El memorando entre EEUU e Irán queda en manos del expansionismo israelí
Mientras Washington y Teherán intentan consolidar el memorando que puso fin a los combates directos, la continuidad de la ofensiva israelí en Líbano amenaza con descarrilar el proceso. Las discrepancias sobre el alcance del acuerdo evidencian la fragilidad de una tregua marcada por la desconfianza.
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Una vez más, todo parece depender de Israel. «Todo ataque israelí contra Líbano es una violación de estos entendimientos», ha declarado hoy el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, refiriéndose al Memorando de Entendimiento alcanzado con EEUU el pasado domingo. Aunque, según autoridades tanto estadounidenses como iraníes, la guerra terminó ayer por la mañana «en todos los frentes», el ministro iraní ha querido dejar claro que el país persa entiende que «las dos partes en este compromiso son Estados Unidos e Israel, por una parte, e Irán y Hezbolá, por la otra». Así, ha argumentado que «el fin de la guerra en Líbano es una parte inseparable» del acuerdo y que «la guerra no termina sin que Israel se retire de los territorios libaneses que ha ocupado».
Israel, por su parte, no planea retirarse del sur de Líbano. No solo el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha afirmado que las tropas israelíes seguirán ocupando el país vecino, sino que miembros del Gobierno han pedido ataques contra Hezbolá e incluso han asegurado que no están obligados a cumplir el acuerdo.
El acuerdo entre EEUU e Irán pende así de un fino hilo. Aunque sin revelar gran parte de los puntos pactados, Trump afirmó que el estrecho de Ormuz estará «abierto a todos» el viernes, mientras que el vicepresidente de EEUU, JD Vance, señaló que no se aplicarán peajes al tráfico marítimo durante ese periodo de 60 días. Ha sido el propio Araqchi quien ha informado sobre el tránsito de navíos por el estrecho de Ormuz: «En las últimas horas, hemos observado un vaivén de tráfico entre aguas internacionales y los puertos iraníes. Es una buena señal, que demuestra que el memorando de entendimiento entre EEUU e Irán se encuentra en su primera fase».
Tras la firma electrónica utilizada el domingo para cerrar el acuerdo, será el viernes cuando delegaciones de ambos países firmen oficialmente el Memorando en Ginebra, Suiza. Será Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, el encargado de asistir a la firma. Las cuestiones más críticas de la relación bilateral se abordarán después del viernes. Ambas partes afirman que las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, así como el alivio de las sanciones, serán los principales puntos a tratar.
Fragilidad y desconfianza
«Debe actuar con mayor responsabilidad en lo que respecta al Líbano», ha afirmado hoy Trump durante un encuentro con el emir de Catar, el jeque Tamim, en el marco de la cumbre del G7. Más allá de la hipocresía implícita del magnate, los mensajes a Tel Aviv son claros. EEUU quiere que la guerra con Irán termine cuanto antes, y las acciones israelíes no hacen más que obstaculizar un posible entendimiento definitivo. «No hace falta derribar un bloque de pisos cada vez que se busca a alguien, porque en esos bloques vive mucha gente, y no todos son de Hezbolá», ha afirmado el inquilino de la Casa Blanca.
Preguntado por la interdependencia de los distintos frentes, el presidente estadounidense ha llegado incluso a asegurar que el acuerdo de paz con Irán sobrevivirá a las violaciones israelíes. Irán no parece opinar lo mismo.
Ayer, Líbano registró el primer ataque mortal de Israel contra su territorio tras el acuerdo entre EEUU e Irán. Además, otras dos personas han muerto en Gaza como consecuencia de ataques israelíes. Así, es una vez más Tel Aviv quien decidirá el devenir de la región. El equilibrio (o desequilibrio) de poder entre EEUU e Israel quedará al descubierto. «Sin mí no existiría Israel, porque ningún otro presidente estuvo dispuesto a hacer lo que yo hice», ha afirmado Trump.