2017/07/16

Cada preso decidirá su batalla legal y EPPK se pone al servicio del proceso

Tras la aprobación rotunda del texto inicial, el debate de EPPK da otro paso con el documento de conclusiones. Certifica las relevantes novedades tanto a nivel individual como colectivo.

GARA|DONOSTIA
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Cada preso decidirá qué pasos da en la batalla legal por su repatriación y/o excarcelación. Y el Colectivo «se pone en manos del pueblo y del desarrollo del proceso independentista». Son dos de los aspectos más destacados del documento de conclusiones del debate interno de EPPK, al que GARA ha tenido acceso y que publica en las páginas siguientes en su edición original en euskara y en NAIZ en la traducción al castellano.

Tras la aprobación del documento inicial con una elevada participación (87%) y únicamente un 14% de votos en contra, ese texto ha sido ahora completado con las aportaciones efectuadas y algunas aclaraciones precisas. Con ello, según se subraya, el Colectivo se resitúa mirando a la calle y apuntando al futuro.

El resultado del debate cambia tanto las perspectivas individuales, al abrir la puerta a «todo agrupamiento, todo acercamiento, toda excarcelación» mediante la vía legal, como la propia función del Colectivo, que se declara «al servicio de los agentes y grupos que trabajen en el proceso de liberación».

La hoja de ruta legal

Comenzando por el primer aspecto, EPPK admite que ha sido el punto que más «aportaciones e inquietudes» ha generado, lo que ve lógico dado que «es cierto que conlleva un cambio notable en la línea que hasta ahora ha mantenido el Colectivo».

Las conclusiones detallan una hoja de ruta individualizada, que comienza con que cada preso o presa se hará con su dossier jurídico y estudiará con sus abogados cuáles son sus opciones. El diagnóstico se dará a conocer a la dirección del Colectivo, pero también a la ciudadanía «para que en los pueblos sepan cuál es nuestra situación y a qué tenemos que enfrentarnos entre todos», toda vez que la voluntad reiterada por EPPK es recorrer esa vía con respaldo popular.

A partir de ahí, «estará en manos de cada uno decidir cuáles son los pasos que va a dar», informando de los trámites para tener el visto bueno y el apoyo del Colectivo, agentes y ciudadanía. Se recuerda aquí, conforme a la línea aprobada, que «no aceptaremos ningún paso que pueda ir contra el carácter de nuestra militancia política o que pueda ser políticamente utilizado para dañar el proceso de liberación. Que nadie nos pida ni el arrepentimiento político ni la colaboración para encarcelar o alargar las condenas de otros compañeros».

Se incluyen tres añadidos importantes, que remarcan la consideración de que esta será realmente una «batalla jurídica» nada sencilla: se pedirá la revisión de los casos basados en declaraciones obtenidas bajo tortura, se trabajará por cambiar el «código de guerra vigente» ante la evidencia de que la legislación actual tapona muchas salidas, y se seguirán rechazando los intentos de prolongar condenas o construir nuevas.

En coherencia con el objetivo de interactuar con la ciudadanía, los presos se comprometen a trabajar igualmente con asociaciones que tienen experiencia en superación de conflictos, «de cara a la aplicación de la justicia transicional» y para superar las legislaciones excepcionales, así como a entablar relación con agentes de de otros pueblos que han solventado conflictos «para aprender cómo superaron los temas relacionados con la libertad de los presos políticos».

Flexibilibidad y progresividad

El texto asume que «nos será necesario actuar con gran flexibilidad» para que estos pasos no den pie a «nuevas trabas». Y acto seguido aclara que si bien «la principal reivindicación es la excarcelación de todos los rehenes», se persigue también el fin de la dispersión y del destierro. Los presos reivindicarán por ello el traslado de los encarcelados en los estados español y francés a Zaballa y Mont de Marsan respectivamente.

«Al estar encuadrado el proceso para vaciar las cárceles dentro de un proceso dinámico que tiene como objetivo la excarcelación de todos, daríamos por bueno todo agrupamiento, todo acercamiento, toda excarcelación, aunque el agrupamiento sea parcial, el acercamiento no sea a Euskal Herria o la excarcelación no sea definitiva –añade EPPK–. Y, por tanto, todo aislamiento, todo alejamiento y todo encarcelamiento lo entenderíamos como negativo y le plantaríamos cara luchando», añade.

Redefinición del Colectivo

Por lo que respecta a EPPK y su función, se reitera la idea de que estará «al servicio de los agentes y los grupos que trabajan en el proceso de liberación». Los presos políticos se otorgan a sí mismo el papel de «protectores, ayudantes y compañeros de trabajo», y remarcan que su participación «no se hará desde el protagonismo, sino al mismo nivel que cualquier otro ciudadano o militante», a través de los grupos de su localidad y en la medida que lo permitan los obstáculos de la prisión.

«El frente de cárceles no será un campo o una excusa para crear contradicciones en la izquierda abertzale», añade otro pasaje clarificador de este documento de conclusiones. En lo sucesivo, además, «EPPK tendrá una vinculación política directa con la izquierda abertzale», así como «con los agentes que trabajan de cara a la superación del conflicto y en pro del proceso independentista».

En cuanto a las personas que se han situado fuera de EPPK, se recuerda que pertenecer al Colectivo es voluntario y que EPPK «no es quien para negar a nadie su carácter de preso político». A partir de esas premisas, la asamblea de cada cárcel decidirá la relación con estos prisioneros, teniendo presente que «la principal diferencia consiste en su desacuerdo con la línea política de la izquierda abertzale».

Para culminar este proceso no solo falta elegir una nueva dirección de ocho miembros, lo que se anuncia para octubre entre unas planchas ya definidas con anterioridad, sino que ésta elabore una línea que concrete los objetivos de aunar al Colectivo con la calle e impulsar el proceso independentista.

Como epílogo a todo lo anterior, la dirección de EPPK subraya lo siguiente: «Si bien en la Declaración de Aiete ETA se responsabilizaba de la cuestión de los presos, dado que a día de hoy no se vislumbra ninguna posibilidad para una negociación bilateral, EPPK, dentro de la dinámica de la izquierda abertzale, se pone en manos del pueblo y del desarrollo del proceso independentista, uniendo la libertad de todos los presos con la libertad de Euskal Herria».

En la introducción, el documento destaca el carácter público y transparente del proceso, la amplia participación y el objetivo de «convertir al Colectivo en un activo» superando una fase anterior de mera resistencia.

DOSSIER Y PASOS


La apuesta por la vía legal se comenzará a recorrer elaborando el dossier jurídico personal, constatando sus opciones y socializándolo. Luego se darán pasos con apoyo popular. En paralelo se instará a revisar casos basados en torturas y se trabajará por cambiar ese marco legal.

COLECTIVO


Su reposicionamiento al servicio del proceso independentista tendrá efectos como que los presos militarán «al mismo nivel que cualquier otro» en sus grupos locales o que el «frente de cárcel no será campo para crear contradicciones en la izquierda abertzale».

DIRECCIÓN


Cuatro presas y cuatro presos (cuatro de cada estado) serán elegidos como representantes del Colectivo, elección que concluirá en octubre. Dos asumirán la portavocía. Se recuerda que desde 2011 EPPK se ha reducido a la mitad y algunos representantes ya están ahora libres.