21/02/2016

José Manzaneda
Coordinador de Cubainformación
¿Silencios mediáticos o ruido de sables?

Es el habitual doble rasero de los gobiernos occidentales: exigir el cumplimiento de las resoluciones internacionales solo cuando no les afectan

El 7 de febrero, el Gobierno español impedía a la activista estadounidense Angela Davis visitar en la prisión de Logroño al independentista vasco Arnaldo Otegi. El hecho no fue noticia en los gran- des medios españoles. ¿Recuerdan el bombardeo mediático creado cuando, en junio pasado, el expresidente español Felipe González no pudo visitar en Venezuela al preso ultraderechista Leopoldo López?

Hace unos días, eran detenidos en Madrid dos integrantes de un grupo de marionetas en cuyo espectáculo, de carácter irónico, aparecía un cartel con la palabra ETA. Varios medios españoles aplaudieron su encarcelamiento. Por supuesto, «enaltecimiento del terrorismo». ¿Imaginan algo similar en Cuba o en Venezuela? ¿Cuántos editoriales llamarían a la presión internacional contra dichos estados, supuestos «violadores de la libertad de expresión»?

En Colombia, cada 33 horas, muere un menor de cinco años por desnutrición, según el propio Instituto Nacional de Salud. La mayoría son indígenas wayuu. Nada que interese a la gran prensa internacional. Como tampoco interesa que Cuba –sin el petróleo de Colombia ni su constante inyección de capital estadounidense– haya conseguido ser el primer país de América Latina en erradicar la desnutrición infantil severa.

¿Se imaginan que en las plantaciones de tabaco de Cuba trabajaran menores de edad, de 16 años, en jornadas de 12 horas al día? ¿Verdad que sería objeto de impactantes reportajes en la prensa internacional? ¿Por qué entonces no lo es cuando ocurre –como ocurre– en Carolina del Norte, Kentucky, Tennessee y Virginia, estados donde se produce el 90% del tabaco de EEUU y donde, hasta 2014, trabajaban incluso menores de 11 años?

Recortes de becas y aumento en las matrículas han llevado a 70.000 estudiantes del Estado español a renunciar a la universidad pública. Una situación difícil de entender para un joven –por ejemplo– de Cuba, un país mucho más pobre, pero donde la universidad es completamente gratuita. Gratuidad que –curiosamente– jamás mencionan los medios españoles cuando hablan de las carencias económicas o los bajos ingresos de la población cubana.

Julian Assange, tras llevar cuatro años refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres, recibió el respaldo del Grupo de Trabajo de la ONU para la Detención Arbitraria, que calificó de «ilegales» las órdenes de prisión contra él de Suecia y Reino Unido. Recordemos que la Policía de estos dos estados persigue a Assange para entregarlo a EEUU, donde sería juzgado por espionaje y revelación de secretos a través de Wikileaks. Reino Unido y Suecia han dejado claro que no acatarán la petición de la ONU. Es el habitual doble rasero de los gobiernos occidentales: exigir el cumplimiento de las resoluciones internacionales solo cuando no les afecta. Como la petición de Naciones Unidas a EEUU para que levante el bloqueo a Cuba, por ejemplo.

¿Dónde está la presión internacional exigiendo la libertad de Julian Assange? ¿Y los editoriales de la gran prensa? No se molesten en buscarlos.


 

 

Salimos a la calle a realizar un experimento...
 
¿Y SI NO SE CUENTA?
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