Xi desafía a Trump y tomará represalias si EEUU sanciona sus negocios con Irán
Incapaz de ganar militarmente, Trump lanza una gran ofensiva económica contra Irán, la Operación Paria Económico, cuyo éxito depende de China, el mayor comprador de crudo iraní. Pekín advierte de que no acepta interferencias y defenderá con firmeza sus intereses.
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«Con nosotros o contra nosotros», esa es la exigencia que EEUU impone a aliados y adversarios como China en el marco de su Operación Paria Económico, que busca provocar «el colapso» de Irán. Va a ser «la mayor operación de aislamiento económico coordinado en la historia mundial», pero expertos coinciden en lo que es un secreto a voces: asestar un golpe devastador a la economía iraní requiere sancionar a importan- tes empresas y bancos chinos.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció en su red Truth Social que «cualquier país que permita que sus instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales brinden cualquier tipo de salvavidas a Irán afrontará a su vez tremendas consecuencias económicas». Un aviso a China. Irán se mantiene firme y se mofa de la «política fracasada» de un Trump que multiplica las declaraciones incendiarias y los cambios de postura. Entre tanto, Teherán mantiene prácticamente cerrado el estratégico estrecho de Ormuz y Washington persiste con un bloqueo naval al país persa.
El plan de EEUU contempla una batería de sanciones para asfixiar las finanzas iraníes y cortar de raíz sus ingresos comerciales. Pero el centro de la efectividad de este cerco financiero está en Pekín. China es el principal comprador del crudo iraní y ahora las advertencias de la Casa Blanca sobre sanciones secundarias sitúan al gigante asiático ante una compleja encrucijada energética y geopolítica.
Derechos e intereses
El Gobierno chino, desafiante, advirtió de que tomará represalias. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Lin Jian, afirmó que Pekín adoptará medidas para salvaguardar sus «derechos e intereses legítimos». Entre las actividades que EEUU podría sancionar se encuentran las compras de petróleo iraní y las transferencias de dinero, y, según el portavoz chino, aplicar esas medidas solo agravará y escalará la actual situación.
Esta posición de Pekín adquiere especial relevancia por sus vínculos económicos con Teherán. China absorbe alrededor del 90% de las exportaciones de crudo del país. EEUU se muestra cauteloso frente a China por el riesgo de represalias comerciales, particularmente en sectores críticos como la exportación de minerales estratégicos, y a la vista del encuentro de alto nivel y voltaje en el Despacho Oval previsto en setiembre entre Trump y su homólogo chino, Xi Jinping.
Economía de resistencia
La economía de Irán, debilitada por décadas de sanciones, se ve sometida a una dura prueba con esta guerra. La inflación alcanza el 66%, frente al 46% de febrero -cuando EEUU e Israel atacaron al país persa-, y la moneda sigue en caída libre: un dólar se cambia a 1.88 millones de riales, frente a 1.65 millones previos.
El líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, ha instado a las empresas a evitar los despidos y a adoptar medidas destinadas a apoyar la «economía de la resistencia», reduciendo la dependencia exterior.