03/11/2016

El miedo a ser agredidas en la calle coarta la libertad de las mujeres

El estudio «¿La calle es mía? Poder, miedo y estrategias de empoderamiento de mujeres jóvenes en un espacio público hostil» pone de manifiesto que las chicas perciben el espacio público como un lugar más inseguro que los hombres, una idea que limita su libertad. María Rodó de Zárate define este miedo como forma añadida de discriminación.

Ion SALGADO|GASTEIZ
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El miedo tiene género. Las chicas ven el espacio público como un entorno más hostil e inseguro que los chicos, lo que conlleva una serie de consecuencias emocionales y una restricción de su libertad. Así lo constata el estudio “¿La calle es mía? Poder, miedo y estrategias de empoderamiento de mujeres jóvenes en un espacio hostil”, realizado por María Rodó de Zárate y Jordi Estivill i Castany gracias a una beca de Emakunde.

El trabajo, basado en una metodología participativa en la que han tomado parte 70 jóvenes de Barakaldo, Hernani y Gasteiz, analiza el uso y la experiencia en el espacio púbico desde el prisma de género: cómo ser hombre o mujer influye en la vivencia de la ciudades, las calles y sus espacios. La investigación detecta el miedo y se adentra en sus causas. Analiza cómo se configura el temor, a qué obedece y, además de sus efectos, qué implicaciones tiene en la perpetuación de la violencia contra las mujeres.

Según el estudio –presentado ayer por la directora de Emakunde, Izaskun Landaida, y Rodó de Zárate–, sienten miedo tanto mujeres como hombres, pero en ambos casos se dirige hacia el género masculino. Las mujeres temen el abuso, la agresión sexual y la violación, y tienen menos miedo cuanta menos edad. Su sentimiento de vulnerabilidad va aumentando a medida que sus cuerpos son leídos como femeninos y especialmente vulnerables a agresiones sexuales.

Además, el documento advierte de que existe una socialización y transmisión bien clara de este miedo hacia las chicas. Ellas identifican esa continuidad en los límites que les ponen en la familia y en los comentarios que les hacen en casa. Landaida destacó que desde pequeñas se les muestra el espacio público como algo peligroso, no apto para ellas y donde deben tomar precauciones. «Les dicen que vayan con cuidado, que no vayan solas, que vigilen que no les echen nada en la bebida… pero también que no vayan ‘provocando’ o ‘vestidas según como’», remarcó, al tiempo que criticó la ausencia de mensajes dirigidos a prevenir la violencia desde su origen.

Asimismo, Rodó de Zárate identificó el miedo en el espacio público como una forma de discriminación, que no solo implica una restricción de acceso a la ciudad para las mujeres, sino que también contribuye a invisibilizar las violencias que se dan en el ámbito privado.

En opinión de Landaida y de Rodó de Zárate, es necesario ver con ojos críticos el temor al espacio público, ya que la configuración del miedo tiene implicaciones que van más allá de temer agresiones: «Son parte de la construcción de la feminidad en relación a la vulnerabilidad y a la restricción de la libertad de movimiento».

«El debate está en ver cómo se trata el acoso callejero y las agresiones contra las mujeres en el espacio público de forma que se reconozcan como violencias pero no impliquen restricciones de movimiento ni una invisibilización de las violencias que se dan en el espacios privado», subrayó la responsable del Instituto Vasco de la Mujer.

El informe recoge una serie de recomendaciones, entre las que figuran la creación de un observatorio contra el acoso y la redacción de una ley específica contra el acoso callejero, la promoción de experiencias de denuncia colectiva, la elaboración de campañas de sensibilización, la difusión de estrategias individuales y colectivas para hacer frente al miedo, el fomento de los cursos de autodefensa y potenciar las iniciativas feministas que tratan esta cuestión.

 

Respuesta social e institucional a la agresión sexual de Leioa

Cientos de personas se concentraron ayer en el boulevard de la Avanzada de Leioa para mostrar su repulsa a la agresión sexual sufrida por una chica de 14 años en la madrugada del martes. El detenido por estos hechos, un joven de 18 años, fue puesto ayer en libertad con cargos tras prestar declaración ante el juez.

