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Estados Unidos debate una ley que «fusiona» su Ejército con el de Israel

Los lazos de EEUU e Israel pueden ser todavía más fuertes si sale adelante un apartado de la ley de Defensa que congresistas estadounidenses críticos denuncian como «una fusión de los dos ejércitos».

Soldados israelíes, durante un operativo en Hebrón. (Mosab SHAWER | MIDDLE EAST IMAGES)

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance advirtió a Israel el pasado jueves de que debería tener cuidado con criticar a la potencia que los defiende, tras la firma del memorando de acuerdo con Irán. «En los últimos tres meses, dos tercios de las armas defensivas que han protegido a su país fueron fabricadas por estadounidenses y financiadas por los contribuyentes estadounidenses. El problema de Israel no es Donald Trump, y quienes en Israel creen que el presidente de EEUU es su mayor problema deben abrir los ojos y afrontar la realidad», aseguró. «Si yo fuera ellos, no atacaría al único aliado poderoso que les queda en el mundo», añadió Vance.

Unos días antes, el propio Trump había criticado la intensificación de la ofensiva israelí en Líbano, pero no tardó en cambiar el tono y aplaudir su gran alianza con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. «Para ser justos con Bibi (el apodo del jefe del Gobierno israelí) Netanyahu, que resulta ser un buen hombre, a veces se deja llevar un poco», señaló, calificando el desacuerdo sobre Líbano como algo «menor».

Porque más allá de las palabras y de las escenificaciones de supuestas reprimendas de Trump a Netanyahu, los hechos demuestran una complicidad total. Uno de ellos se está debatiendo en el Congreso de Estados Unidos, donde varios legisladores han mostrado su alarma por una medida que puede hacer estos vínculos aún mucho más estrechos, hasta el punto de hablar de «fusión de los ejércitos».

Se trata de la sección 224, un capítulo de la ley de defensa que prevé un presupuesto de 1.150 millones de dólares en gasto militar, el mayor en la historia de Estados Unidos.

Hasta ahora, la fuerte ayuda militar de EEUU a Israel, aumentada cada año con Gobiernos demócratas y republicanos, incluso para financiar el genocidio en Gaza, ha sido el principal apoyo. Aunque casi nunca ha sucedido, el Congreso podría condicionar, reducir o hasta vetar cierta ayuda.

Pero la sección 224 va más allá, institucionaliza una fusión entre los dos complejos militares-industriales difícil de controlar y de revertir.

Según la propuesta, incluida en la versión del proyecto de ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) para 2027 y desvelada en mayo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, designará un agente ejecutivo permanente que sincronizará toda la cooperación entre las fuerzas armadas de ambos países, la investigación y desarrollo bilateral, las pruebas, las evaluaciones, la integración tecnológica y la cooperación de la industria militar.

Y en ello se incluye la integración de redes, que puede permitir a Israel acceder directamente a los datos militares de Estados Unidos. También compartirían, como si fuesen un solo ejército, toda la tecnología más avanzada, desde la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la biotecnología, la computación cuántica...

«El pueblo estadounidense no quiere más ayuda militar de EEUU a Israel. Entonces, ¿qué está haciendo el Congreso? Ocultando una disposición en el proyecto de ley de defensa que otorgaría a Israel mayor integración militar que a cualquier aliado de la OTAN», criticó el senador Bernie Sanders.

«Esta integración de las bases industriales de defensa de Estados Unidos e Israel expondría nuestras tecnologías más sensibles a un país –y a una industria– con un historial de espionaje industrial, y le daría a Israel influencia sobre la política exterior y de defensa de Estados Unidos al hacernos dependientes de su cadena de suministro», denunció Josh Paul, exfuncionario del Departamento de Estado al medio Mondoweiss.

El cambio concuerda con el deseo expresado por Netanyahu de dejar de depender de la ayuda militar estadounidense. Ahora sería Estados Unidos el que aumentaría su dependencia del régimen sionista. De esta forma, la agenda sionista de ocupación en Palestina, el genocidio, las agresiones a Irán y, en general, la amenaza sobre Oriente Próximo pasarían a ser oficialmente parte de la estrategia compartida con Estados Unidos.

El presupuesto de 2027 contempla varios programas ligados a Israel con cientos de millones de dólares presupuestados, como los 100 millones para el programa de drones o los 300 millones para «programas cooperativos».

La NDAA en la que está incluida debe todavía superar todo el proceso legislativo, y los representantes republicano Thomas Massie y demócrata Ro Khanna presentarán sendas enmiendas para eliminar esta sección, subrayando que «somos un país soberano».

Pero las presiones del lobby sionista son muy fuertes.

EL AIPAC ELIGE SUS CONGRESISTAS Y HUNDE A SUS RIVALES

El Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí Aipac, el principal lobby proisraelí en EEUU, impulsa desde hace años esta simbiosis entre EEUU e Israel, condicionando las políticas de todas las administraciones y está siendo fundamental a la hora de promover la sección 224.

El republicano Massie ha sido acusado de antisemitismo por preparar la enmienda a esta medida, y ha pagado en las primarias de Kentucky su posicionamento. También está siendo clave en su oposición a la guerra en Irán y en la publicación de los archivos de Jeffrey Epstein. El pasado 8 de junio recordó, además, la matanza de Israel al atacar el barco estadounidense USS Liberty, en 1967, con 34 muertos.

