‘Inteligencia Artificial’, la película que puso ya todo sobre la mesa
Cumple 25 años el filme de Steven Spielberg, que tomó el relevo de Stanley Kubrick. El tema de aquella obra no tiene mucho que ver con el despliegue actual de la IA, pero dio mucho que hablar.
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Las palabras mágicas estaban ya allí, sobre la mesa: Inteligencia Artificial, AI en la versión inglesa, ‘Artificial Intelligence’. Era un concepto potencialmente muy poderoso el que utilizó Steven Spielberg para una de sus películas más controvertidas, estrenada el 29 de junio de 2001, ahora hace 25 años.
Una peli que hubiera tenido que ser de Stanley Kubrick, que sin embargo murió antes de empezar con este proyecto, después de haber terminado su última obra maestra, ‘Eyes wide shut’.
Un Pinocho moderno
En este sentido el relevo entre dos de los reconocidos maestros del cinema americano (a pesar de que Kubrick hubiese nacido en Inglaterra) es sin duda fascinante. Además, ambos siempre han sido bastante anticipadores del futuro, sobre todo a nivel tecnológico.
¿Que los aliens iban a llegar a la Tierra? Pues allí estaba Spielberg con su ‘Encuentros en la tercera fase’ o ‘E.T.’, y ahora mismo tenemos en cartelera ‘El día de la revelación’, donde se profundiza aún más este tema.
¿Que las máquinas condicionarían al ser humano de manera oculta y peligrosa? Pues Kubrick sacaría de la chistera ya en 1968 su ‘2001, Odisea en el espacio’, matizando incluso el año de esta revolución, de este cambio de perspectiva: el maxi-ordenador Hal9000 como arquetipo de la tecnología ‘mala’ , peligrosa, incluso vengativa, pero que al final se porta como un bebé cuando se le desconecta.
Y precisamente en 2001 llegaba el estreno de ‘AI’, la historia de David, un robot chaval humanoide, un ‘meca’ en busca del sentido de la vida, de unos sentimientos que percibe pero no consigue conocer del todo. Este androide está adoptado por una familia cuyo verdadero hijo está hibernado, esperando que llegue una cura que pueda salvarle de su grave enfermedad. Cuando esto ocurre, David es descartado, abandonado, y empieza su viaje.
Es un ‘E.T.’ al revés, los humanos que dejan tirados a sus hijos, como un mero juguete. Muchos han visto en ‘Inteligencia Artificial’ una reposición en clave moderna de ‘Pinocho’, mucho más agobiante que la novela de Collodi. Con un muñeco hablante, un oso de peluche, acompañándole, junto con Gigolo Joe, el personaje interpretado (magistralmente) por Jude Law, este androide programado para prostituirse, es decir, para otro tipo de amor.
De todas formas David, un androide, parece mucho más humano que los humanos, con sus sentimientos desarrollados, artificialmente, pero evidentes. Es del ‘meca’, de hecho, la ‘inteligencia artificial’: y al mismo tiempo es interesante el intento de este robot de ir más allá, y lo que se convierte en hilo conductor del film.
Los ojos de los niños
Esta peli tuvo críticas muy distintas, casi opuestas. Pero lo que sin duda tiene ‘Inteligencia Artificial’ es que hace reflexionar. Es un poco largo como filme quizás demasiado, dos horas y 20 minutos, y a veces la historia se pierde. Pero obligó a pensar sobre el tema hace 25 años, lo que facilitó que el tema se haya desarrollado ahora muchísimo, tomando las direcciones más variadas y entrando en nuestras vidas casi cada día.
La Inteligencia Artificial de David no es la misma que nos acompaña en cuanto a gestión del trabajo, por ejemplo, o en direcciones más turbias como la creación de noticias falsas: tira más hacia el cuento de hadas. En una palabra, la IA de hoy es algo mucho más político y menos íntimo que la del film de Spielberg (pensado por Kubrick).
¿Las máquinas podían condicionar al ser humano tanto, hasta el punto de declararle la guerra e invadir los cerebros? Era un tema que ya ‘Matrix’ había afrontado, con imágenes muy impactantes, tanto como ‘AI’, el instrumento técnico que más llama la atención.
La IA de hoy es algo mucho más político y menos íntimo que la del film de Spielberg (pensado por Kubrick). En él es muy importante la inocencia de los niños, una vez más
En la obra de Spielberg es, de nuevo, muy importante la inocencia de los niños, como en la gran mayoría de su carrera. Como si solamente los ojos de los más jóvenes pudieran transmitir un punto de vista real del mundo. Los ejemplos son muchísimos, empezando por el mismo ‘E.T.’ y llegando hasta ‘Los Fabelmans’, donde el director revive el nacimiento de su pasión por el cine.
Y la humanidad es por supuesto cruel, mala: no es casualidad que los ‘meca’ hayan sido creados en una época, se matiza en la peli, de emergencia climática, y que acabará con una nueva era glacial.
¿Todo esto ha anticipado o anticipará lo que veremos en el futuro? ¿En serio, como se ve en el final de ‘Inteligencia Artificial’, las máquinas nos ilusionarán haciéndonos encontrar otra vez con una madre que en realidad está muerta hace siglos? ¿Tiene que acabar todo así? Resulta artificial como ‘artificio’, falso, ilusorio y a veces ilusionante; pero, al mismo tiempo, es real.