2017/03/20

Libe Asua tuvo que esperar más de un siglo para poder expresar, sonriente, su identidad vasca en las urnas
Agustín GOIKOETXEA|LARRABETZU

¿Puede una persona que supera los cien años de vida aguardar unos minutos para poder ejercer el derecho al voto en una consulta, organizada por sus propios vecinos, en la que se le interpela sobre si quiere ser ciudadana de un Estado vasco soberano? Sí, y así lo hizo ayer la larrabetzuarra Libe Asua con un siglo a sus espaldas, acompañada de Iñaki Elgezabal, un tímido joven que no pudo esconder su orgullo al sumarse a una iniciativa calificada de «histórica» por los propios protagonistas.

Esta pequeña localidad del Txorierri, de 2.057 habitantes censados, despertó ilusionada ya que 1.585 de ellos iban a tener la oportunidad de ejercer el derecho a decidir. Muchos, nerviosos, madrugaron para participar en la organización, otros, curiosos, para ver cómo Asua, sonriente pero al tiempo firme, depositaba la papeleta, ante la atenta mirada del otro protagonista de la apertura de las urnas, un chaval de 16 años, que estudia 4º de la ESO, capaz de atender a todo medio de comunicación que se lo requirió y transmitir la importancia de lo que allí estaba ocurriendo.

Libe Asua nació el 25 de octubre de 1916, lo que le impidió en 1936 refrendar un estatuto que satisfizo a una mayoría de los vascos de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa pero que el triunfo fascista truncó. Para votar, debía contar con 23 años, y así esta mujer tuvo que esperar hasta ayer para, gracias a una iniciativa plural, poder expresar en las urnas si quiere que su país se constituya en un estado soberano. No pensaba que lo pudiera ejercer «a estar alturas», por eso su sonrisa mostraba «una gran ilusión».

Colas para votar

Ilusión también desprendían los rostros de muchas de las personas que acudieron al local donde estaban instaladas dos urnas, entre las que se encontraban la escritora Toti Martínez de Lezea y el bertsolari Etxahun Lekue. Cerca de ellas, la profesora y escritora Laura Mintegi, el activista social Paul Ríos y el integrante de la Assemblea Nacional Catalana en Euskal Herria Josep María Ollé Munuera, que ejercieron de observadores

Hubo más «observadores», por ejemplo, Ander Altuna, voluntario de Gure Esku Dago de Arrigorriaga, que con otros compañeros observó con envidia la organización de la consulta y con los nervios propios viendo que la cita en su pueblo es el 2 de abril. Altuna reconoció que por su dimensión, tanto en Larrabetzu como en Dima, es «más fácil» llegar a la población que en su localidad aunque tienen claro que la suya también será un éxito.

La plaza, a escasos metros del lugar de votación, fue durante el día el epicentro de la fiesta por el derecho a decidir y reflejo de la ilusión generada.