Los lobbys sionistas destinaron 15,5 millones de dólares a respaldar al proisraelí Ed Gallrein, para evitar la reelección de Massie, en lo que supone la campaña más cara en unas primarias en la historia de Estados Unidos.

El representante republicano ironizó tras las primarias: «Hubiera salido antes, pero tuve que llamar a mi oponente para reconocer su victoria... y me llevó un rato encontrarlo en Tel Aviv».

Sabe que está en la diana sionista por lo que –irónico o no– escribió en X: «No soy suicida. Como comida saludable. Los frenos de mi auto y mi camión están en buen estado. Practico una buena disciplina con el gatillo y nunca apunto con un arma a nadie, incluyéndome a mí mismo. No hay piscinas profundas en mi granja y soy un nadador bastante bueno».

El Aipac invirtió más de 57 millones de dólares durante el ciclo electoral de 2024 en Estados Unidos, que canaliza principalmente a través de su PAC (Comité de Acción Política, organización destinada a influir en las elecciones con grandes donaciones de dinero) y su «súper PAC» United Democracy Project.

La «inversión» se repartió en las últimas elecciones primarias en un 65%-35% entre republicanos y demócratas.

En 2026, los comités de acción política pro-Israel cuentan con más de 100 millones de dólares para gastar en las elecciones de mitad de mandato en un momento en que cada vez más candidatos se alejan del apoyo a Israel.

Hasta 2021, los lobbies sionistas trabajaban sobre todo sobre políticos ya electos, pero en el último lustro han empezado a actuar, y de forma muy intensa, en las primarias para asegurar que el candidato que llegue a la Cámara de Representantes o al Senado sea afín a sus intereses, comprando lealtades y modelando la representación política.

«Nuestros seis millones de miembros de base están más decididos y deseosos que nunca de participar en este ciclo electoral, apoyando a los demócratas y republicanos que refuerzan la asociación entre Estados Unidos e Israel, y oponiéndose a los que tratan de socavarla», señaló, Deryn Sousa, portavoz del Aipac a la agencia judía JNS.

En cualquier caso, no siempre les sale bien. El Aipac gastó 2,3 millones de dólares contra el excongresista Tom Malinowski en las primarias demócratas de Nueva Jersey para la Cámara de Representantes, pero ganó Analilia Mejía, candidata que ha acusado a Israel de cometer genocidio en Gaza.



 

Arranca la negociación en Suiza en medio de nuevas amenazas de Trump

 

Irán aconsejó ayer a EEUU que «elija sus palabras» tras un nuevo mensaje amenazante de Donald Trump coincidiendo con el inicio en la localidad suiza de Bürgenstock de unas conversaciones debilitadas por los ataques israelíes que no cesan en Líbano.

«Harían bien en elegir con cuidado sus palabras porque no nos tomamos en serio las amenazas de los americanos; nuestras Fuerzas Armadas están preparadas para responderles de diferentes formas», escribió en X el influyente jefe del equipo negociador y presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf. «¿No se dan cuenta de que si sus amenazas hubieran sido eficaces no habríamos llegado a la situación de desesperación de hoy?», apuntó Qalibaf, quien añadió que «por mucho que hablen, somos nosotros quienes actuamos».

El presidente de EEUU, alineándose de nuevo con Israel, había exigido a Irán a impedir «de inmediato» que sus aliados en Líbano, en referencia a Hizbulah, «causen problemas» o EEUU reanudaría sus ataques contra Irán. «Si no lo hacen, volveremos a atacar a Irán con mucha fuerza, igual que la semana pasada, ¡pero aún más!», escribió en su red Truth Social.

Según los términos del memorando de entendimiento que firmaron el jueves, ambas partes deben «abstenerse de amenazar con el uso de la fuerza la una contra la otra».

Estas amenazas llegaron al comienzo de las conversaciones que reunieron a representantes de EEUU e Irán, junto con mediadores de Qatar y Pakistán, en Suiza. Se espera que esta negociación conduzca, en un plazo prorrogable de 60 días, a un acuerdo de paz que ponga fin a la guerra desencadenada por los ataques de Israel y EEUU contra Irán el 28 de febrero.

Trump, además, declaró en la Fox: «Les dije que, como cierren el estrecho, se quedarán sin país. Ni siquiera podrán regresar a su puto país». Es más, volvió a insistir en que EEUU podría tomar por la fuerza el estrecho de Ormuz y actuar como «recaudador de peajes». Aseguró que podría convertirse en el «ángel de la guarda» del estrecho y quedarse «con el 20% del petróleo que transita por allí». «Podríamos tomar el control del estrecho si es necesario. Podría arrasar el país si quisiera. Si no llegan a un acuerdo, nosotros cobraremos los peajes», advirtió.

Qalibaf restó importancia a las amenazas de Trump, pero medios iraníes informaron de que Irán protestó formalmente ante EEUU y la delegación iraní se negó a posar junto a la estadounidense como forma de protesta. La agencia Irna señaló que la delegación iraní interrumpió las negociaciones.

Además, según la agencia Tasnim, Irán podría suspender cualquier negociación con EEUU si Israel no se retira del Líbano, algo que el régimen sionista volvió a descartar ayer, y no cesa sus operaciones militares.