2017/07/05

La Fiscalía pide para cada joven de Altsasu más pena que la de José Bretón

Una trifulca nocturna con guardias civiles en un bar de Altsasu, con un teniente operado del tobillo y hospitalizado durante dos días y otras tres personas dadas de alta al momento, puede tener para los agresores una condena mayor que la de un padre que mató y quemó a sus dos hijos. Esa es la petición de la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

Iñaki IRIONDO|GASTEIZ
0705_eg_altsasu

Si un delito se hace abominable a los ojos de la ciudadanía es el del padre que mata a sus propios hijos para hacer daño a la madre que se ha separado de él. José Bretón adormeció o mató a su hija e hijo Ruth Bretón Ortiz, de seis años, y José Bretón Ortiz, de dos, y luego los quemó. No se sabe si cuando los echó a una gran hoguera donde quedaron calcinados estaban aún vivos. Fue condenado por eso a 40 años de cárcel, de los que la Audiencia Provincial de Córdoba estableció que cumplirá 25 de prisión efectiva.

El pasado 15 de octubre, en fiestas de Altsasu, un grupo de jóvenes tuvieron un enfrentamiento con dos guardias civiles destinados en la localidad y sus novias. Según la versión oficial, los jóvenes insultaron y golpearon a los agentes y sus acompañantes por motivos políticos. A tenor de otras interpretaciones, fue un incidente nocturno con golpes como tantos que hay cada madrugada de fin de semana o de fiestas en cualquier otro lugar. Sea como fuere, un teniente de la Guardia Civil tuvo que ser operado del tobillo y permaneció dos días en el hospital, y el otro agente y las dos chicas fueron atendidos y dadas de alta aquella misma noche.

Hay ocho personas imputadas por esos hechos. Ahora la Fiscalía de la Audiencia Nacional pide 62 años y medio de cárcel para uno de ellos, 50 años para otros seis y 12 años y seis meses para una octava acusada.

Según informaron ayer varias agencias, el fiscal José Perals pide que a siete de los ocho procesados se les condene por cuatro delitos de «lesiones terroristas» y reclama 12 años y medio de cárcel por cada uno de estos delitos, lo que suma un total de 50 años. A uno de ellos le añade otros doce años y medio de cárcel por «amenazas terroristas», lo que en su caso sumaría una condena de 62 años y medio.

Recapitulemos: 40 años de condena por matar a sus hijos y quemarlos quizá todavía vivos, 50 años y hasta 62 años y medio por esta agresión nocturna.

Amenaza a precio de muerte

Pero aún puede hacerse otra comparación. El fiscal José Perals pide 12 años y medio para una octava persona de Altsasu a la que acusa de «amenazas terroristas». Doce años y medio de cárcel fue la condena que se impuso a Diego Yllanes por la brutal agresión (hasta 38 heridas internas y externas se detallan en la sentencia) y estrangulamiento hasta la muerte de Nagore Laffage el día de San Fermín de 2008.

Cinco años después de que ETA dejara la actividad armada, el fiscal enmarca el altercado de Altsasu en una campaña que tiene «las mismas reivindicaciones que ETA», lo que le sirve para elevar las solicitudes de condena por encima de asesinatos, violaciones o secuestros.

EH Bildu hizo público un comunicado en el que sostiene que esta petición de la Fiscalía es «un despropósito absoluto, una desproporción sin ningún sentido». También Geroa Bai considera que la demanda es una exageración inasumible. LAB hizo un llamamiento: «Ante la barbaridad, es el momento de construir un sólido muro democrático».

APOYO PLURAL


En los últimos días 51 europarlamentarios han apoyado que el caso no sea juzgado como «terrorismo», una demanda que ha sumado un amplio respaldo institucional, político, social y de personalidades de la cultura.