2017/01/08

MIKEL INUNZIAGA
VOZ, GUITARRA

Mikel Inunziaga «Inun» es un músico de Zornotza residente en Bilbo. Tras un debut discográfico llega «Da nola», sin desequilibrios, sin rutinas comunes. Pleno de ambiente, con atractivos textos y sugerentes canciones, en especial por la textura, el clima. Inun es elegante, de persuasivo pop hialino.

«Hacer algo distinto o parecido no debería garantizar el éxito o el fracaso»
Pablo CABEZA|BILBO
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Duelen los relieves de las yemas al escribir sobre solistas confrontados con la tendencia actual de la música. Y eso que Inun dispone de dos facetas para “defenderse”, solista o con banda. Con grupo tuvimos la oportunidad de verle en su presentación en Kafe Antzokia de Bilbo y fue un concierto menos íntimo que el ambiente del disco. No obstante, a nosotros nos subyuga el repertorio de “Da nola” tal cual, con canciones tan profundas y conmovedoras, en ocasiones de cierta épica, como “Karen”, “Zure sahetsean”, “Egun finlandiar bat”, “Harea”, “Estudiante kondenatura”, “Da nola”; en realidad, todo el disco, pero queda mal mencionar una canción tras otra, sin un ficticio filtro, si quiera.

“Da nola” es el segundo disco de Mikel Inunziaga; un álbum intimista y equilibrado. Sugiere un mundo de belleza con inspiradas melodías, delicadas guitarras y estructuras a ritmo medio sin perderse en la blandura, aunque suenen delicadas. Inun compone con gusto y sentido musical; es talento, intuición y sentido de la canción. “Da nola” es uno de los discos más estéticos del pasado año. Lo es por los arreglos, las estilizadas guitarras, las composiciones. Lo es por el clima creado, la envoltura y el tono vocal.

Su debut fue hace tres años con “Berreginez”. El cambio actual es profundo, tal y como si una voz le hubiese susurrado al oído cuál era la otra parte del camino. Se trataba del debut y lo grababa con la única ayuda de su guitarra acústica, un reto complejo ante las dudas que una primera grabación plantea, aunque no se sea consciente de las mismas. No obstante ya había canciones en las que se intuía con claridad al artista de “Da nola”, como “Beti libre izateko” (de notable nivel), “Bide berria”, “Uncle Jim” o “Berreginez”. Solo había que reenfocar y hacerse unas preguntas: cómo, qué y de qué manera. Y las respuestas están en “Da nola”.

Desde que comenzó a tener conciencia de músico, en qué ha cambiado, qué ha dejado atrás, qué ha tomado nuevo.

He aprendido a aceptar y a sentirme orgulloso de la música que hago. Antes me sentía un bicho raro, porque la gente de mi entorno escuchaba y hacía música más cañera que la que yo hago. He dejado atrás ese complejo. Ahora me centro en mejorar lo que hago, subir la calidad musical de lo que compongo.

Ha completado un disco que no suena a lo que se hace en Euskal Herria, con lo positivo y lo contrario que conlleva.

Puede ser. Intento no darle importancia a eso. Creo que cada uno tiene que hacer lo que le gusta, lo que le emociona. Hacer algo distinto o muy parecido no debería garantizar el éxito o el fracaso. Lo fundamental es que lo que se haga sea sincero y tenga calidad. Yo intento centrarme en eso.

Pero la cuestión es que no se parece al resto, que ya es significativo.

¡Jaja! Yo solo intento ser honesto con las canciones que me salen de dentro. No estoy pendiente de si lo que estoy haciendo es diferente o igual a lo que hacen otros. La verdad es que no compongo lo que quiero, si no lo que me sale. Y eso es importante aceptarlo. Si no lo aceptas se da un conflicto interno, entre lo que eres y lo que quieres ser. Es fundamental aprender a aceptar el resultado de lo que compones, ya que a veces no coincide con lo que tenías pensado en un principio.

Quizá su mayor contratiempo sea su mayor virtud: el gusto por las canciones de medios tiempos proclives a la poesía musical, ese espacio de la belleza perteneciente al terreno de las baladas y canciones «aparentemente» poco armadas.

Este disco ha sido muy especial, en el sentido de que he musicado poemas de escritores y han sido los textos los que me han llevado a esos terrenos más lentos, densos, atmosféricos... De todas formas es cierto, me siento muy cómodo en esos tiempos medios, y cuando compongo tiendo hacia ese estilo. No es algo que planeo, surge así.

Ha grabado en Galdakao, en un baserri, ¿acomodado?

Lo he grabado en el baserri de mi aitite y amama, en la buhardilla. Ahí es donde grabo y ensayo. Tengo batería, guitarras, bajo... y un equipo de grabación muy sencillo, pero que cumple con el mínimo de calidad como para grabar de manera profesional. Es un espacio con muy buena acústica, porque hay mucha viga y piedra. Además puedo meter ruido sin que nadie se me queje. ¡Para qué más!

Salvo la ayuda en dos canciones de la guitarra de Dani Tomás y las ayudas vocales de Bihotz Gorospe, ha grabado el resto: guitarras, batería (quizá lanzada, hoy en día ya casi ni se percibe desde fuera…) ¿Cuestión de preferencias o de economía?