La concentración fue convocada por el Consistorio de la localidad vizcaina, que aprobó una declaración institucional en la que muestra su solidaridad con la víctima y su familia. Además, denuncia y rechaza «rotundamente» todas las agresiones que sufren las mujeres, y reitera su «firme voluntad de activar los instrumentos adecuados para hacerle frente». Todos los grupos –PNV, Esnatu Leioa, EH Bildu, PSE y PP– apostaron por «una política municipal activa, integral y coordinada a favor de la igualdad y en contra de todos los tipos de violencias ejercidas contra las mujeres».

La directora de Emakunde, Izaskun Landaida, también condenó la agresión sexual ocurrida en Leioa. La responsable del Instituto Vasco de la Mujer recordó que, según los datos del Departamento de Seguridad, las agresiones sexuales han descendido un 13% durante los primeros nueve meses del año, si bien este tipo de agresiones ponen de manifiesto «la necesidad de seguir trabajando para combatir la raíz del problema, que es la falta de igualdad». «Se trata de un problema estructural, y abordarlo compete al conjunto de la sociedad e instituciones», añadió.

Por otro lado, la Policía Local de Gasteiz detuvo el lunes por la noche a un hombre de 31 años por agredir a su esposa en el domicilio, situado en el barrio de Adurtza. El detenido empujó y propinó una patada a la víctima. Asimismo, agentes de la guardia urbana intervinieron para poner fin a una discusión que tuvo lugar en el barrio de Coronación. Una patrulla se acercó al domicilio y, tras mediar con la pareja, acompañó a la mujer e hijo al Servicio Municipal de Urgencias Sociales del Ayuntamiento.GARA

 

TESTIMONIOS de JÓVENES VASCOS: ellas y ellos

El estudio publicado por Emakunde recoge las reflexiones de 70 jovenes de Gasteiz, Hernani y Barakaldo. Ellas reconocen que sienten miedo al volver a casa por la noche y censuran la actitud machista de muchos hombres. Algunos chicos quitan hierro al asunto.

DANIELA

28 años

ETXEBARRI

«Sí hablamos entre las amigas, y algunas sí que también sienten mucho miedo. Igual es exagerado decirlo, pero yo creo que sí, en general todas las chicas sentimos miedo».

JULE

25 años

BARAKALDO

«Yo de hecho, tengo que volver muy-muy borracha para que no sienta miedo».

PEIO

15 años

GASTEIZ

«Cuanto más grande es una ciudad, más personas hay y más posibilidades de que pasen esas cosas».

MAIDER

17 años

HERNANI

«A mí los extranjeros también me dan más miedo, sobre todo los ‘moros’. Voy a dar clases particulares a una casa y justo abajo suelen estar en la acera una cuadrilla de ‘moros’, y te hacen rayos X al pasar. A mí me da mucho miedo».

EDURNE

17 años

HERNANI

«Vas sola por la calle, ves a una mujer y te tranquilizas, el miedo que siento siempre es hacia los hombres».

JULIÁN

20 años

BARAKALDO

«Cuando he estado con amigos y hemos tenido miedo de alguien, siempre ha dado la casualidad de que ha sido de un hombre».

ELENE

25 años

BARAKALDO

«Cada mañana tengo que pasar obligatoriamente por el túnel subterráneo para ir a trabajar al ambulatorio y paso mucho miedo, pero poco a poco me estoy acostumbrando. No tengo alternativa, debo pasar sí o sí para llegar a tiempo al trabajo».

SAIOA

17 años

HERNANI

«Un día cualquiera abro la puerta del portal y dejo que se cierre sola. Cuando vuelvo a casa por la noche sola, en cambio, diez metros antes del portal ya saco la llave, abro la puerta y la cierro rápidamente».

NAROA

17 años

HERNANI

«Desde que éramos pequeñas sabíamos que en la época de sidrería venían borrachos y no podíamos estar tranquilas en la calle».

CRISTINA

21 años

BARAKALDO

«En cualquier lugar, a partir de una hora, cuando se oscurece, es igual que haya luz o no, para mí es un espacio de malestar. Me pongo muy nerviosa».

IÑIGO

16 años

GASTEIZ

«A veces vuelves a casa y ves que hay alguien delante, se gira y te mira así un poco a lo ‘a ver que me hace este’. Aceleras el paso y te ríes, pero de verdad las está pasando un poco putas».

AINARA

17 años

HERNANI

«Con 13 años se paró un coche al lado mío y me dijeron ‘vienes con nosotros’. Lo recuerdo como el momento a partir del cual comencé a sentir miedo».