04/08/2016

Itziar Ziga
Activista feminista
Beyoncé y los privilegios arrojadizos

El caso es arrogarse excelencia revolucionaria a una misma por esa vieja e innoble costumbre izquierdista de rebajar a otra, preferiblemente si es mujer, exitosa y aficionada a mostrar sus muslos

Que Beyoncé se planta en los premios MTV con el irrebatible mensaje FEMINIST iluminando el escenario titánicamente: no es feminista de verdad, está casada con un rapero machirulo, solo quiere vender discos, blablabla… Que Beyoncé asalta la Super Bowl con una milicia de bailarinas negras evocando a Malcolm X y a las Black Panthers: es una afroamericana privilegiada, confraterniza con el capitalismo, solo quiere vender discos, blablabla… El caso es arrogarse excelencia revolucionaria a una misma por esa vieja e innoble costumbre izquierdista de rebajar a otra, preferiblemente si es mujer, exitosa y aficionada a mostrar sus muslos. La sempiterna misoginia nunca falla.

Las redes sociales son perfectas para el despelleje onanista y enseguida se te unirá una legión de excelentes chismosas con sus antorchas. Hoy la letra escarlata se clava desde tu ordenador, aunque no ya contra las adúlteras; el linchamiento entre mujeres también se ha democratizado y cualquiera puede ser la elegida de la semana: una diva del pop, una feminista que no piensa como tú, una escritora de libros infantiles que no has leído... El truco está en desenmascarar quién dice ser y lo que dice defender desplegando tu dedo acusador hacia sus contradicciones y/o hacia sus privilegios. Señalar los privilegios ajenos como si fueran invalidantes en sí mismos está de rabiosa actualidad. Y también confundir los privilegios con las ventajas y la velocidad con el tocino. Con el tofu, perdón.

No existe el carné de opresiones por puntos y los privilegios no son arrojadizos. Alguien que nació en la cumbre de todas las pirámides sociales puede haber luchado toda su vida para derribarlas, mientras quien le señala supuestamente desde abajo sólo se dedica al linchamiento online, actividad bastante reaccionaria por cierto, ya que debilita y divide cualquier movimiento.

Aunque hoy me siento ingrávida, esa diosa tan dorada como oscura llamada Beyoncé está en Barcelona, yo también. Y me llega su olor a pantera negra.