Dani fue mi profesor, es amigo, guitarrista de conservatorio. Bihotz es una cantante que ha participado como corista en varios grupos, ahora canta y toca la percusión conmigo. Sí, la mayoría de las baterías están lanzadas, pero las combino con grabaciones propias, por ejemplo le meto yo la caja, platos, percusión... En cuanto a la pregunta, también es cuestión de economía, pero sobre todo de estilo. Me encanta la idea de poder grabar yo mismo lo que tengo en la cabeza. Soy de los que me gusta llevar el concepto ‘do it yourself’ lo más lejos posible. ¿Tú sabes qué gusto es poder grabar una canción de arriba abajo uno mismo? ¿No tener que discutir con nadie en el proceso de grabación?. También es cierto que al grabarlo uno mismo se pierde la riqueza que te pueden ofrecer los puntos de vista de otros músicos. Toda decisión es también una renuncia.

Ha elegido poemas ajenos, cabe imaginar que conlleva un arduo trabajo de lectura, de selección y de acomodación.

En eso la ayuda de Iñaki Mendizabal ha sido fundamental. Es a él a quien dedico el disco, porque la ayuda en la selección de poemas ha sido determinante para crear las canciones.

«Karen» es el texto más crudo , no pasa inadvertido y, de paso, parece la canción con más potencial sensorial, pero habría que hablar de milímetros entre canción y canción. Para el clip ha elegido unas imágenes de naturaleza, abruptas, evocativas… y blanco y negro.

A mí también me gusta especialmente esa canción. Creo que “Karen” no cumple con las características típicas de primer single, es demasiado densa y cruda. Hubiera sido más lógico publicar mi primer videoclip con una canción más ligera, más pop, llegando a más gente. Aún así me he decidido por “Karen”. Como la canción es densa y profunda quería unas imágenes que casaran con ese concepto. El blanco y negro es más dramático que el color, y las imágenes que se ven son grandes, con profundidad. Yo creo que música e imagen casan bien en el video.

No ha querido dejar las canciones desnudas, aunque creo que se pueden defender en solitario con garantías; no obstante, ha preparado banda para determinados conciertos. ¿Deseos divididos?

Me adapto al medio. Cada canción la puedo interpretar solo, en pareja con Bihotz Gorospe o en grupo. Disfruto de manera distinta pero con la misma intensidad en cualquiera de los formatos. El presupuesto, el tipo de espacio y la disponibilidad de los músicos determinan el tipo de concierto que se va a hacer.

«Oianone» es una canción que podría ser single. Es la más próxima a una canción pop junto con «Kentzailea». Por las acústicas y su sonido limpio se acercas al folk, pero da la impresión de que le motiva más la canción pop no estándar.

Es cierto que en el disco se pueden intuir varias influencias. Pero resumiendo, sobre todo es pop, yo lo veo así. Tanto las canciones que has mencionado como “Da nola” o “Gatza zure elurrean” lo dejan claro, por su forma sencilla y directa. Y sí, me gusta ir directo a lo sensorial, eso sí, con poco azúcar. Las canciones me gustan más bien amargas. Interpreto las canciones con mucha energía, intentando jugar con la dinámica, es decir, con el cambio brusco de intensidades durante la misma canción. Yo creo que eso se ve más claramente cuando actúo en directo.

No obstante «Estudiante kondenatua» nos presenta a un Inun más cercano a la tradición solista de Iparralde, cierta solemnidad y hasta coros tradicionales muy envolventes. Hacia el final se lanza épico para acabar a capella. Quizá queden muchos Inun por descubrir.

Quise dejar “Estudiante kondentatua” para el final porque junto con “Harea” me parecen las más distintas al resto, las menos pop. “Estudiante kondenatua” es un bertso anónimo, y su letra me pedía una melodía épica, que fuera subiendo de intensidad mientras la dramática historia que se cuenta llega a su fin. Dices que quizá haya muchos Inun por descubrir, ¡espero que sí! Cuando compongo intento guardar los complejos en el armario. Y cuando esto ocurre eres más libre, enseñas más caras, nuevas formas de afrontar la composición.

¿Parte de los textos y luego llega usted con un buen timbre, educado, a completar las atmósferas?

Me ha gustado eso de ‘buen timbre, educado’, sí !Jaja! Me gusta cantar sin florituras, muy poco barroco. Instrumentar el disco deriva de las letras, que me han llevado a esos terrenos sutiles. Algunos de los textos son potentes, profundos, y los he combinado con melodías atmosféricas y texturas flotantes.

Al grabar el disco uno mismo se pierde la riqueza que te pueden ofrecer los puntos de vista de otros músicos. Toda decisión es también una renuncia.

Cuando compongo intento guardar los complejos en el armario. Y cuando ocurre eres más libre, enseñas más caras, nuevas formas de afrontar la composición.Cuando no puedo hacer algo por mi cuenta busco entre mi entorno más cercano. Si quiero hacer una web llamo a mi amiga Jaio Espía. Cuando necesito unas fotos chulas hablo con Iñaki Mendizabal.