2014/06/20

Joxerra Bustillo y Eugenio Etxebeste
Coautores de `Nuestro Mayo rojo'

El autor y el coordinador de esta obra quieren que sus páginas sirvan para dar un golpe en la mesa e impedir que nos olvidemos de la importante historia del movimiento obrero vasco, porque «la mayoría de los habitantes de Euskal Herria somos trabajadores».

«Nosotros tenemos clara una cosa, la lucha de clases sigue existiendo»
Mikel GOÑI
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Hoy a las 18.30 se presenta en la Biblioteca Municipal de Donostia el libro «Nuestro mayo rojo. Aproximación a la historia del movimiento obrero vasco (1789-1990)» de mano de la editorial Txalaparta, y que ya se encuentra en las librerías. El trabajo lo firman, como autores, Patxi Abasolo, Dabid Mendaza y Joxerra Bustillo. La fundación Ipar Hegoa ha impulsado el proyecto. Eugenio Etxebeste Antton ha coordinado los trabajos y escrito el prólogo. Bustillo y Etxebeste explican a gara que la aportación principal de esta obra es estar escrita con la vista puesta en Euskal Herria, y que ésta es la primera vez que un libro recoge la lucha de clases y el movimiento obrero en todo el territorio.

¿De dónde surge esta obra?

Joxerra Bustillo: La idea surgió porque la mayoría de la bibliografía sobre el movimiento obrero vasco está escrita desde un pensamiento que no reconoce la existencia de Euskal Herria. El primer objetivo era escribir una aproximación a la historia de este movimiento desde el punto de vista de Euskal Herria.

Eugenio Etxebeste: Los miembros de la fundación Ipar Hegoa, entre ellos Rafa Díez Usabiaga, nos planteamos el interrogante: ¿dónde estamos, y cómo hemos llegado hasta aquí?. Y vimos que eso no estaba reflejado en la historia, porque estaba escrita desde ideologías españolistas y foráneas a nuestro movimiento obrero. En el libro analizamos cómo se van ligando a través de la historia dos cuestiones que han estado enfrentadas: la cuestión nacional y la lucha de clases. Por ejemplo, en el 3 de Marzo de Gasteiz había una clase trabajadora de conciencia española que salió a la calle y allí se encontraron con una idiosincrasia específica, con una represión específica. Se dieron cuenta de que confluían dos realidades: somos trabajadores explotados, y al mismo tiempo somos habitantes de un territorio que está oprimido. El objetivo del libro es mostrar que ha habido un devenir histórico donde la lucha de liberación nacional y la lucha de liberación social han ido confluyendo en un mismo proyecto: la eliminación de la explotación de la clase trabajadora.

¿A quién se dirige este libro?

J.B.: A todo el mundo. Desde el punto de vista convencional no es un libro académico. Nunca hemos pretendido eso, ni siquiera lo hemos llamado «historia» sino «aproximación». Está hecho desde la humildad. Es un primer paso, para que otra gente lo vaya completando con diferentes obras y de diferentes cuestiones.

E.E.: Nos gustaría que sirviera de formación. Hoy en día hay mucha carencia de formación en la lucha ideológica.

¿Cómo está estructurado?

J.B.: El libro tiene dos partes. Por un lado, los inicios del movimiento obrero vasco, durante el siglo XIX y principios del XX. Por otro lado, desde 1939 hasta 1990, más enfocada a la historia concreta, a las luchas y los hechos específicos. Resumiendo, en ese momento había dos grandes tradiciones ideológicas: la tradición obrerista de izquierda y la nacionalista. El PSOE se fundó en Bizkaia, y la UGT también tuvo mucha fuerza. La tradición nacionalista se ve reflejada en la fundación en 1911 de ELA-STV y el SOV, impulsados desde el PNV, un partido conservador y católico con ciertos tintes sociales, pero que no era de izquierdas. Esa es la historia hasta los años 50, cuando surge lo que conocemos como izquierda abertzale. Las dos tradiciones se unen en una ideología nueva que aúna la liberación nacional y la liberación social. Ese es «nuestro mayo rojo», nuestro porque es de Euskal Herria y mayo rojo por que es de izquierda.

En estos temas hay muchas ideas preconcebidas. ¿No es así?

E.E.: Hay uno muy llamativo, y es el de la lengua. Como todo lo que hay escrito viene o de los revisionistas o de los reaccionarios, el euskara no aparece. Sin embargo, nos hemos encontrado con asambleas y reuniones que se hacían en euskara.

J.B.: También hemos querido revindicar que, por ejemplo, dentro del partido socialista había una gente y una tradición que se sentía vasca y reconocía el ámbito de actuación vasco. Además de en la Margen Izquierda, también ha habido historias obreras en otras partes. Una de las que a mí más me ha apetecido contar es las luchas de las Forges de l'Adour, al lado de Baiona. Una historia interesante donde se ve que Iparralde no es solo un campo agrícola o turístico. En el libro recogemos el asociacionismo agrario de origen católico, el cooperativismo o el sindicalismo en el mar... Hablamos del inicio de LAB, que se van a cumplir 40 años ahora.

E.E.: Otra cuestión remarcable es la perspectiva de la mujer. Si la clase obrera estaba ninguneada, la mujer mucho más. Estaba desaparecida, y sin embargo hemos visto elementos de su participación en muchas luchas.

El libro acaba en 1990, pero el epílogo cubre dos décadas más.

J.B.: Hemos incluido en el epílogo los años siguientes, en este tiempo ha habido crisis, movilizaciones, huelgas... En épocas de crisis hay un repliegue. Hay una bajada de salarios, un deterioro de las condiciones laborales... Hay un cierto repliegue, pero no quiere decir que podamos estar en vísperas de una nueva época.

E.E.: Habrá que ver cómo nos organizamos, el sindicalismo tendrá que ver por qué hay dos sindicatos, en un ámbito parecido. Esto no es una época de cambio sino un cambio de época, tenemos que situarnos, aunque haya dificultades para el diagnóstico.

¿Sirve esta obra para entender la situación actual?

E.E.: Al menos las nuevas generaciones podrán leer desde la perspectiva histórica de que estamos caminando y lo hacemos en la buena dirección. Nosotros provenimos de esa esfera que liga esos dos aspectos, lo nacional y lo social. Y nosotros tenemos clara una cosa, la lucha de clases sigue existiendo.

J.B.: Queremos dar un golpe sobre la mesa e impedir que nos olvidemos de una parte de la historia de Euskal Herria tan importante como es la de su movimiento obrero. La mayoría de los habitantes de Euskal Herria somos trabajadores.

Cambio de época. «Esto no es una época de cambio, esto es un cambio de época, y tenemos que situarnos de nuevo a pesar de las dificultades para el diagnóstico»