2017/09/28

Jordi Graupera
Investigador de Princeton
Venid

Me llaman amigos de fuera y me preguntan qué pueden hacer para ayudar. Siempre respondo lo mismo: ven. Ven el 1 de Octubre y echa una mano protegiendo los colegios electorales, comprométete con la resistencia pacífica que se está organizando. ¡Qué bella es la autogestión! Asociaciones de madres y padres, tejido civil de barrio y pueblo, estudiantes, estibadores, agricultores con tractor, sindicalistas, y muchos etcéteras se están auto-organizando para proteger la posibilidad de votar en un referéndum de autodeterminación. Ven y celebra la libertad con nosotros.

 Luego os toca. Todos sabemos que la historia también os pondrá frente a la pregunta sobre la libertad. Cuando a esta pregunta le llega el tiempo de madurez, es inevitable, obliga a recogerse un momento y hacerse consciente de las propias renuncias y sus razones. Aunque siempre se llega a ciegas, de manera inesperada e incluso con algo de cinismo encima, cuando la pregunta impacta te deja desnudo. Es lo que está ocurriendo en España, esa circunstancia que la historia nos ha dado para poder entender el significado de la pregunta: ¿Qué es ser libre?

 Se la están haciendo también los españoles. El envío de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, atracados delante de Barcelona, fuera murallas, aislados y ridículos en sus barcos de turismo de masas, es la imagen que lo resume. Los españoles se están preguntando si están dispuestos a destruir su democracia para frenar la nuestra. Me diréis: mira el terrorismo de Estado. Y sí, pero hay 5 millones de personas llamadas a votar y 2.000 colegios electorales. La represión necesaria para parar esto, y lo que viene, solo es posible si por el camino los españoles deciden sacrificar su democracia. Sé que no perdonarán haberles despertado del sueño dogmático de una España moderna y cosmopolita, y haberse encontrado con que al final hay un barco de dibujos animados lleno de tipos con metralleta. Por eso sé que la represión no puede ir más allá de lo que una sociedad que necesita un barco así para tener un recreo, o un curro de camarero, puede tolerar. Deben decidir si van más allá, si quieren destruir su democracia. Con la nuestra no van a poder, somos demasiado fuertes.

Por eso os digo: venid, venid a celebrar, a haceros la pregunta con nosotros