2017/09/27

Agustí Colomines
Profesor
Policías, jueces y fiscales

España está en guerra con Cataluña y lo disimula diciendo que lucha por la legalidad. Los llamados constitucionalistas se tragan el anzuelo y eso les sirve para “tolerar” las arbitrariedades de policías y jueces y fiscales que actúan como correa de transmisión del Gobierno. ¿Qué les voy a contar que ustedes no sepan? En Euskadi vivieron atropellos semejantes con la excusa del terrorismo. Ahí está ese coronel de la Guardia Civil, Diego Pérez de los Cobos, que estuvo destinado en Euskadi y que ahora un fiscal quiere que someta a los Mossos de Esquadra. Nadie con un mínimo sentido democrático debería haberse cargado los derechos humanos y civiles para combatir los asesinatos políticos de ETA, pero lo hicieron. Los GAL fueron eso y las torturas en cuarteles de la Guardia Civil, también. Muchos jueces certificaron esa barbaridad, los mismos que juzgaron a Pérez de los Cobos por torturas y le absolvieron.

El PP actúa en Cataluña como actuó en Euskadi y por eso los socialistas catalanes apoyan al PP. Mientras el PSC va diciendo que se debería encontrar una solución política, Iceta no mueve un dedo para combatir el delirio represivo del PP. A veces no sé qué da más rabia, si la brutalidad del españolismo conservador o el cinismo de los socialistas. Lo vimos en las maniobras políticas del PSOE para obstaculizar la Asamblea de Electos convocada por Podemos en Zaragoza. Los partidos españoles se sirven del conflicto catalán para tomar posiciones y no precisamente para resolver la cuestión. Hizo bien Bildu en no asistir al encuentro. PDeCAT y ERC deberían haber seguido el ejemplo.

La reacción antidemocrática del PP para detener la celebración del referéndum no tiene oposición en España. La reacción del grupo de Pablo Iglesias, e incluso la del PNV, ha llegado cuando a los conservadores se les ha ido la mano con el asedio a sedes gubernamentales, detenciones exageradas, multas abusivas y registros en los ayuntamientos. Puede que el PP al final consiga lo que persigue con la ayuda de gente insospechada, pero más temprano que tarde Cataluña se separará de España. La podredumbre del Régimen del 78 huele a muerto en Cataluña, aunque los Évole de turno le echen un capote de vez en cuando.