipo ha marcado menos goles sin Edna (32 en 15 partidos, 23 en los 12 posteriores), y que precisamente la escasa puntería en relación a las oportunidades que genera es su principal defecto, pero ha mejorado en todas las demás facetas. Ha encajado la mitad, ha ganado los mismos partidos en tres jornadas menos y, como consecuencia, ha duplicado la ventaja que tenía sobre Atlético y Tenerife en el ecuador de la Liga.
Un equipo
Y es que, como subraya siempre el técnico, la Real es sobre todo, un equipo. No hay más que ver el reparto de minutos, de titularidades –aunque Moraza, Lucía Rodríguez, Paula Fernández y Cahynová se han ganado la categoría de insustituibles– o la variedad de esquemas y posiciones que utiliza Ruiz, que comprenden incluso la portería.
Por encima de los números, se ve en el verde. Siempre hay diez jugadoras implicadas, habitualmente en agobiar al rival con una presión asfixiante. No hay conjunto más perseverante en la Liga F, con permiso del Barcelona, lo que provoca que sus rivales acaben muriendo por agotamiento. No es casualidad que 29 de sus 55 goles los haya marcado en la segunda parte y que once los haya celebrado más allá del minuto 80.
La implicación se extiende al plano defensivo. Pese a los riesgos que corre habitualmente, es el cuarto equipo menos goleado de la categoría y ha dejado su puerta a cero en casi la mitad de los partidos que ha jugado. Sus guardametas, sea Arrula o Estensoro, pasan muchos minutos ejerciendo poco más que de espectadoras.
En una entrevista concedida a NAIZ, el entrenador madrileño explicaba que al analizar a la Real antes de incorporarse constató que «sin balón teníamos que ser mejores. La Real siempre ha sido excelente con balón, pero en el trabajo sin balón había que clarificar, ser más presionantes. Era un equipo al que se superaba con cierta facilidad y ahí hemos dado un salto enorme. Ahora somos un equipo que recibimos muy pocos goles en contra, y sobre todo, no nos generan, a los rivales nos cuesta mucho generarnos. (…) Le damos muchísimo valor al trabajo sin balón, porque eso es lo que nos ha hecho muy completas».

El premio y la incógnita
Ese rendimiento, con y sin balón, se ha saldado con el billete a Europa. Habrá que ver si desde el tercer o si –complicado, aunque los números den todavía– desde el segundo puesto, pero lo importante es que la Real disputará la Champions League por segunda vez. Y en esa ocasión, el premio resulta más apetecible.
El debut europeo de las donostiarras fue un visto y no visto. Disputó la ronda previa con el Bayern de Munich, un equipo superior y más experimentado, y no hubo nada que hacer. Esta vez habrá segunda oportunidad para los que no consigan acceder a la liguilla de dieciseisavos, después de que la UEFA haya puesto en marcha esta misma temporada la Europa Cup. Una segunda competición con bastante menos brillo pero que ofrece la oportunidad de curtirse en competiciones europeas con más posibilidades de éxito.
La gran incógnita no pasa tanto por saber hasta dónde podrá llegar la Real esta vez, sino con qué equipo lo hará. En lo que respecta a la calidad, porque hay futbolistas importantes que acaban contrato y los pretendientes abundan en algún caso. Y también en lo que respecta a la cantidad. Precisamente porque esta vez se abre la posibilidad de disputar la Europa Cup en caso de eliminación prematura de la Champions, la Real necesitaría una plantilla más amplia para que, al menos, el torneo continental no le pasara factura en la Liga. Pero habrá que ver hasta dónde dan los números, en este caso los económicos.
Las cuentas siguen sin cuadrar para los clubes de la Liga F y, sin un incremento sustancial de ingresos, es difícil pensar en un esfuerzo mucho mayor que el actual, que es muy considerable, por parte del club.
Dudas relevantes aunque, visto el éxito con el que ha no arrancado este proyecto, se ha ganado el voto de confianza en que pueda solventar sus próximos retos.